sábado, 16 de junio de 2018

ENTRE GUTENBERG Y ZUCKERBERG


entre gutenberg y zuckerberg


En  1440 el orfebre germano Johanes Gutenberg inventó la imprenta de tipos móviles, que si bien no fue la causa del advenimiento del mundo moderno, fue su principal catalizador. Semejante paso en la democratización del conocimiento anticiparía los cambios en la democratización  científico-técnica y política.


Sin libros impresos por imprentas de tipos no hubiera habido revoluciones liberales. Demostraron, por primera vez, que el statu quo podía cambiarse tras milenios moviéndose con los mismos esquemas.

Sin periódicos impresos por imprentas de de tipos no hubiera habido revoluciones proletarias. Demostraron,  por primera vez,  que los de abajo, podían ponerse arriba. ¿Qué conclusión sacamos? La tarea cultural como primicia y sustrato  imprescindible para cualquier cambio revolucionario.

En  1991 se crea la primera página web y en 2004 el estudiante estadounidense Mark Zuckerberg, crea Face-book, el nuevo "libro"  de la era digital. Facebook, junto con la innumerable aplicaciones virtuales aparecidas en las últimas décadas, simboliza el cambio de hábitos, de comportamientos y por tanto de mentalidad al que estamos asistiendo. Y no me refiero a un cambio como el que supuso la radio frente al papel, o la televisión frente a las ondas. La magnitud de este cambio es incomparablemente mayor cualitativa y sustantivamente.

Aún sin perspectiva histórica, me atrevo a afirmar que Internet es la imprenta del siglo XXI, y traerá (ya los está trayendo) cambios revolucionarios de igual o mayor magnitud a los que trajo la imprenta de tipos. Eso a pesar de que a día de hoy son más el mundo los que no tienen ningún acceso a internet. Como siempre, los pobres, los últimos.

Como en tantas otras ocasiones, como sucedió con la imprenta, como sucedió con el industrialismo y el movimiento obrero... cambios tecnológicos que anticipan y catalizan un cambio de mentalidad, y a su vez e inseparablemente, un cambio cultural.  Los que queremos ser actores en este mundo, y no meros espectadores, los que queremos transformarlo en un mundo más humano, no debemos nunca de olvidar que cualquier cambio que quiera merecer la pena tiene que pasar por el "largo, costoso, pero fecundo camino de la cultura".  Sea en su formato Gutenberg, o ya, quien sabe si irreversiblemente, en su formato Zuckerberg.

Por Rodrigo Lastra


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