miércoles, 4 de octubre de 2017

El nacionalismo en palabras de un obrero y Conseller de Economía de la Generalitat


Testimonio para tiempos convulsos:

Abad de Santillan, Consejero de Economía, junto a
Lluis Companys, presidente de la Generalitat catalana
Habla un obrero,  Diego Abad de Santillán, militante obrero anarcosindicalista, Conseller de Economía de la Generalitat (1936-1937), miembro del gobierno catalán republicano. Organizador del  Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña .Tras la guerra civil se exilio en Argentina, donde continuo su militancia obrera. A su regreso a España, en 1977, una vez muerto Franco,  renunció a la paga de jubilación como exconsejero de economía de la Generalidad de Cataluña en el periodo de la Guerra Civil que le ofreció el president Tarradellas. "No querría gravar al pueblo español con semejante carga" le escribió. Falleció pobre en 1983 en una residencia de ancianos:




"Entre las reliquias con las que se pretende detener la marcha de la humanidad hacia la universalización de la cultura, de la vida de relación, del derecho, de la moral, de la economía, está la soberanía nacional, está la concepción mítica de un Estado clavado ahí como la espada de los vándalos para que nos arrodillemos reverentes ante él y paguemos sin protesta los impuestos y los tributos, todas las contribuciones para la burocracia cada día más frondosa.

En los días que vivimos, y en los tiempos de fiebre científica y tecnológica de que somos testigos, el dogma de la soberanía nacional, el mito nacionalista, no habrían de tener más valor que cualquier pieza arqueológica o paleontológica de un pasado más o menos remoto, de gran utilidad en los museos para los estudiosos, pero no para renovar un mundo de dinosaurios e iguanodontes


El Estado nacional, aunque pese aplastadoramente todavía, es creación superada: la independencia y la soberanía nacionales son reliquias de algo que tuvo su razón de ser y su justificación, como lo tuvo la magia, el chamanismo, la brujería. Y para aligerar su persistencia se confunde arteramente el patriotismo con la religión del  nacionalismo. El patriotismo es un sentimiento natural de apego a un ambiente, a una comunidad, a una modalidad de vida, a una cultura en cuyo seno se ha nacido o se ha vivido, y que responden más íntimamente al gusto, a la inclinación, a la manera de ser propios. Pero mi patriotismo no es enemigo del patriotismo del vecino, no es algo que ponga trabas a ninguna universalización, no niega la interdependencia mundial, la fraternidad y el buen acuerdo de todas las razas, de todos los hombres, los que practican la ceremonia del té, o los que gustan del espectáculo taurino, o del carnavalito del noroeste argentino"







Abad de Santillan, D. La mitología del nacionalismo. Un mundo o ninguno. Reconstruir 39. Buenos Aires, nov-dic 1965. p 5.

No hay comentarios:

Publicar un comentario