jueves, 17 de septiembre de 2015

JUVENTUD y EDUCACIÓN SOCIALISTA

Fijaos en la vida de nuestra juventud y ni punto exclamaréis: ¡Hermoso caudal de energía que se pierde? Pues bien, evitemos esto. Separemos á los jóvenes de las plazas de toros, de los templos, de las juergas, de los abusos alcohólicos. Que todo el ardor, todo el bello atrevimiento de los muchachos de quince á veinte años se oriente por el camino de las ideas revolucionarias. Organicemos para la lucha de la mocedad socialista. Demos entrada al ejército de los nuevos. Busquemos en ellos el acicate de nosotros mismos, la mentalidad ingenua, lozana, acometedora de los verdes años. Mirad que los jóvenes no tendrán acaso gran dosis de reflexión, pero tampoco de disimulo. No hacen caso de ciertas conveniencias. Por todos lados manifiestan con hermosa desenvoltura sus ideales.

Debemos, pues, pensar en crear una organización de jóvenes á semejan­za de las que integran La Federación de Jóvenes Guardas Socialistas de Bélgica. Es importantísimo que los hijos de los trabajadores, cuando van al servicio, sepan lo que hacer, lleven consigo el germen socialista, y adopten luego la actitud que convenga frente a las convulsiones tristísimas del pueblo. —Sentimos infinito placer— decía ha poco el joven Coenen a los veteranos del Socialismo belga— al observar que en nuestros grupos crece el afán de educarse. Queremos aparecer dignos de ser la esperanza del Partido Obrero. En breve os diremos: Ved á estos rapaces llenos de entusiasmo y de conciencia: ellos constituyen la falange del futuro, ellos darán hombres que reemplacen á quienes la edad impida continuar la lucha, ellos los oradores y escritores de mañana; ellos son los continuado­res de lodos los grandes trabajos realizados, de todos vuestros esfuerzos en pro de los generosos ideales socialistas...

¿No podemos ya realizar aquí el pensamiento de establecer Universidades populares? Fuerza es que contemos con una Biblioteca bien nutrida de libros y periódicos, y una sala de estudios. Estamos perdiendo un tesoro de iniciativas de cerebros casi vírgenes. ¡Qué hace la juventud socialista? ¿Se instruye, se eleva, se fortifica de cuerpo y espíritu? Bien quisiera afirmarlo.

Tomás Meabe, militante obrero y fundador de las Juventudes Socialistas en 1903. Fábulas de Errabundo. Zero-Zyx. Madrid. 1975.

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