viernes, 23 de mayo de 2014

EL TRABAJO EN EL ORIGEN DE MUCHOS APELLIDOS


Por Rodrigo Lastra



La importancia que el TRABAJO desempeña en la vida del hombre y la mujer ha queda reflejado en multitud de manifestaciones de la vida cotidiana. En algunos casos se ha incrustado tanto que pasa prácticamente desapercibido. Una de estas huellas tan cercanas y por ende tan invisibles que el trabajo y la historia ha dejado en nosotros, son aquellas palabras que llevamos con nosotros desde el mismo momento de nacer, que nos acompañan toda la vida y que las usamos prácticamente a diario. Son nuestros apellidos, que recibimos como raíces que se pierden en la noche de los tiempos.

Los pueblos de la antigüedad no tenían apellidos como tal . Los romanos, que apenas usaban una veintena de nombres para hombres y menos para las mujeres (todas las hermanas se llamaban igual, con el gens de la familia; ej Julia, Cornelia...), ponían un número al lado del nombre. Máximo Décimo, Cornelia Prima, Tertia... El pueblo Judío tenía el nombre al que proseguía el nombre del padre (Jesús hijo de José). 

Los apellidos nacieron para identificar a los miembros de una comunidad cuando éstas comenzaron a hacerse muy numerosas. Surgen en la Alta Edad Media europea los primeros apellidos asociados normalmente a la nobleza y los altos estratos sociales. La construcción de estos primeros apellidos es la clásica de asociar al nombre del cabeza de familia una terminación que asocie a los descendientes con un determinado linaje que se quiere resaltar. Así John-son, son los hijos de John, Thomp-son los hijos de Thom, lo mismo que Martín-ez, son los descendientes de Martín y Alvar-ez del linaje de Álvaro. Esta formación con diferentes variantes se da en prácticamente todas las lenguas del occidente (-es en portugués, -sohn en los países nórdicos, Ben- para los judíos, Van der- para los holandeses, -ich para los eslavos...)
Con el desarrollo de la sociedad feudal por una parte y de las ciudades libres y lo gremios por otra,  las familias comenzaron a habitar en núcleos de población cada vez más grandes. Allí se ganaban la vida trabajando en diferentes oficios artesanos. Este incremento de población en espacios más pequeños hizo necesario individualizar a cada persona y grupo familiar. Y el pueblo llano usará para ello, no el linaje, sino el oficio al que se dedicaban. Oficio que se desarrolló paralelo a las organizaciones laborales gremiales y que en la inmensa mayoría de los casos se trasmitía de padres a hijos a los largo de generaciones.
Es así como a partir del el siglo X comienzan a generalizarse estas otros nombres que asociados al nombre de pila serán usados para distinguir diferentes familias. Con el tiempo acabarían  siendo registrados como los APELLIDO. Apellidos que han llegado hasta nuestros días, y nos hablan de nuestro pasado... y nuestro presente (*).
El trabajo ocupa un espacio fundamental en la vida de las personas, independientemente de las horas que se trabajen por jornada,  representa desafíos, éxitos y fracasos, un círculo social y un espacio donde ser útil y ayudar a los demás. Tan importante era ya el trabajo en aquellas épocas pretéritas, tan orgullosos estaban de ganarse la vida con un oficio al que se especializaban con maestría, que se usó el desempeño profesional para identificar a personas y familias. Aquellos oficios altomedievales sirvieron para construir los apellidos  de aquélla época, pero también de la nuestra, pues los hemos heredado y los portamos prácticamente intactos. Hoy nos recuerdan, que ayer como hoy, el trabajo dignifica al hombre y a la mujer. Y es  precisamente por eso, por lo que  usaron la profesión con orgullo para dar nombre a toda una estirpe.
 
Veamos aquí algunos ejemplos que han quedado hoy como testigos en el idioma español y que nos hablan de ese orgullo por el trabajo, y el trabajo bien hecho y no tanto por la ascendencia social

la mayor parte de estos oficios o cargo tiene su traducción en distintas lenguas. (hemos puesto algún ejemplo de algún apellido especialmente común en inglés, francés, alemán, italiano...).
No era extraño, por tanto, que, si una familia castellana apellidada Zapatero traslada su residencia a Cataluña, pueda aparecer, pasado el tiempo, como Sabater o Savaté, y viceversa.

  • Alcalde, Alcaide 
  • Aguador, Agüero
  • Arriero
  • Bachiller    
  • Ballester, Ballestero, Ballesteros, Balles (Bowman)     
  • Bacque
  • Batanero, Bataner 
  • Barbero, Barber
  • Barquero
  • Bastero
  • Bona, Bono (constructor)  (Builder)  
  • Caballero (Knight)
  • Cabrero, Cabrerizo
  • Calderero, Calderé   (Kettler)  
  • Camarero
  • Caminero
  • Cantor, Cantó (Singer, Senger) 
  • Capellán (Khoen, Kohn, Kogan, Kahn)    
  • Carpintero Charpentier, Charpantier, Carpentier, Carpenter (Tischler, Cimerman, Zymmerman...)
  • Carnicero, Carnicer (Butcher)  
  • Carrero, Carreiro
  • Carretero, Carreter 
  • Castillero.
  • Cerecero
  • Cestero, Cester
  • Clavero (de clavo) 
  • Contador
  • Coronel
  • Curtidor     
  • Escribano, Escrivá, (Clerck)
  • Escoffet (peletero)
  • Escola, Escolar, Escolano (Levi, Lewis, Levy)
  • Escudero, Escuder
  • Fábrega, Fábregas (fábrica)
  • Fuster o Fusté (carpintero)
  • Ferrer, Ferrero, Ferreiro o Ferreira, Ferrufino, Ferrón, Ferrari, Herrera, De Herrera, Herrero, Fajo, Fajardo (Smith, Schmidt)
  • Fraile
  • Franco (hombre libre) (Franch, Frank, Frey) 
  • Hidalgo, Fidalgo
  • Hornero, Forner, Forniés (Baker, Becquer , Becker)  
  • Jurado, Juez
  • Labrador
  • Maestro, Maestre, Mestre , Mestres, Mester   
  • Marinero, Marino
  • Mariscal
  • Mayoral, Mayor
  • Mayordomo 
  • Merino (nombre del juez o autoridad de una merindad)
  • Melero (mercado de la miel)
  • Mercader (Marck, Kramer)
  • Meseguer, Messegue, Masagué
  • Mesonero     
  • Molinero, Moliner (Mill, Milman, Müller)
  • Monedero
  • Monje 
  • Moré, Mora, Moro (maestro, educador) 
  • Mozo, Mozos
  • Notario
  • Ovejero
  • Obrero
  • Oller, Ollero (Potter)
  • Panadero, Paner, Panero
  • Pastor (Sheper, Berger)
  • Pedrero  
  • Peletero, Pelleter, Pellicer
  • Pellejero
  • Pintor, Pinto   
  • Rabadan (pastor)
  • Ravelino, Rabellini, Rabellino (tejedor)
  • Sabater, Sabaté (Zapatero)
  • Sacristán
  • Sastre, Sartori, Sartorio, Sartorius (Tailor, Taylor) 
  • Tabernero, Taberner
  • Tahonero
  • Teixidó, Teixeira (Evolución de Teixidor en catalán o Tejedor en castellano)
  • Tejedor, Tejero , Tejeiro (Weber)
  • Tendero
  • Tintorero, Tintorer, Tintoreto
  • Tornero, Torner  
  • Vaquero, Vaquerizo
  • Ventero
  • Zahonero, Zahón     
  • Zapatero (Shuhmaher, Shuster, Sandler)
(*) Otra de las formas que usó el pueblo llano para identificar a las familias y que luego se institucionalizó en apellidos registrados respondía alguna característica peculiar de algún miembros del clan (Rubio, Calvo, Blanco, Delgado...), o derivados del lugar de procedencia, o asociados a gentilicios o topónimos relacionados con el origen de una determinada familia: (Catalán, Navarro, Zamorano,  del Rio, del Prado, Lastra, Alameda, Arroyo, Valle....)   
 








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