jueves, 2 de enero de 2014

2014-1914-1864: Auge y caída del internacionalismo proletario

Rodrigo Lastra

Este año conmemoramos el 150 aniversario de un hecho histórico, que probablemente pase desapercibido: En septiembre de 1864, mientras toda Europa vivía la época dorada del nacionalismo, los obreros europeos van a crear en Londres la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), La Internacional. Van a poner los problemas sociales y de clase por encima de los problemas de nación. Mientras la burguesía abrazaba con entusiasmo los nacionalismos, los pobres de Europa abrazaron el internacionalismo. Este hecho tuvo inmensas consecuencias en todo el movimiento obrero Europeo, y por supuesto también en España. A su vez va a proporcionar al proletariado internacional inmensas posibilidades solidarias. 
HACE 150 AÑOS: 1864 Conferencia de la I Internacional en Londres

Cuatro años más tarde se crea la sección barcelonesa y madrileña de La Internacional, con Rafael Farga Pellicer y Anselmo Lorenzo como representantes más destacados . El carácter más industrialista de Barcelona frente a la estructura obrera madrileña, todavía muy gremial, hace que prenda mucho más rápido el internacionalismo en la ciudad condal. Nacen los primeros periódicos obreros: La Federación en Barcelona, y La Solidaridad en Madrid. En 1870 se celebró en Barcelona el primer e histórico congreso obrero de España: La fundación de la Federación Regional Española de La Internacional. Se reunieron 90 militantes de 150 entidades: Tejedores, carpinteros, sombrereros, tintoreros, albañiles, zapateros, lampistas, linotipistas, fundidores… pobres todos, formaban aquel puñado heroico de los primeros internacionalistas españoles, que bajo el lema No más deberes sin derechos, no más derechos sin deberes, se agruparon en aquella Federación de la Región Española de la AIT. 

A los congresos internacionales los trabajadores de la Federación Regional Española llevaron el siguiente lema: ¿La miseria y la ignorancia son las principales plagas que sufre el pueblo? Pues guerra a ambas. Contra la ignorancia, escuelas, periódicos y libros; contra la miseria, asociación. El nombre no pudo ser menos nacionalista. Para estos obreros España era una región de la gran nación que formaban los pobres de la Tierra. Se aceptaron los estatutos de la AIT.

Fruto directo de la I Internacional, fue la Comuna de Paris de 1871, y que supuso el primer gran intento de revolución de los pobres. Durante dos meses , todo Paris y buena parte de Francia fue gobernada y gestionada por los consejos obreros. La comuna estuvo muy influenciada por el mutualismo proudhoniano. Cuando las fuerzas del orden, replegadas en Versalles volvió a coger las riendas, la represión fue brutal. 

Unos años más tarde (1889) se funda, esta vez en Paris La Segunda Internacional. Va a ser la Internacional que aliente y consolide los partidos de corte obrero, pero que ya no van a ser asociaciones genuinamente proletarias. Aquí ya no va a estar representada la corriente libertaria. Es el origen de la socialdemocracia y la internacional servirá para coordinar las acciones de los partidos laboristas y socialistas de toda Europa. Se abre una vía de lucha nueva, la vía parlamentaria y se aceptan las reglas de juego de las democracias formales. Los partidos socialistas ya son instituciones interclasistas en las van a ir introduciéndose que de manera creciente elementos ajenos a la clase obrera, como el republicanismo liberals, burguesía intelectual incluso algún aristócrata. El movimiento obrero alemán, que iba con retraso, va a entrar con fuerza en esta nueva estrategia, que va a cuadrar mejor con la mentalidad del obrero germano, y así el SPD va ser el partido socialista más fuerte y mejor organizado de toda Europa y motor de la socialdemocracia prácticamente hasta la actualidad. 
HACE 100 AÑOS: Reclutamiento para la guerra en Londres
El PSOE se había fundado en 1879 y se adhiere a la II Internacional, pero no será hasta 30 años más tarde, cuando logre su primer diputado (1910). En España va a cuajar mejor, también por nuestra particular historia y mentalidad, la corriente libertaria del movimiento obrero. Especialmente en Andalucía, Levante, Cataluña y el valle del Ebro. 

La experiencia de los partidos obreros, de la concertación y el reformismo emanado de la II Internacional mostró muy pronto sus limitaciones históricas, sobre todo a causa de las divergencias entre las posiciones de los movimientos socialistas de los distintos países, que con frecuencia se alinearon con los intereses del estado-nación frente al internacionalismo obrero. El culmen del desencuentro llegó en 1914 con la I Guerra Mundial, de la cual también este año celebramos el centenario. 1914 Marcó en la historia del movimiento obrero un punto de inflexión. En esta guerra, eminentemente imperialista, los intereses de la patria primaron sobre los intereses de la clase. Los trabajadores franceses, ingleses, belgas lucharon a muerte contra los trabajadores alemanes, austriaco. Las honrosas excepciones como el socialista francés Jaures, y la socialista polaco-alemana, Rosa Luxemburgo, fueron callados mediante el asesinato. Buena parte de aquellos dirigentes socialistas y sindicalistas de la II Internacional se integraron en 1914 en los gobiernos de guerra de sus respectivos países y votaron los créditos de guerra en los parlamentos a que pertenecían. Esa estrategia interclasista hizo que con el tiempo los propios obreros perdieran el liderazgo de sus organizaciones, que acabaron en mano de intelectuales, que aunque suponiéndoles la mejor de las voluntades, no sufrían en carne propia el escarnio del trabajo forzado. Hace 100 años, ll internacionalismo obrero quedó herido de muerte

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