domingo, 15 de diciembre de 2013

LA HISTORIA SILENCIADA: La historia la han escrito los que ganan, pero la han hecho los que pierden.

Por Rodrigo Lastra

LA HISTORIA SILENCIADA. La historia la han escrito los que ganan, pero la han hecho los que pierden. 

Conocemos los menores detalles de la vida de los prohombres, pero nos cuesta las mayores fatigas del mundo imaginar la vida y al lucha de los esclavos que levantaron toda la grandeza de la antigüedad, nos cuesta horrores reconstruir la vida de los siervos que labraron la tierra durante milenios, de los obreros industriales sustento de todo el avance científico-técnico, o de los millones de niños esclavos soporte de la actual sociedad de consumo. Muchas veces ni siquiera advertimos la prodigiosa tarea que lleva a cabo diariamente la agrupación espontánea de los hombres, las relaciones de solidaridad y confianza  y que constituye la obra capital de la humanidad.

Pensemos solamente en que si Watt no hubiese encontrado trabajadores hábiles para construir con metal sus presupuestos teóricos y perfeccionar todas sus partes –y hacer por fin el vapor, aprisionándolo dentro de un mecanismo completo, O en alba Eddison si no hubiera  encontrado unos vidrieros  capaces de crear la ampolla adecuada capaz de albergar el fino metal incandescente que originó la luz eléctrica. Podrían haber transcurrido innumerables décadas sin que se hubieran descubierto las leyes que permitieron revolucionar la industria moderna. Y así, pensemos se podría relatar cada partícula conocida.

¿Qué sería por ejemplo de nuestra arquitectura? ¿El románico, el gótico… y así sucesivamente los diversos estilos constructivos que se van solapando y  perfeccionando, fueron idea de un mecenas, de un potentado…? ¿o fueron posibles en toda Europa por el ir y venir de millones de pequeños artesanos, peregrinos que iban y venían aportando, quitando, añadiendo y todo junto creando una riquísima cultura? ¿Y que decir de nuestra lengua, patrimonio común y que con su riquísima variedad no permite una expresión y comunicación interpersonal maravillosa? ¿Es fruto a lo largo de los siglos de paneles de expertos que van acordando los usos correctos y expresiones adecuadas, o es fruto de la confluencia acrisolada de miles de millones de realidades cotidianas que nacen de la interacción y la influencia mutua de decenas de pueblos, culturas y civilizaciones a los largo de los siglos fruto de los movimientos de millones de personas sencillas? Pensemos en nuestra lengua, el castellano. Hay palabras de los pueblos celtiberos, indoeuropeos, fenicio, latinas, griegas, musulmanas.. y más recientemente francesas, anglosajonas. ¿y las matemáticas, y el conocimiento científico-técnico? Los romanos con todo su ingenio constructivo y su desarrollo de la ingeniería, desconocían el cero, así como los números negativos, conceptos ambos, sin los cuales es imposible el desarrollos del cálculo y el algebra. ¿Se hubiera llegado a la luna sin que los pueblos arábigo-semitas hubieran aportado al desarrollo científico de base greco-latina conceptos como el cero o los números arábigos, todo ello como fusión colectiva y diluida fruto del encuentro mantenido a los largo de años por miles de personas que fueron de aquí para allá? Pensemos en cualquier otro elemento del conocimiento científico-técnico.

Hasta la comida de nuestro país de la que estamos más orgullosos es patrimonio de los pobres. ¿Qué fue el gazpacho, sino la forma de aprovechar y conservar aquellas verduras y hortalizas que de tan maduras empezaban a ponerse malas? ¿Y acaso el arroz no se fusionó con multitud de pitracos y sobrantes de comida de aquí y de allá para aprovecharla en algo tan sabroso que hoy llamamos paella? ¿Qué son todos los embutidos, los quesos sino la forma que tenían los sencillos de conservar la carne y los productos derivados del ganado cuando no existían neveras? ¿Cuantas recetas, hoy delicatesens, se inventaron los pobres para aprovechar el pan duro?: las torrijas, la sopa castellana y las migas aragonesas, comidas de pastores...¿Qué son los churros y las porras sino harina y agua exclusivamente? 

¿Y el arte, la literatura, la música…? ¿y los movimientos sociales, y el devenir y desarrollos de las ideologías y los movimiento revolucionarios…? Ninguno de los grandes logros de los que no sentimos orgullosos colectivamente ha partido como una cesión de los grandes, sino una conquista de los que no teniendo ni poder ni dinero unían sus debilidades para hacer avanzar la historia: La Seguridad Social (con sus sistema sanitario universal, su sistema de pensiones etc)  de la que tan orgullosos estamos ¿la empezó algún banco, alguna mutua de previsión, alguna empresa…? NO. Fue fruto mayoritariamente de los ahorros de  la clase obrera. Fueron las Asociaciones profesionales las que conquistaron las 8 horas, la desaparición de la esclavitud de los niños, las políticas de protección y previsión. Las propias democracias formales, hijas de las conquistas progresivas que se le fue haciendo al poder a través cartas pueblas, concejos, municipios, parlamentarismo. Todo ello impensable sin esa historia de los trabajadores, mayoritariamente pobres, que no deja de ser la misma historia de la humanidad

UNOS ESCRIBEN LA HISTORIA, Y OTROS LA HACEN. Sin este esfuerzo individual y colectivo la humanidad no hubiera podido sobrevivir. Si la humanidad avanza,  no ha sido gracias a la primacía del más fuerte, sino a la tenacidad y el sufrimiento y la colaboración de las ingentes masas de esclavos, siervos, menestrales, artesanos y obreros que a lo largo de la historia universal han vivido cultivando los campos, cuidando de los animales y fabricando en los talleres, fábricas y demás centros de producción toda clase de utensilios y objetos no dados en la naturaleza. Se comprende lo que Simone Weil escribía en este contexto: "la civilizarían más plenamente, humana sería la que situara el trabajo en su centro, aquélla en la que el trabajo, constituyera el valor supremo»[1]

Por tanto, entendiendo que el trabajo es la solidaridad entre generaciones, que el trabajo es lenguaje común de los hombres, es diálogo al servicio de la vida, entendemos que el trabajo es el eje de la solidaridad[2]. Por tanto la misma Historia del hombre, es la Historia del Trabajo, la Hª de los generadores de riqueza, la historia de los sin historia, la historia de los pobres. Y esa es la que queremos conocer.



[1] Heleno Saña. Tratado del hombre. Almuzara. Madrid. 2010.p.242
[2] Josef Tischer. Ética de la solidaridad.

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