lunes, 11 de noviembre de 2013

UTOPIA. Martín Buber


DEFENSA DE LA UTOPÍA.
Depende de nuestra voluntad.
 
"No debe tratarse de utópico aquello en que todavía no hemos puesto a prueba nuestra fuerza".
 Martin Buber, Caminos de utopía.

 
UTOPÍAS.
Afán de justicia.                      
Martín Buber
  "El deseo utópico generador de imágenes, aunque como todo lo que crea imágenes está enraizado en la profundidad, no tiene a través de la historia del espíritu nada que ver con el instinto o con la autosatisfacción. Va unido a algo sobrepersonal que se comunica con el alma, pero que no está condicionado por ella. Lo que en él impera es el afán de lo justo que se experimenta en visión religiosa o filosófica, a modo de revelación o idea, y que por su esencia no puede realizarse en el individuo, sino sólo en la comunidad humana ... El sufrimiento que nos causa un orden absurdo prepara al alma para la visión, y lo que en ésta robustece y ahonda la comprensión que tiene de lo equivocado. El afán de que se realice lo contemplado configura la imagen".
 
Martin Buber, Caminos de utopía.

 
 
UTOPÍAS.
Su tecnificación.
 "En la era de la técnica maquinista y del estallido de los antagonismos sociales ha ejercido un profundo influjo sobre la utopía. Bajo el influjo de la orientación pantécnica del espíritu, también la utopía se torna a menudo totalmente técnica"
Martin Buber, Caminos de utopía.

 
SOCIALISMO UTÓPICO.
Frente al necesitarista.
  "Se considera utópico todo socialismo voluntarista. Lo cual no significa en modo alguno que esté exento de utopía el socialismo que con él se enfrenta y que podría calificarse de necesitarista porque declara que lo único que pide es que se ejecute lo necesario para la evolución. Evidentemente, los elementos utópicos que contiene son de otra índole y afectan a otro orden de ideas".
Martin Buber, Caminos de utopía.

 

REVOLUCIÓN PERMANENTE.
Frente al inmediatismo.
"La uniformidad como camino lleva misteriosamente a la diversidad como meta final, y la coacción como camino, misteriosamente, a la libertad como meta final. Frente a eso, el socialismo no-marxista `utópico´, busca el camino igual en esencia a su meta final; se niega a creer que, confiando en el `salto´ que se dará tras un día, haya de prepararse entre tanto lo contrario de lo que se desea; cree más bien que es preciso crear desde ahora la atmósfera posible y necesaria al cambio que se operará; no cree en el salto post-revolucionario, sino en la continuidad revolucionaria, o mejor dicho: en una continuidad dentro de la cual la revolución significa solamente el cumplimiento, la liberación y la ampliación de una realidad que, en lo posible, se ha desarrollado ya".
Martin Buber, Caminos de utopía.

 

HOMBRE REAL-HOMBRE IDEAL.

Para alcanzar altos fines.

 "A los movimientos cooperativistas se les ha reprochado que sobreestimaban la participación del hombre en la transformación y subestimaban la de las circunstancias; pero para conocer las posibilidades del hombre en una situación dada, no hay otro camino que exigir de él lo extraordinario para modificarla. Sin duda, las formas `heroicas´ del régimen cooperativo esperaron de sus miembros una lealtad y abnegación que no podían tener, por lo menos a la larga; pero eso no significa en modo alguno que la lealtad y la abnegación sólo puedan darse en grado suficiente en los tiempos excepcionales de revoluciones políticas y no en la rutina de la vida económica. No cuesta nada reírse de los iniciadores del movimiento cooperativista heroico, que colocaron al hombre ideal en el lugar del real´; pero el hombre `real´ se aproxima al `ideal´ precisamente cuando se le cree capaz de cumplir tareas que sobrepasan sus fuerzas, o que él cree que las sobrepasan; no sólo del individuo se puede decir que `crece con fines superiores´ o mejor dicho; que es capaz de crecer con ellos. Y lo que en definitiva importa es la finalidad, la conciencia de ella, la voluntad hacia ella".

 Martin Buber, Caminos de utopía.

 

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