miércoles, 6 de noviembre de 2013

"RESTAUREMOS EL VALOR DE LA LIBERTAD" ALBERT CAMUS


En el centenario de Albert Camus, publicamos desde estás páginas un extracto de Conferencia suya pronunciada por Camus el 10 de mayo de 1953, en Saint Etienne, en un acto organizado por el Comité de Relaciones Intersindicales del Loira, y publicada en España por la Editorial Reconstruir. Queda patente la idea de Libertad de este gran escritor, cuyos orígenes pobres, su sensibilidad y su coherencia vital le hicieron estar muy cerca del movimiento obrero de aquella Europa miserable de postguerra.

 
  " La Libertad es cuestión que interesa a los oprimidos, y sus protectores tradicionales han surgido siempre de los pueblos oprimidos. Fueron las comunas quienes en la Europa feudal han mantenido los fermentos de Libertad, los habitantes de los burgos y de las ciudades, quienes la hicieron triunfar de modo fugaz en el ´89, y partir del siglo XIX, son los movimientos obreros los que se preocuparon de hacer respetar la Libertad y la Justicia, a las que jamás sospecharon inconciliables. Son los trabajadores manuales e intelectuales quienes dieron sustancia a la Libertad y quienes la hicieron progresar en el Mundo hasta convertirla en el principio mismo de nuestro pensamiento, en el aire del cual no podemos prescindir, el que respiramos a pleno pulmón, hasta que privados de él, nos sentimos morir. Y si hoy, en la mayor parte del Mundo, la Libertad está en retroceso, es sin duda porque jamás han estado mejor armadas, ni han sido más cínicas, las iniciativas de esclavización; pero también porque a sus verdaderos defensores-- ya sea por cansancio, o bien por una falsa idea de la estrategia y de la eficacia-- se han alejado de ella. El gran acontecimiento del siglo XX, ha sido el abandono de los valores de la Libertad por parte del movimiento revolucionario, el continuo retroceso del socialismo libertario, frente al socialismo cesarista y militarizado. Desde entonces, una esperanza ha desaparecido del Mundo, y ha comenzado una soledad para todo hombre libre. Cuando después de Marx, se comenzó a difundir y a fortificar la idea de que la Libertad es un pasatiempo burgués, se trataba ciertamente de una simple confusión de palabras. Y estamos pagando todavía esa confusión en las convulsiones del siglo. Porque podía decirse que la libertad burguesa no era la Libertad, o que en el mejor de los casos, no lo era todavía, y que había libertades a conquistar y a no abandonar jamás. Es cierto también que no hay Libertad posible para un hombre encadenado al trabajo durante todo el día, y obligado a vivir en montón con su familia en una habitación única. Pero esto condena a una sociedad y a una clase, no a la necesidad de Libertad, de la que el más pobre de nosotros no puede prescindir. Y admitido que la sociedad se transformase súbitamente, y se volviera confortable y decente para todos; si la Libertad no reinase en ella, aún sería barbarie. ¿ Por el hecho de que la sociedad burguesa habla de Libertad, sin practicarla, es necesario que la sociedad de los trabajadores renuncie a practicarla, jactándose aún de no hablar de ella ?. Entretanto, ha sobrevenido la confusión, y la Libertad se ha visto condenada poco a poco en el movimiento revolucionario, porque la sociedad burguesa hacía de ella un uso mistificador. De la justa y sana desconfianza en las restricciones que esta sociedad imponía a la Libertad, se ha llegado a desconfiar de la Libertad misma. En el mejor de los casos, se la ha diferido a los siglos futuros, pidiendo que no se hable de ella hasta entonces. Se ha declarado que primero era necesario la Justicia, y que en cuanto a la Libertad, se vería después, como si los esclavos pudieran esperar obtener Justicia. Intelectuales dinámicos han declarado a los trabajadores, que el pan era lo único que debía interesarles, como si el trabajador no supiera que su pan dependía también de la Libertad. Ciertamente, frente a la larga injusticia de la sociedad burguesa, era fuerte la tentación de llegar a esos extremos. Quizá no haya ninguno entre nosotros que no haya cedido a esa tentación, con la acción o con el pensamiento. Pero la Historia ha marchado, y lo que hemos visto debe hacernos reflexionar. La revolución que triunfó en el ´17, y entonces fue verdaderamente el triunfo de la Libertad, y la más grande esperanza que el Mundo había conocido. Pero esa revolución cercada, amenazada, en el interior como en el exterior, se armó y se proveyó de una policía. Privada poco a poco de la Fuerza que representa la Fe en la Libertad, de la cual se desconfiaba, la revolución perdió aliento, mientras se reforzaba la policía. La esperanza más grande del Mundo fue así esclerosada en la Dictadura más potente del Mundo. La falsa Libertad de la sociedad burguesa no está descontenta de ello, sino al contrario. (...)  ¿ Cómo romper con este círculo infernal ?. Es evidente que sólo puede hacerse restaurando desde ahora, en nosotros y en torno a nosotros, el valor de la Libertad, e impidiendo que ésta sea sacrificada jamás, aunque fuera sólo provisoriamente, o que se la separe de nuestras reinvindicaciones de Justicia. La voz de orden para todos nosotros, sólo puede ser ésta :  Sin ceder nada en el plano de la Justicia, no ceder nada en el plano de la Libertad. En particular, las pocas Libertades Democráticas de las cuales gozamos aún, no son ilusiones sin consecuencias, que podemos dejarnos arrebatar sin protesta. Ellas representan justamente lo que nos queda de las grandes conquistas revolucionarias de los dos últimos siglos. No son, como nos lo dicen tantos astutos demagogos, la negación de la verdadera Libertad. No hay una Libertad ideal que nos será dada un día de golpe, como se recibe una pensión en el ocaso de la vida. Hay Libertades que es menester conquistar con esfuerzo, una a una, y aquellas que tenemos son etapas, insuficientes por cierto, pero que no dejan de ser etapas en el camino de la Libertad concreta. Si se acepta que se suprima, no seremos capaces de avanzar otro tanto. Si se marcha hacia atrás, un día será  necesario rehacer nuevamente el camino, pero ese nuevo esfuerzo será hecho, una vez más, con el sudor y la sangre de los hombres. No, elegir la Libertad hoy, no es como para Kravchenko, pasar del estado de los aprovechadores del régimen soviético, al de los aprovechadores del régimen burgués, porque eso sería elegir dos veces la servidumbre y, última condena, elegirla para los demás. Elegir la Libertad, no es como se quiere hacer entender, elegirla contra la Justicia. Al contrario, hoy se elige la Libertad poniéndose junto a quienes en todas partes sufren y luchan, y sólo allí es necesario elegirla. Hay que elegirla simultáneamente con la Justicia, y en adelante no se puede elegir la una sin la otra. Si alguien les quita el pan, suprime al mismo tiempo su Libertad. Pero si alguien les quita la Libertad, estén seguros que su pan está amenazado, pues ya no dependerá de ustedes ni de su lucha, sino del arbitrio de un amo. La miseria crece a medida que disminuye la Libertad, y viceversa. Si este siglo nos enseña algo, es que la revolución económica advendrá con la sola condición de que haya Libertad, del mismo modo que la liberación deberá cancelar la esclavitud económica. Los oprimidos no quieren ser liberados sólo de su hambre. Quieren también ser liberados de sus amos. En realidad, ellos serán liberados del hambre, sólo cuando no tengan ya motivos para temer a los amos, a todos los amos. (...) La verdad de la cual debemos vivir hoy, la regla de nuestras acciones, el secreto de nuestra resistencia, puede formularse de manera simple : Todo aquello que humilla al trabajo, humilla a la inteligencia, y viceversa. La lucha revolucionaria, el esfuerzo secular de Liberación , se define sobretodo, como un rechazo incesante a las humillaciones (...) Pero la rueda gira. la Historia cambia...".    

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