sábado, 23 de noviembre de 2013

PRESENTACIÓN DE LA BIOGRAFIA DE SALVADOR SEGUÍ EN ZARAGOZA

LUGAR: Biblioteca pública de Aragón. C/Dr Cerrada 22
DÍA: 27 de noviembre
HORA: 19.30

Contaremos con la presencia del Autor, Rodrigo Lastra, que nos presentará su trabajo y tendremso un diálogo con él.


PRESENTACIÓN DEL LIBRO

 Salvador Seguí fue un militante obrero representante de una de las mayores gestas que los pobres organizadamente realizaron en Europa y partícipe de una corriente muy amplia del pueblo sencillo, la corriente libertaria, secularmente enraizada en nuestra cultura. A un joven de hoy puede resultarle imposible pensar que afiliarse a un sindicato sea sinónimo de figurar en las listas negras y quedarse sin trabajo; pensar que se puede ser responsable sindical, alcalde, incluso ministro y pasar hambre; pensar que pueda haber organizaciones de más de un millón de trabajadores sin un solo liberado; que su secretario general viaje en tercera, sin dinero y que tenga que vender sus andamios de pintor para alimentar a su familia mientras recorre el país propagando el Ideal... Y sin embargo esas personas existieron, y les debemos mucho: La primera vez que por ley en España se decretan las 8 horas laborales tuvo que ver con aquella huelga de La Canadiense en la que Salvador Seguí tuvo un papel tan destacado. La organización sindical fuerte, moderna en su época, que tantos logros conquistó para los trabajadores, tiene mucho que ver con las revolucionarias ideas sindicales de Seguí y Pestaña entre otros. Obreros, historiadores, empresarios y hasta banqueros se ponen de acuerdo en afirmar que Salvador Seguí fue una de las figuras más importantes de la reciente historia social española. Sin embargo su figura a quedado relegada al olvido. ¿Por qué? Este libro tiene como objetivo rescatar su figura para las generaciones venideras, intentando descubrir en las luchas de los que nos precedieron, claves para el quehacer presente.

PROLOGO DE HELENO SAÑA 

Consagrar una monografía a Salvador Seguí significa hoy no sólo rendir homenaje a una de las figuras más egregias de la Confederación del Trabajo y del movimiento obrero español en su conjunto, sino que a la vez constituye un acto implícito de protesta contra el conformismo reinante y contra la manipulación de la historia practicada a gran escala por la industria de la cultura y los mass media al servicio del Sistema con el objeto de embrutecer a las clases trabajadoras y borrar de su conciencia todo lo que pueda contribuir a su emancipación. He ahí el primer mérito de las esclarecedoras y emocionantes páginas que Rodrigo Lastra ha llevado al papel: el de haber asumido la noble tarea de sacar del olvido, la indiferencia y la ley del silencio el gran ejemplo moral, humano y militante del Noi del Sucre y transmitirlo a las nuevas generaciones. No sólo en este aspecto cumple la función mediadora que según Jean-Paul Sartre corresponde al escritor.
    Mi padre, Juan Saña, era doce o trece años más joven que Salvador Seguí, pero tuvo ocasión de conocerle y tratarle de cerca tanto como persona como compañero de lucha. Nunca dejó de hablarme de él en los términos más calurosos y repetirme de continuo que la CNT no se recuperó nunca de la muerte del gran héroe y mártir libertario. La trayectoria posterior de la CNT demostró cuán justificado era este juicio de valor, compartido por lo demás por quienes tuvieron la suerte de conocerle. Si traigo a colación este recuerdo personal es porque lo que mi padre decía de su admirado maestro y compañero coincide plenamente con la semblanza que Rodrigo Lastra traza del gran gigante confederal.
    Leyendo su biografía, el lector tendrá ocasión de familiarizarse con los aspectos más importantes de la trayectoria militante y de la dimensión humana del Noi del Sucre, caracterizadas ambas, entre otros atributos, por su coraje personal, su carisma nato, su lucidez, su sentido de la mesura y su total repulsión a la violencia y los derramamientos de sangre. Pero la reconstrucción de la vida y la obra de Seguí nos permite también tener acceso al trasfondo y al contexto social del momento histórico que le tocó vivir. No es, pues, sólo una crónica personal, sino de toda una época. Gracias a esta síntesis el lector está en condiciones de hacerse una idea integral de lo que era Barcelona en las primeras décadas del siglo XX, caracterizadas por el contraste abismal entre la brutalidad de la burguesía catalana y sus pistoleros a sueldo y el generoso y valeroso idealismo de Seguí y sus compañeros de lucha. Con plena razón, el autor señala el nexo intrínseco existente entre esta actitud y la tradición cristiana del sacrificio: "La palabra apóstoles –escribe-, así como muchas otras expressiones religiosas (sacerdocio, espiritualidad revolucionaria, mística combativa, mártires obreros, redención social...) eran usadas con mucha frecuencia por aquellos primeros militantes obreros y también han sido usadas por la mayoría de historiadores sociales, pues son las palabras que mejor explican la analogía de esa nueva religión y el espíritu del cristianismo".
    Con gran sensibilidad exegética, el autor pone el dedo en la llaga al escribir que la muerte del Noi "constituyó no sólo un crimen alevoso, sino una tragedia para el futuro de la CNT y probablemente de España, pues con él se hubiera podido canalizar a la Confederación hacia un sindicalismo fecundo y sensato". Esta visión de las cosas está plenamente confirmada tanto por el testimonio escrito y verbal de Seguí como por su intachable conducta como persona y como militante, basada en los valores eternos de la moral y el bien común, valores que el movimiento obrero de la época heroica intentó hacer suyos. También aquí el Noi del Sucre constituye un ejemplo paradigmático de lo que debiera ser una vida entregada a un ideal superior. El modelo de militancia practicado y postulado por él era tan sencillo como irreversible: no podremos humanizar y perfeccionar la sociedad si no logramos humanizarnos y perfeccionarnos a nosotros mismos como individuos.
    Para realizar su trabajo, el autor ha manejado una copiosa bibiografía, pero su libro, lejos de ser un reflejo mecánico del material consultado por él, se distingue por la originalidad de su pensamiento, también por la claridad y la capacidad comunicativa de su prosa. Tanto por el interés específico del contenido como por la forma que el autor lo expone, su libro es a la vez una magnífica exposición de la personalidad de Salvador Seguí y de la cultura obrera representada por él y una guía ideal para los lectores poco familiarizados con esta temática. Pero al mismo tiempo la lectura puede resultar muy fructífera para quienes, por las razones que sea, se han forjado una idea errónea de lo que fue el movimiento obrero del pasado y de lo que podría o debería ser en el futuro. Entre ellos se encuentran no sólo quienes han sufrido la influencia negativa de ideologías como el marxismo o la socialdemocracia, sino también no pocos anarcosindicalistas de nuevo cuño que confunden la concepción sindicalista y libertaria del hombre y la sociedad con el reino del todo está permitido y con el más pequeñoburgués de los individualismos, reflejo del fatídico influjo que la ideología capitalista del consumo y del hedonismo a toda costa ha ejercido sobre ellos.  
    La obra de Rodrigo Lastra representa el mejor antídoto contra éstas y otras tristes deformaciones, ya que está guiada por el noble propósito de reivindicar no sólo a una figura excelsa como la del Noi del Sucre, sino a toda la cultura obrera y sindicalista encarnada por él. Ya por este solo motivo, la biografía que ha dedicado al gran militante de la CNT es mucho más que un simple relato histórico. Lo es, indudablemente, pero en no menor medida es asimismo un pequeño tratado de pedagogía y de ética que puede servir al lector de gran utilidad para orientar sus pasos  y dar a su vida un sentido profundo.

                                                                                                  Heleno Saña   
 

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