lunes, 9 de septiembre de 2013

CHILE: Internacionalismo y pacifismo

A principios del siglo XX, los goberantes chilenos y  argentinos disputaban por los terrenos patagónicos, llegando a desencadenarse una importante espiral belicista. El movimiento obrero chileno se manifestaba con claridad en  todos los mítines que realizaban en contra de la guerra que venía inminente. Por ello eran perseguidos y difamados por por los grandes medios de comunicación. Para contrarrestarlo, el 1 de enero de 1902, el N° 5 de La Agitación, publicaba las siguientes palabras de fraternidad entre los obreros chilenos y argentinos.

EL PELIGRO SE ACERCA. 
A LOS TRABAJADORES CHILENOS.

Los gobernantes, eternos explotadores de la miseria, empiezan a incitaros a la matanza de vuestros hermanos, los trabajadores de la República Argentina. Los periodistas asalariados os dedican ya las loas que guardan para cuando necesitan vuestros votos en tiempos de elecciones o vuestra vida en tiempos de guerra ...
Escuchad: Mas allá de los Andes hay unos obreros que sufren nuestras mismas miserias y las mismas tiranías y que, como vosotros, nada tienen que defender. Ellos no pueden ser vuestros enemigos porque son vuestros hermanos de esclavitud.
Todo el artificio internacional es la obra de diplomáticos y gobernantes, que solo miran en la guerra su interés particular o el de sus allegados.
¿Y no habéis pensado un minuto siquiera en las consecuencias de esas matanzas colectivas y el papel que vosotros desempeñaréis en ellas? ...
A vosotros solo se os dice que hay enemigos de la patria y se arranca de vuestros corazones todos los sentimientos de humanidad para inculcar el odio brutal hacia otros hombres; ese odio de la fiera que goza al contemplar las contorsiones desesperadas del moribundo y al ver estallar en burbujas la sangre que levanta de la herida abierta por el acero salvaje.
Y se destruyen ciudades, se aniquilan pueblos, se roba, se viola todo derecho, se asesina, se mutila ... todo en nombre de ese principio abstracto y absurdo que se llama patria (...)
La misma patria que estáis vosotros defendiendo, desoye los clamores de vuestras familias hambrientas, ella misma castiga a vuestros hijos si, impulsados por el hambre han robado un pan al burgués en cuya defensa os estáis asesinando. Y sólo cuando volvéis inválidos para el trabajo, arrastrando vuestros miembros mutilados por la metralla, se os concede una pensión ridícula por su exigüidad que sólo os alcanza para moriros de hambre (...)
Obreros chilenos: arrojad a vuestros gobernantes esos rifles asesinos con que se os quiere armar contra vuestros hermanos; que el propietario defienda sus propiedades, que el gobernante defienda sus instituciones políticas.

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