miércoles, 11 de septiembre de 2013

11 septiembre: Salvador Allende




CARTA DE PETICIÓN DE CESE MASÓNICO DE SALVADOR ALLENDE (extracto)

“En la Orden sólo se cobijan elementos de la burguesía. ¿Debe la Orden permanecer indiferente ante una vacancia de la clase obrera como la que enuncio? “


Salvado Allende, presidente de Chile. 1970-1973
Golpeé, hace cerca de treinta años y en plena muchachez, ante las puertas de la Orden. Dejé oír mi solicitud iniciática. Hoy, al cabo de tan larga etapa de trabajo y convivencia, he resuelto cerrar esta dilatada trayectoria, sin haber interrumpido jamás mi asiduidad a los Talleres. .

Me alejo de los templos, por magníficos que ellos aparezcan ahora en la suntuosidad de su arquitectura y me acojo al templo íntimo que, en plena madurez de condiciones, he logrado edificar para mí mismo. Este Templo, construido con los sólidos muros del idealismo; traducido en la justicia social, la libertad concreta extraña a toda alienación; apoyado en la fraternidad por la proscripción de las clases sociales y de la igualdad por la derogación de cualquier discriminación, ya sea racial, religiosa, económica o cultural, es obra de múltiples experiencias acumuladas con el correr del tiempo. (…)

Surge mi formación de estudios hechos, de circunstancias y emociones tan variadas como ricas, en las que el éxito y el fracaso se confundieron; en que las amarguras y las excepciones se borraron ante el desinterés de los humildes y los ejemplos anónimos y edificantes y también de mis muchas Jornadas de mi alternancia masónica.

Me alejo sin reservas espirituales de ninguna especie, con hondo sentido de la fraternidad hacia todos mis hermanos y ansiando sólo que se me excuse si, inadvertidamente, con actos o palabras dijera, siquiera rozase espiritualmente a algún Hermano en nuestros Talleres.

Solicito mi carta de retiro por imperativo de mi conciencia. Y ante ésta, todo requerimiento extraño al propio yo ha de detenerse y todo sentimiento ha de postergarse. El precio de semejante estrictez es muy duro. Pero se alcanza una compensación: la conformidad consigo mismo y la paz que traen el tiempo y su transcurrir.

Estudiante en un período de fragor social y político y médico joven, de acción profesional amplia y anónima, fui tremendamente golpeado por el impacto de la realidad patria y que, por decirlo sintéticamente, en su estructura económica, cultural, social y política, es la de toda América Latina. (…)

En la sociedad masónica y en el pueblo masónico nace, en cierto modo, un mundo que refleja el ideal de estructura de la comunidad, no sólo ya en su carácter nacional, sino en la esfera universal. Este mundo ideal en que vive el pueblo masónico, ¿puede bastar al hombre real, al hombre común, que se desenvuelve dentro de los imperativos tan concretos de una nación?

En este interrogante radica un gran problema, pues, en los hechos, se aprecia una contradicción. Los masones giramos en tomo de la Igualdad, la Libertad, la Fraternidad como suprema síntesis de la convivencia colectiva.

Procede hacer una observación: ¿quiénes integran nuestra Orden? ¿Podría, con honestidad intelectual, imaginarse que su composición refleja a la sociedad chilena de hoy? La respuesta, al menos en mi comprobada experiencia, tiene que ser negativa. En la Orden sólo se cobijan elementos de la burguesía. No hay en este aserto calificativo de ninguna especie. Es un hecho y nada más. En consecuencia, los principios que animan la vida masónica son practicados por un grupo —no el más vasto— de nuestra comunidad. ¿Debe la Orden permanecer indiferente ante una vacancia de la clase obrera como la que enuncio? Más aún, ¿se trata de un fenómeno accidental?

La ausencia de elementos extraños a la burguesía es grave, tanto más cuanto que el fenómeno tiende a acentuarse, ya que la historia acredita que hubo épocas en que nuestros Talleres se vieron decorados por muchos y preclaros Hermanos que respondían por lo menos a una extracción artesanal y que también predominaba en el mutualismo.             

¿Ingresa a la Orden en forma ininterrumpida una raudalosa corriente de juventud, de estudiantes, de elementos representativos de la intelectualidad nacional en marcha? Tengo la impresión de que la respuesta, aunque menos categórica que en el caso de los trabajadores, tiene también que ser adversa. ¿Puede una institución mantener su fuerza y su vigor situándose al margen del devenir histórico y preocupándose sólo de conceptos relativos. A mi juicio ello sería una vana aspiración que, a lo más, relegaría la Orden a una labor ateneísta y de grata convivencia de puertas adentro. (…)

Me acojo a retiro. Formulo votos por la prosperidad de la Orden dentro de una efectiva misión social, para bien de la Patria, de nuestra América y del mundo. Deseo que la felicidad más genuina marque el destino de todos y cada uno de quienes son y seguirán siendo mis Hermanos de verdad.

Saluda muy fraternalmente al Venerable Maestro
Firmado:

         Salvador Allende G.
         Santiago de Chile 31 de junio de 1965 (5 años antes de ser elegido presidente)

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