martes, 30 de abril de 2013

1º de Mayo en Chicago: ayer y hoy

  En esta ciudad en la que hoy se decide el asesinato de niños por hambre, un día se apostó fuerte por la emancipación de los esclavos. Y hoy sigue habiendo esclavos, entre ellos millones de niños explotados, soporte de la actual sociedad de consumo, fundamentales en el perverso modelo económico actual.

Chicago es la tercera ciudad más grande de los EEUU, ciudad del actual presidente Obama, famosa por sus rascacielos que no son más que reflejo de su poder industrial y financiero. Poder que ha hecho mundialmente famosa la escuela económica de Chicago, de cuyas aulas han salido 10 premios nobel de economía como Friedman, Miller... Chicago además es la sede del la bolsa de grano y cereales, donde se fija el precio del 80% de los alimentos del mundo. Sin temor a exagerar, con la especulación de las cosechas en esa bolsa, se decide hoy la muerte por hambre de millones de personas a lo largo del planeta. Esta economía especulativa ha convertido el mundo en un gran casino, en el que las fichas en forma de contratos son cosechas enteras de habas, cacao, trigo, arroz... y el dinero, en este perverso casino sigue siendo LA SANGRE DE LOS POBRES.
Y Chicago fue el lugar de una huelga de trabajadores desarrollada un 1 de mayo de 1886 tras la que fueron ajusticiados 5 obreros, inmigrantes todos, acusados injustamente de los disturbios posteriores. ¿Qué pedían esos hombres?: Devolver todo el honor al trabajo, y lo concretaron en 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso, y 8 horas de formación. Y pedían, además, algo tan sencillo, cómo que no se explotara a los niños. Lo ocurrido en las calles de Chicago contribuyó sin lugar a dudas a cambiar la historia.
Hoy, el 1º de mayo se sigue celebrando en prácticamente todos los países de la tierra, por encima de su ideología o religión. En esta ciudad en la que hoy se decide el asesinato de niños por hambre, un día se apostó fuerte por la emancipación de los esclavos. Y hoy sigue habiendo esclavos, entre ellos millones de niños explotados, soporte de la actual sociedad de consumo, fundamentales en el perverso modelo económico actual. Hoy, celebrar el 1º de mayo debería suponer clamar por la dignidad esos millones de niños, principales víctimas de esta economía canalla. Demasiado pedir para estos sindicatos mayoritarios que hace ya décadas prefirieron el camino de la domesticación en forma de concertación. Nuevas realidades laborales habrá que crear que vuelvan a poner como innegociable la dignidad de toda persona, incluidos los niños esclavos, cuyo único trabajo debiera ser, El JUEGO y la EDUCACIÓN
Rodrigo Lastra

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