jueves, 28 de febrero de 2013

IWW (Industrial Workers of the World). MOVIMIENTO OBRERO EN ESTADOS UNIDOS


A principios del siglo XX, el movimiento sindical estaba domesticado por el poder económico. Un gran sindicato, el AFL, controlaba el movimiento sindical: sus representados tenían trabajos cualificados y buenos sueldos; no eran amigos de la huelga, sino de la concertación con los empresarios; no representaban a los que no estaban afiliados a su sindicato, que eran los que sufrían peores condiciones; no aceptabana  los negros en el sindicato;... En definitiva, eran dóciles y un arma de los poderosos para controlar las ansias de justicia de los trabajadores.Ante esta situación (terribles condiciones de trabajo y exclusivismo en la organización sindical) los trabajadores  necesitaban un cambio radical y empezaron a trabajar por un nuevo tipo de sindicato. Una mañana de 1905 se reunió en  un local de Chicago una convención de doscientos socialistas, anarquistas y sindicalistas radicales de todos los Estados Unidos. Estaban fundando el IWW. En esa fundación destacaron Big Bill Haywood (un líder de la Federación de Mineros del Oeste), Eugene Debs (líder del Partido Socialista) y Madre Mary Jones (mujer de 75 años, que era organizadora de  Mineros Unidos de América).Eran contrarios a la discriminación (raza, sexo, habilidades), contrarios a hacer contratos con el empresario, eran militantes y valientes (se la jugaban). Y muy importante: el IWW nunca tuvo más de 5000-10000 afilados a la vez  (eso es poquísimo si tenemos en cuenta la extensión de USA), pero su energía, su persistencia, lo que  inspiraban, su habilidad para mvilizar a miles de personas en un lugar y un momento determinado, les hizo tener una influencia en USA que iba mucho más allá del número de afiliados. Viajaban por todas partes (muchos estaban en el paro o eran trabajadores que se trasladaban de un lugar a otro), organizaban, escribían, hablaban, cantaban, y difundían su mensaje y espíritu.
                                 
 El poder les atacó con todas las armas que podía reunir: los periódicos, los tribunales, la policía, el ejército y la violencia callejera. Las autoridades locales aprobaban leyes para impedirles hablar. El IWW desafió estas leyes: En Missoula (Montana), área minera y maderera, cientos de ellos llegaron en furgones, después de que a algunos se les hubiera impedido hablar. Fueron arrestados uno tras otro, hasta que abarrotaron las cárceles y juzgados, y, finalmente, obligaron a la ciudad a revocar su ordenanza anti-discursos. ¡VENCIERON! Otro ejemplo: en 1909 aprobaron en Spokane (Washington) una ordenanza contra los mítines callejeros y arrestaron a un  organizador del IWW que insistía en dar un discurso. Miles de miloitantes de todos los Estados Unidos fueron en manifestación hasta el centro de la ciudad para hablar. Uno por uno dieron su discurso y uno por uno fueron arrestados  hasta que 600 de ellos acabaron en la cárcel. Las condiciones en prisión eran brutales, y varios hombres murieron en sus celdas, pero el IWW consiguió su derecho a manifestarse.


                                   + EN 1912 EL IWW SE VIO ENVUELTO EN UNA SERIE DE DRAMÁTICOS ACONTECIMIENTOS EN LAWRENCE  (MASSACHUSETTS), DONDE LA COMPAÑÍA DE LANA AMERICANA POSEÍA CUATRO FÁBRICAS. La mano de obra estaba compuesta por familias de emigrantes (portugueses, franco-canadienses, ingleses, irlandeses, rusos, lituanos, italianos, sirios, alemanes, polacos y belgas) que vivían en atestadas viviendas de madera inflamable. Su salario medio era de 8.76 dólares a la semana. Una doctora de Lawrence, Elizabeth Shapleigh, escribió: "Un número considerable de chicos y chicas mueren en los primeros dos o tres años de trabajo. De cada cien hombres y mujeres que trabajan en la fábrica, treinta y seis mueren a los veinticinco años o antes".
                                  
 Fue a mediados del invierno, en enero, cuando las tejedoras de una de las fábricas -compuesta por mujeres polacas- vieron, por los sobres que les distribuían, que habían reducido sus salarios. Unos salarios que, antes de eso, ya eran tan bajos que no podían alimentar a sus familias. Pararon los telares y salieron de la fábrica. Al día siguiente, cinco mil trabajadores de otr fábrica abandonaron su trabajo, fueron a otra fábrica, forzaron las puertas, desconectaron los telares y exhortaron a salir a los empleados. Pronto estuvieron en huelga diez mil trabajadores.
                                   
 Enviaron un telegrama a Joseph Ettor, un italiano de 26 años y líder del IWW en Nueva York, para que acudiese a Lawrence y les ayudara a dirigir la huelga. Para las decisiones importantes, establecieron un comité de cincueta  personas, en el que estaban representadas todas las nacionalidades de los trabajadores.
                                   
 El IWW organizó congregaciones multitudinarias y manifestaciones. Los huelguistas tenían que proveer de alimento y  combustible a 50000 personas (Lawrence tenía 86000 habitantes); establecieron comedores públicos y empezó a llegar dinero de todo el país, de sindicatos, de IWW regionales, de grupos socialistas y de particulares. El alcalde mandó salir a la milicia local. El gobernador ordenó que saliera la policía estatal. Pocas semanas después de que empezara la huelga, la policía atacó una manifestación de huelguistas, lo que originó disturbios durante todo el día. Por la noche, dispararon a una huelguista, Anna Lo Pizzo, matándola. Los testigos aseguraron que el crimen lo cometió un policía, pero las  autoridades arrestaron a Joseph Ettor y a otro organizador del IWW que había acudido a Lawrence. Ninguno de los dos  había estado en la escena del crimen, pero la acusación decía: "Joseph Ettor y Arturo Giovanitti incitaron, consiguieron y aconsejaron o mandaron cometer dicho crimen a una persona cuyo nombre se desconoce". Declararon la Ley Marcial y prohibieron a los ciudadanos hablar en la calle. Arrestaron a 36 huelguistas y muchos fueron  condenados a un año de cárcel. Un martes, 30 de enero, pasaron por la bayoneta a un joven huelguista sirio, John Ram que murió. Pero los huelguistas aún estaban en la calle y las fábricas seguían paradas. Ettor dijo: "Las bayonetas no pueden tejer la ropa".
                                    
En febrero, los huelguistas empezaron a tomar las fábricas en masa, de siete mil a diez mil piquetes en una cadena interminable. Pero se estaban quedando sin comida y sus hijos tenían hambre. Un periódico socialista, el Call de  Nueva York, propuso que mandasen a los hijos de los huelguistas a familias solidarias de otras ciudades para que les cuidaran mientras durase la huelga. El IWW y el Partido Socialista comenzaron a organizar el éxodo de los niños, examinando solicitudes de familias que los querían y planeando exámenes médicos para los pequeños. El 10 de febrero, más de cien niños, de edades comprendidas entre los cuatro y catorce años, salieron de Lawrence hacia Nueva York. Cinco mil socialistas italianos les recibieron en la Gran Estación Central, cantand La Marsellesa y La Internacional. La semana siguiente llegaron a Nueva York otros 100 niños y 35 a Barre (Vermont).
                                  
 Era evidente que si cuidaban a los niños, los huelguistas podrían continuar la huelga, porque su ánimo era grande. Los                                     funcionarios de Lawrence, citando un estatuto sobre negligencia infantil, dijeron que no permitirían salñir de Lawrence a                          más niños. A pesar del edicto, el 24 de febrero, reunieron a un grupo de 40 niños para ir a Filadelfia. La estación de                                         ferrocarril estaba llena de policías. Un miembro del Comité de Mujeres de Filadelfia desribió a los congresistas la escena                                    que siguió: "Cuando se acercaba la hora de partir, los niños -que formaban de dos en dos en una larga y ordenada                                              procesión- estaban a punto de subir al tren cuando los policías nos rodearon con sus porras , pegando a diestro y                                              siniestro...".
                                   Una semana después, la policía rodeó a unas mujeres que volvían de un mitin y las aporrearon. Llevaron inconsciente al                               hospital a una mujer embarazada que dio a luz a un niño muerto. Pero los huelguistas resistieron y coninuaron desfilando y                                cantando.
                                   La Compañía de Lana Americana decidió darse por vencida. Ofreció aumentos del 5% al 11% (LOS                                                         HUELGUISTAS INSISTIERON EN QUE LOS MAYORES AUMENTOS FUERAN PARA LOS PEOR PAGADOS,                                               igualito igualito que CC.OO. y UGT hoy en día, ¿verdad?); que cada hora extra contase como una hora y                                                cuarto; y no discriminar a los que habían hecho huelga. EL 14 DE MARZO DE 1912, SE REUNIERON DIEZ MIL                            HUELGUISTAS EN EL AYUNTAMIENTO DE LAWRENCE Y CON BILL HAYWOOD PRESIDIENDO EL ACTO,                                               VOTARON DAR POR CONCLUIDA LA HUELGA.
                                   Ettor y Giovanitti fueron a juicio. Por todo el país les apoyaban cada vez más. Hubo manifestaciones en Nueva York y                                     Boston; el 30 de septiembre, quince mil trabajadores de Lawrence hicieron huelga para mostrar su apoyo a los dos                                              hombres. Un Jurado declaró inocentes a Ettor y Giovanitti, y esa tarde se reunieron en Lawrence diez mil personas para                                    celebrarlo. El IWW se tomó en serio su eslogan "Un Gran Sindicato". Cuando organizaban una fábrica o una mina, incluían                              a las mujeres, a los extranjeros, a los trabajadores negros y a los trabajadores humildes y peor cualificados.

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