lunes, 14 de enero de 2013

ALBERTO HURTADO: Justicia frente asistencialismo


No hay derecho al descanso
La mejor manera de acabar con las huelgas es acabar con la miseria que mantiene el clima de agitación social. Mientras existan los pobres, a los cristianos no nos están permitidas las vacaciones o el descanso. Y esto no por temor a nadie sino por una consciente responsabilidad y por una ineludible obligación. Aunque no hubiera nacido Karl Marx ni Lenin, aunque Rusia estuviera bajo el régimen de los zares, mientras haya un pobre que padezca injusticia, el católico se siente unido a él, deudor a él.
 
Más importante que gente, generosa, simpática y piadosa, hoy necesitamos gente justa
 La justicia es una virtud difícil, muy difícil, cuya práctica exige una gran dosis de rectitud y de humildad. Hay mucha gente que está dispuesta a hacer obras de caridad, a fundar un colegio, un club para obreros, a darles limosnas en sus apuros, pero que no puede resignarse a lo único que debe hacer, esto es, a pagar a sus obreros un salario bueno y suficiente para vivir como personas. Hay quienes gozan en abrumar con su bondad a sus inferiores pero les niegan la más elemental justicia. Y luego se asombran que sus empleados no aprecien todo lo que su bondadoso patrón hace por ello, que a pesar de todos sus esfuerzos sean ingratos y descontentadizos. Aunque parezca paradójico, es más fácil ser benévolo que justo. Más importante que gente buena, generosa, simpática y piadosa, hoy necesitamos gente justa.
...La burguesía católica en su resistencia a la justicia social ha actuado no en cuanto católica sino en cuanto burguesía. Esta distinción fácil para nosotros no lo es para los obreros que cada domingo han visto salir de la misa a aquellos con quienes tropiezan como adversarios en el terreno económico. Por desgracia muchos no han pensado en acomodar las exigencias de su fe con las condiciones de su actividad económica. La vida de oración se tenía en el templo pero no se prolongaba en la acción cotidiana. En la Iglesia se han dejado llenar del pensamiento de la eternidad, pero fuera de ella, desgraciadamente, se han dejado absorber por las preocupaciones del tiempo, de la riqueza y el placer. La fidelidad a Dios si es verdadera debe traducirse en justicia frente a los hombres.

 
Alberto Hurtado. Sacerdote chileno, promotor de sindicalismo obrero en Iberoamérica.
Falleció en 1952. Canonizado en 2005
. El padre Hurtado un santo para e siglo XXI, Miguel Ortega Riquelme. Chile. 1994.

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