miércoles, 13 de junio de 2012

INMIGRACIÓN Y MOVIMIENTO OBRERO: España y América

Antonio Soto, el "gallego". Inmigante y
militante obrero. Su vida y su lucha inspiraron
la mágnifica novela "La Patagonia
Rebelde
El caso de España, si quitamos los ires y venires de pueblos en la antigüedad y los movimientos migratorios repobladores de la meseta central entre los siglos IX y XIV, los últimos 500 años han sido predominantemente de emigración, destacando diferente etapas.
Una primera etapa, larga y muy regulada hacia el nuevo mundo entre los siglos XVI y XVIII
Una segunda gran oleada de inmigración a Iberoamérica en la segunda mitad del siglo XIX y primeros 20 años del siglo XX
Y dos grandes movimientos migratorios en el siglo XX:
-Uno de carácter político, el exilio de cientos de miles de derrotados de la guerra civil
-Otro de carácter económico en la década de los 60 predominantemente a Centroeuropa y al norte de África, muy regulado y generalmente con fecha de vuelta.

 Por tanto, podemos decir que en los últimos 500 años, España (al igual que Europa en general) ha sido un país de inmigrantes. Desde unas décadas esta tendencia histórica se ha invertido. ¿las consecuencias? Están por ver. De momento lo que destaca el maltrato al inmigrante.

A lo largo del siglo XIX, el flujo migratorio hacia Iberoamérica fue constante. La emigración de tipo potico en este siglo fue minoritaria en términos cuantitativos, pero en términos cualitativos tuvo una gran repercusión en cuanto estos emigrantes ejercieron una importante influencia en los movimientos sociales iberoamericanos, lo que permite constatar que la relación entre el movimiento obrero español y el iberoamericano fue una realidad histórica de transcendencia. Cada represión de militantes obreros en España suponía en el mejor de los casos la emigración a otros países. A Iberoamérica llegará un número considerable de refugiados, sobre todo libertarios. La emigración de estos militantes obreros no se efectúa de acuerdo a los patrones usuales que se dieran en los movimientos migratorios de la época. Son personas que antes de salir de España habían adquirido un compromiso político con la sociedad y el movimiento obrero y era muy difícil que accedieran a la emigración por vías regulares. Por eso lo hacían con mucha frecuencia a través de la clandestinidad. Estos obreros eran perseguidos y reprimidos por causas de sus ideas y actuaciones asociativas internacionalistas y cuando emigran no viajan solos, llevan consigo sus ideas, cultura, esperanzas, a las que difícilmente van a renunciar y menos aún si pertenecen a la clase obrera. Difundirán su Ideal por toda Iberoamérica

Desde los inicios del movimiento obrero español, sus organizaciones tratan de establecer vínculos con Iberoamérica. De ahí que la influencia, ayuda y solidaridad será una constante.

Las Sociedades Mutualistas. de Socorro Mutuo, entidades artesanales y sociedades de oficio, corresponden a la etapa incipiente de organización del proletariado iberoamericano, cuando aún no poseían una definida conciencia de clase. Muchas de ellas surgen bajo la iniciativa de emigrantes españoles, y será el primer paso para que el movimiento obrero comience a organizarse en las llamadas Sociedades de Resistencia.

 El anarcosindicalismo se va a convertir en !a corriente más importante del naciente movimiento obrero iberoamericano. Distintos países iberoamericanos, como Uruguay, Argentina, Paraguay, Brasil. Cuba, Puerto Rico, México, Venezuela, Colombia... conformar su movimiento obrero por la participación activa de inmigrantes españoles, portadores muchas veces de experiencias laborales que organizan e  intentaban reproducir o adecuar a la realidad de esos países

 Estos españoles traen  consigo un estilo de vida, en donde el Ideal, la Solidaridad, la lucha, la asociación y la cultura obrera ocupaban un primer lugar en sus valores morales. Las páginas del anarquismo iberoamericano no pueden ser escritas s en cuenta la colaboración y aportación de muchos españoles como Lafarga, José Prat, Emilio López Arango, Antonio Soto, Francisco Morales, E González, Diego Abad de Santiltán, y especialmente Antonio Pellicer

 El éxito del internacionalismo en Iberoamérica es extraordinario. Sorprende el arraigamiento de las secciones regionales. Esto impulsa la multiplicación de sindicatos, periódicos y asociaciones obreras. Una délas causas es la conexión íntima con los intemacionalistas españoles y esto se refleja en la huella tan profunda que ha dejado el anarquismo en la lucha sindical iberoamericana.

Rodrigo Lastra

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