viernes, 27 de abril de 2012

CRITICA AL ANTICLERICALISMO BURGUÉS


La incesante guerrilla sostenida desde decenas de años contra la clerigalla es, para los republicanos burgueses franceses, uno de los medios más eficaces para desviar la atención de las cla­ses trabajadores de las cuestiones sociales y para emas­cular la lucha de clases. El anticlericalismo es, además, la única razón de ser que le queda al partido radical; la evolución de estos últimos treinta años, el auge cobrado por el socialismo han hecho inútil todo su antiguo programa. Para los partidos burgueses, la lucha contra la Iglesia no es por consiguiente un medio, sino un fin en sí; se la sostiene de manera que no alcance jamás la meta, se pretende eternizarla y hacer de ella una institución permanente.

El primer deber del socialismo es evidentemente des­enmascarar constantemente esta política. Para conseguir­lo es suficiente oponer en toda su integridad su política religiosa al programa intencionalmente parcelado de los republicanos burgueses. Pero si  los  socialistas tuvieran que torear parte, seriamente, sin pronunciar una palabra de crítica, en los lastimosos simulacros de combate de los parlamentarios radicales; si no proclamasen en toda  ocasión que los  «burgueses» come-curas son  ante todo los enemigos  del   proletariado,   se   alcanzaría   la  finalidad propia del anticlericalismo republicano:  la lucha de las clases quedaría corrompida. No solamente el cómbale contra la reacción clerical  quedaría sin esperanza, sino el peligro que, para la república v para el socialismo, resulta del acoplamiento de la acción proletaria y de la acción burguesa, sería innegablemente mayor que los in­convenientes que se pueden temer de los medios reac­cionarios de la Iglesia.

Rosa Luxemburgo. Le Mouvement Socialista, num 111 (enero 1903), pp. 38-42.

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