martes, 13 de marzo de 2012

LAS UTOPIAS CLASICAS, precursoras del socialismo utópico


La palabra "utopía" fue ideada por Tomás Moro (1478-1535) para titular su famosa obra del mismo nombre, y significa "lugar que no existe" (U-TOPOS). Vale la pena reflexionar sobre este significado pues deja bien claro que la utopía se refiere a algo que no es real, pero debiera serlo, a algo que se imagina como bueno, como lo mejor, y por lo tanto como una meta deseable. Tomás Moro llamó Utopía a una isla en la que nos describe, como luego veremos con mayor detalle, una sociedad perfecta. La importancia de su obra, y su gran difusión, dio lugar a que se designen como "utopías" a todas las obras de los pensadores anteriores y posteriores a Moro, cuyo objeto es la descripción de un proyecto de sociedad ideal.

Las utopías no son pura poesía, mero entretenimiento para la diversión o el deleite de la inteligencia. Antes bien, las utopías tienen una finalidad práctica de primer orden, a saber: marcar la dirección u orientación fundamental que dé sentido a los pasos inmediatos y concretos. De hecho, los utopistas no fueron, en general, hombres contemplativos, retirados de la acción social, meros especuladores de ideas, sino que fueron hombres comprometidos con la acción sin perjuicio de que en ese terreno de la acción práctica tuviesen más o menos éxito.

Tomás Moro, por ejemplo, fue un gran gobernante del reinado de Enrique VIII de Inglaterra, canciller del reino, prudente y eficaz que, por mantener con firmeza sus convicciones religiosas, se opuso al rey, aceptó serenamente la condena a morir decapitado, pudiendo evitarlo, eso sí, a costa de la integridad de su conciencia. Pues bien, este hombre que conocía, como pocos, de su tiempo los condicionamientos de la política interior y exterior del reina nos dejó esa maravillosa obra de permanente inspiración que es "Utopía",

L. GÓMEZ LLORENTE. Apuntes sobre el movimiento obrero.1992. Pág 9.

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