miércoles, 14 de marzo de 2012

FAMILIA Y SOLIDARIDAD OBRERA


Asimismo, la estructura familiar de la clase obrera jugó un papel central en el desarrollo de estas prácticas recíprocas pues formaba el eje de una serie de redes comunitarias y estructuras sociales superpuestas que permitían a los trabajadores responder «desde abajo» a los problemas materiales de la vida diaria. En cierto sentido, la «economía familiar» estaba incrustada en un tipo de reciprocidad colectiva, se trataba de una relación no formal, pero eficacísima. De forma rutinaria, si una familia se encontraba en apuros, los vecinos le prestaban auxilio, bien fuese preparando comidas u ocupándose de los hijos. Además, entre éstos se organi­zaban también «guarderías» comunales. Esta reciprocidad compensaba la injusticia del salario. Como ex­plicaría un obrero:

En aquellos tiempos no había seguro de paro ni seguro de enfermedad ni nada. Cuando alguien caía enfermo, un vecino que hubiese tenido algunos ahorros lo primero que hacía era ponerlos encima de la mesa y allí los de­jaba sin que hubiese ningún papel ni un apretón de manos. «Cuando vuelvas a trabajar me las devuelves.» El afectado, cuando empezaba a tra­bajar, peseta por peseta, poco a poco, devolvía. Era una cuestión de prin­cipios, de moralidad.”

Chris Ealham. La lucha por Barcelona. Clase, cultura y conflicto 1898-1937.Alianza Editorial. Madrid. 2005

No hay comentarios:

Publicar un comentario