martes, 7 de febrero de 2012

PROTAGONISMO DE LOS OBREROS: No las élites, no desde arriba, no los jefes


En 1861 un obrero parisiense escribe al periódico L´Opinion (L´Opinion nationale. 2 de octubre de 1861): "Cuando la iniciativa viene de lo alto, de la autoridad superior o de los patrones, no inspira a los obreros más que una mediana confianza. Se sienten o se creen dirigidos, conducidos, absorbidos" (...) El broncista cincelador, Tolain, formula la posición necesaria e inalterable del movimiento obrero: "La libertad y la autonomía obreras son la condición necesarias de su existencia, de sus progreso de sus éxitos."

Siempre que el movimiento obrero permaneció fiel a esa línea directriz, se desarrolló, al contrario, siempre que solicitado por los partidos políticos o por los encantadores de muchedumbres, se desvió de ella, retrocedió.

No hay que olvidar que el Congreso de la AIT celebrado en Ginebra en 1866 dice "Que la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos. Que los esfuerzos de los trabajadores para conquistar su emancipación no ha de tender a constituir nuevos privilegios "

Con este mismo espíritu el militante francés Luis Chalain declara: "Hemos proclamado bastante que no queremos más salvadores... La experiencia enseñó a las clases obreras que no deben contar más que consigo mismas"

DOLLEANS, EDOUARD: Historía del Movimiento obrero. ZYX. Madrid. 1973.

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