miércoles, 1 de febrero de 2012

MOVIMIENTO OBRERO y CRISTIANISMO

La actitud de un cristiano ante el movimiento obrero.

El movimiento obrero es la participación de la clase obrera en el progreso general de la humanidad, Todo cristiano debe experimentar simpatía frente al movimiento obrero. Una vez más lo repito: el movimiento obrero no es el comunismo, ni la lucha de clases ni el anticapitalismo; es la participación de la clase obrera en el progreso general de la humanidad- ¿Quién ha querido ese progreso general de la humanidad? ¿No ha sido Dios mismo, nuestro Padre? Oponerse en principio al movimiento obrero, sería oponerse, por tanto, a Dios. Conclusiones prácticas,

1) Un obrero cristiano debe, para obedecer a Dios y por amor a sus hermanos comprometerse verdaderamente en El movimiento obrero y trabajar en la promoción obrera.
2) Un cristiano no obrero debe ser favorable al movimiento obrero. La simpatía no basta, es preciso, siguiendo las exigencias de la justicia social y de la caridad, facilitar la promoción obrera.


Mons Ancel. Obispo auxiliar de Lyon. El movimiento obrero. Descleé de Brouwer, Bilbao. 1960. Pág.9

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