viernes, 3 de febrero de 2012

Leían y se instruían con entusiasmo apasionado

Obreros leyendo, de Luis Graner
Leían y se instruían ellos mismos con entusiasmo apasionado. (Aún hoy, cuando se pregunta a los habitantes de Casas Vie­jas lo que piensan de los que habían sido militantes, y que ahora o están muertos o andan por el mundo, en la mayoría de los casos, se suele oír alguna frase como ésta: siempre andaba leyendo algo; siempre iba dis­cutiendo.) Su vida era una discusión perenne. Su mayor placer consistía en escribir cartas a la prensa anarquista y artículos para ella, Su influencia en el pueblo no se fundaba en una posición social determinada, sino ante todo en sus virtudes como apóstoles. Los que primero habían llevado la buena nueva a sus compañeros, a lo mejor leyéndoles en voz alta periódicos que ellos no sabían deletrear, podían llegar a depositar en sus personas la confianza casi ciega del pueblo, y más sí la entrega puritana de sus vidas testimoniaba su valía. Al fin y al cabo, no todos tenían la fuerza de voluntad suficiente para abandonar el tabaco, la bebida y las mujeres. Normalmente, el pueblo los aceptaba como sus habitantes más influyentes a quienes se podía obedecer a cierraojos, tanto si aconsejaban que se asistiese al circo itinerante, como si decían que debía hacerse la revolución.


Eric J. HOBSBAWM

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada