domingo, 19 de febrero de 2012

CRISTIANISMO Y ANARQUISMO


"El cristianismo, con su doctrina de humildad, de perdón y de amor, es incompatible con el Estado, con su altanería, su violencia, sus castigos, sus guerras."

Tolstoi arando el campo. Ilia Repin. 1887.
LEV TOLSTOI

Considero a cada gobierno, como una institución complicada, consagrado por la tradición y la costumbre para cometer impunemente la violencia, los crímenes más espantosos, las matanzas, el pillaje, la promoción del alcoholismo, el embrutecimiento, la depravación, la explotación del público por los ricos y los fuertes. Por esta razón pienso que todos los esfuerzos de los que desean mejorar la vida social, deben tender a librar a los hombres de los gobiernos, cuya inutilidad es en nuestra época cada vez más evidente. Este objeto, según mi entender, se consigue por un solo medio, el único: por el perfeccionamiento interior, religioso y moral de los individuos.

Cuanto más superiores sean los hombres bajo el punto de vista religioso y moral, serán cada vez mejores las formas sociales bajo las cuales se irán agrupando, y el gobierno tendrá que recurrir menos a los procedimientos de mal y violencia. Y por el contrario, los hombres de determinada sociedad irán resultando más inferiores, bajo el punto de vista religioso y moral, y el gobierno siendo más poderoso, será mayor el mal que cometa. De manera que el mal causado a los hombres por el gobierno es siempre proporcional al estado moral y religioso de la sociedad, cualquiera que sea su forma. (…)

Sí, lo principal es que haya algo que desuna a los hombres, que no haya ningún lazo entre ellos. Lo importante está pues en separar lo que desune a los hombres y en reemplazarlo por lo que les una. Es toda forma exterior violenta de gobierno la que desune a los hombres; la única cosa que les une, es la aproximación hacia Dios la aspiración hacia Él, porque Dios está sólo para todos y la aproximación de los hombres hacia Dios es una. Que los hombres lo quieran reconocer o no, ante todos nosotros se levanta el mismo ideal de perfección, superior, y sólo la aspiración hacia este ideal destruye la desunión y aproximación a los hombres.

Lev Tolstoi. Yasnaia Poliana, Febrero 1905

CRISTIANISMO:  Está por estrenar

El cristianismo, y únicamente el cristianismo, libra a los hombres de la esclavitud en que en la actualidad se hallan, y sólo el cristianismo les da la posibilidad de mejorar realmente su vida personal y la vida general. Esto debía ser claro para todos; pero los hombres no lo pueden aceptar, en tanto que la vida, según las concepciones sociológicas, no sea completamente conocida, en tanto en el terreno de las costumbres, de las crueldades, de los sufrimientos de la vida social y gubernamental no sea estudiado en todos sentidos.

Con frecuencia se cita como la prueba más convincente de la insuficiencia de la doctrina de Cristo, que esta doctrina conocida desde hace diecinueve siglos no ha sido aceptada y admitida más que de un modo exterior. ¿Si es la doctrina conocida desde hace tanto tiempo, no es aun la guía de la vida de los hombres, si tantos mártires del cristianismo han sufrido en vano sin cambiar el orden de lo existente, no es una prueba evidente de que no sea la verdadera y no sea realizable?, dicen los hombres.

Hablar y pensar así es lo mismo que decir y pensar de un grano que no da inmediatamente flores y frutos, y se disloca en la tierra que es mala y estéril. El hecho de que la doctrina de Cristo no fuese aceptada en toda su importancia desde el momento en que apareció, y no fuese admitida más que en una forma exterior, alterada, era inevitable y necesario.

Una doctrina que destruyó toda la antigua contemplación del mundo y estableció una nueva, no podía ser aceptada de golpe en toda su importancia, no podía serlo más que en un aspecto exterior y deforme. Y, al mismo tiempo, su aceptación bajo esta forma, para que los hombres incapaces de comprender la doctrina y la vía moral fuesen guiados por la misma vía a aceptarla en toda su verdad.

¿Podemos nosotros imaginarnos a los romanos y a los bárbaros aceptando la doctrina de Cristo en el sentido en que ahora la comprendemos? ¿Es que los romanos y los bárbaros podrian creer que la violencia no llevaba al aumento de la violencia, que las torturas, los suplicios, las guerras no explican y no resuelven nada, pero que embrollan y complican todo? La enorme mayoría de los hombres de aquel tiempo no era apta para comprender la doctrina de Cristo por la vía moral. Era necesario guiarles por la vía misma, por los medios que mostraban en la práctica, que cada separación de la doctrina entrañaban un mal.

La verdad cristiana que, en otra época, más por el elevado espíritu del sentimiento profético, se convertía en verdad accesible hasta para el hombre de espíritu más sencillo, y en nuestros dlas, esta verdad se impone a cada cual.

La evolución de la conciencia no se hace por saltos, no es discontinua y nunca se puede encontrar el límite que separa dos periodos de la vida de la humanidad; y sin embargo, existe, como existe entre la infancia y la adolescencia, entre el invierno y la primavera, etc. Si no hay un rasgo limítrofe, hay un periodo transitorio, y es el que ahora atraviesa la humanidad europea. Todo está preparado para el paso de un periodo al otro, no falta más que el empuje que realice este cambio. Y este empuje puede darse a cada momento. La conciencia social niega desde hace tiempo las formas antiguas de la vida, está pronta a adoptar las nuevas. Todos lo saben y lo sienten igualmente. Pero la inercia del pasado, el temor en el porvenir hacen que con frecuencia lo que está preparado desde hace mucho tiempo en la conciencia de todos no pase aún a ser una realidad, a veces basta una palabra para que la conciencia se imponga, y esta fuerza importante en la vida común de la humanidad -opinión pública- transforma inmediatamente, sin lucha y sin violencia, todo el orden existente.

La situación de la humanidad europea con el funcionarismo, los impuestos, el clero, las prisiones, las guillotinas, las fortalezas, los cañones, la dinamita, parece, en efecto, horrible, pero solamente lo parece. Todo eso, todos los horrores que se cometen y los que se cometerán, no se basan más que en nuestra representación. Todo eso, no sólo no debe existir, sino que debe dejar de existir, con arreglo al estado de la conciencia humana. La fuerza no está en las prisiones, en los hierros, en los cañones, en la pólvora, está en la conciencia de los hombres que aprisionan, cuelgan, manejan los cañones. Y la conciencia de esos hombres está en lucha con la contradicción más manifiesta, la más temible, se ve atraída hacia dos polos opuestos. Cristo ha dicho que ha vencido al mundo, y en efecto le venció.
Lev Tolstoi. Importancia de negarse al servicio militar

CONCIENCIA

Una vida mejor no puede lograrse más que con el progreso de la conciencia humana, y por esto, todo hombre que desee mejorar la vida, debe dedicarse a mejorar su conciencia y la de los demás. Pero esto es precisamente lo que los hombres no quieren hacer, al contrario, emplean todas sus fuerzas en el cambio de las formas de vida esperando que reportarán una modificación de la conciencia.
Lev Tolstoi. Importancia de negarse al servicio militar

El verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad personal.
Lev Tolstoi

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