lunes, 30 de enero de 2012

SALVADOR SEGUÍ: militancia

Escuela de rebeldía, escrito por Seguí
Salvador Seguí fue una de las tallas más grandes del sindiclaimso español del siglo XX. Es curioso que para el hombre de acción que era Seguí, que no disponía de regularidad horaria pues su vida estaba en función de las necesidades de la organización y de la propagación del Ideal, que veía a su familia cuando el trabajo, la cárcel y los quehaceres militantes le dejaban,   cuando le preguntaron por sus gusto predilectos, afirmó: Estudiar y vivir tranquilamente con mi familia. Seguí y aquellos militantes ¿luchaban por gusto? Evidentemente no. Por gusto se hubieran quedado en casa estudiando y disfrutando tranquilamente con su familia.

Pero como escribió Seguí: Nuestra vida no vale nada si no procuramos ennoblecerla con buenas acciones; es preciso luchar, luchar hasta el último momento, porque la vida no es más que eso: una lucha constante, una batalla en la que no hay más remedio que sucumbir; pero es preciso sucumbir gloriosamente. Es preciso que la gente luche, porque el que no lucha no vive: el agua encharcada se corrompe; es preciso que corra, que forme arroyos y ríos; el río es una cosa viva, la laguna es una cosa muerta. Las ideas, como la sangre, han de estar siempre en circulación.

Salvador Seguí. Escuela de Rebeldía.

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