miércoles, 25 de enero de 2012

ROSA LUXEMBURGO, el internacionalismo le costo la vida


Rosa Luxemburgo

SEMBLANZAS: Rosa Luxemburgo, una de las figuras más importantes del socialismo internacional, nació en Zamosc (en la Polonia ocupada por Rusia) el 5 de marzo de 1871, en el seno de una familia judía de clase media. Ya desde sus primeros estudios, casi de niña, entra en contacto con los círculos socialistas de Varsovia, postulando y defendiendo desde los primeros momentos las líneas internacionalistas frente a otros sectores del socialismo europeo.  En 1889 tiene que instalarse en Zurich, acogida por una familia socialista para huir de la ola de fusilamientos y arrestos masivos que se habían desencadenado en Polonia. Allí entrará en contacto con otros muchos revolucionarios europeos exiliados y aprovechó para estudiar la carrera de jurisprudencia y ciencias económicas. Con todas las dificultades que suponía estudiar y ser mujer en aquella sociedad obtiene el galardón “magna cum laude” y realiza la tesis doctoral. Colabora muy activamente con la prensa obrera alemana y polaca en el exilio (firmando con seudónimo), y con los congresos obreros internacionales, defendiendo siempre las posturas más internacionalistas, enfrentándose abiertamente a los sectores obreros que defendían posturas “socialpatriotas”. En 1898 , se trasladó a Berlín, casándose con Gustav Lübeck. La seriedad era un rasgo fundamental de su carácter, y a pesar de los abatares de la lucha, Rosa Luxemburgo era de temperamento alegre y entusiasta...

En Alemania trabajaban 3 millones de polacos, la mayoría de las veces maltratados por los alemanes. Allí se irá integrando en la socialdemocracia alemana (SPD), con muchas dificultades, pues no sólo era mujer y joven, sino que se atrevía a criticar y a tutear políticamente desde el “ala izquierda “ a los viejos líderes, cada vez más conservadores de la socialdemocracia germana. Empieza una época de intenso y fructífero trabajo intelectual y político. Así escribirá una de sus obras más completas, “Reforma o revolución”, que constituirá un virulento ataque contra Bernstein y el reformismo.

Su vida será una constante de trabajo intelectual y político, persecuciones, cárcel y viajes. Ya en 1903 criticará el centralismo burocrático de Lenin. Entre 1903 y 1906 pasó largas estancias por las cárceles alemanas y polacas. Durante esas estancias no dejó de estudiar y colaborar con la prensa obrera. Recobrada la libertad fue profesora de economía política en la escuela del SPD en Berlín, permitiéndose criticar con gran lucidez y profundidad las tesis de Marx, manifestando una vez más lo que fue una constante en su vida: el amor por la libertad y la independencia. Esto le fue costando progresivamente la enemistad de sus propios compañeros de partido. En 1910, le costará incluso la amistad del propio Kaustky. Al estallar la I Guerra Mundial, Rosa Luxemburgo adoptó una actitud radicalmente pacifista e internacionalista, formando con otros socialistas el “Grupo Internacional”, que combatió con gran fuerza la línea del SPD. Esta postura le llevó nuevamente a la cárcel desde 1915 hasta 1918. Su personalidad excepcional y su naturalidad impresionaron a los carceleros, que la trataron con sumo respeto. Ella misma, lejos del resentimiento y el odio, habló con mucho amor de los que la mantenían en prisión. Uno de los procesos contra ella tuvo que ser suspendido por la cantidad enorme de testimonios que de forma voluntaria se presentaron para sostener su defensa.

Tras el triunfo del golpe de estado bolchevique de 1917, en seguida se dio cuenta de que los métodos practicados por Lenin y Trosky conducirían inevitablemente al totalitarismo. Tras su puesta en libertad, en octubre de 1918 funda con Karl Liebknecht, la Liga de Espartaco. Cuando, a principios de 1919, Lenin anunció su intención de crear una Internacional Comunista opuesta a la II internacional, combatió este proyecto, pues estaba convencida (como ocurrió efectivamente), que sólo conduciría a la dictadura del bolchevismo. Al producirse en Berlín en enero de 1919, el levantamiento espartaquista, que ella no había aprobado, y estando los socialdemócratas en el poder, se desencadena una ola de arrestos y ejecuciones dirigidas por el comisario del pueblo para el ejército y la marina, el socialdemócrata Gustav Noske. Rosa Luxemburgo es detenida, torturada, fusilada y arrojada a un canal. Al día siguiendo las mentiras gubernamentales socialdemócratas echarían la culpa a “una muchedumbre enloquecida”.

En 1925, el “luxemburguismo” fue oficialmente condenado por el comunismo internacional como herejía plagada de errores. Esta presión comunista ha hecho permanecer en el olvido la figura de Rosa Luxemburgo para la izquierda oficial, la figura de una mujer que dio su vida frente a la corrupción de sus propios correligionarios.

Del libro: LASTRA, R. Militantes obreros, semblanzas. Voz de los sin Voz. Madrid. 2006.

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