lunes, 21 de abril de 2014

LA HISTORIA DE LOS DÉBILES


"La historia es la memoria de los estados", escribió Henry Kissinger en su primer libro, A World Restored, en el que se dedicó a contar la historia de la Europa del siglo diecinueve desde el punto de vista dE los líderes de Austria e Inglaterra, ignorando a los millones que sufrieron las políticas de sus estadistas. Desde su punto de vista, la "paz" que tenía Europa antes de la Revolución Francesa quedó "restaurada" por la diplomacia de unos pocos líderes nacionales. Pero para los obreros industriales de Inglaterra, para los campesinos de Francia, para la gente de color en Asia y África, para las mujeres y los niños de todo el mundo -salvo los de clase acomodada- era un mundo de conquistas, violencia, hambre, explotación -un mundo no restaurado, sino desintegrado.

Mi punto de vista, al contar la historia de los Estados Unidos, es diferente: no debemos aceptar la memoria de los estados como cosa propia. Las naciones no son comunidades y nunca lo fueron. La historia de cualquier país, si se presenta como si fuera la de una familia, disimula terribles conflictos de intereses (algo explosivo, casi siempre reprimido) entre conquistadores y conquistados, amos y esclavos, capitalistas y trabajadores, dominadores y dominados por razones de raza y sexo. Y en un mundo de conflictos, en un mundo de víctimas y verdugos, la tarea de la gente pensante debe ser - como sugirió Albert Camus- no situarse en el bando de los verdugos.


Howard Zinn. La otra historia de los Estados Unidos. 2005

domingo, 13 de abril de 2014

¿QUÉ HAY QUE CELEBRAR EL 14 DE ABRIL? ¿Una República contra los obreros y las mujeres?

LAS MUJERES DEL PUEBLO NO CELEBRAMOS NADA EL 14 DE ABRIL
Tomado del Blog "MUJER, VERDAD Y REVOLUCIÓN SOCIAL", editado por una mujer anarquista,  Prado Esteban. http://prdlibre.blogspot.com.es/


Es un buen momento para dejar de estar en silencio. De nuevo el 14 de abril nos volverán a bombardear con el sermón sobre las conquistas femeninas durante la II República, que vienen a sumarse a los enormes logros de las mujeres bajo el sistema actual de crecimiento monstruoso del Estado y del capitalismo. Las mujeres del pueblo no celebramos la tiranía política ni el crecimiento de las grandes empresas burguesas, no celebramos nada, solo lo sufrimos, y ahora, como entonces, deberíamos prepararnos para enfrentarnos a ese monstruo sin miedo a la derrota o a la muerte. ¡Ya está bien de vivir anestesiadas! ¡Ya basta de hacer de dóciles colaboradoras de nuestras amas y amos! Para muestra de lo que fue la II República con las mujeres os dejo un extracto de “Feminicidio o auto-construcción de la mujer”.

“En julio de 1932 las clases modestas de Villa de Don Fadrique (Toledo), de unos 5.000 habitantes en esas fechas, pueblo de próspera agricultura, se alzan en armas contra el régimen estatal-capitalista republicano, el cual manda a la Guardia Civil, que toma por asalto la población matando e hiriendo a muchos de sus vecinos y vecinas. Veamos qué provocó todo esto.
 
Para ello nos guiaremos de un folleto redactado por un periodista madrileño, Francisco Mateos, sin militancia política ni particulares conocimientos sobre el mundo rural, que visitó de manera profesional la población unos días después y dejó su testimonio en “La tragedia de Villa de Don Fradique”, escrito en buena parte mientras recogía los alegatos orales de las (se refiere una y otra vez a mujeres) y los supervivientes.
La cosa fue de la manera que sigue. El campesinado de esa población toledana decide ponerse en huelga ante la inminencia de las tareas de la siega porque, atención a esto, se había dictado una orden que prohibía participar en dicho trabajo a las mujeres y a los menores de 18 años. Como explican al reportero testigos del suceso, “en Madrid se había dictado una ley para que no sieguen las mujeres ni los zagalones que no han cumplido los diez y ocho años... ellos (las vecinas y vecinos de Villa) creían que todos, mujeres, zagalones y los que pudieran segar ahora por primera vez, tenían derecho... a segar, a trabajar”. Comenzada la huelga, el día 6 se dan los primeros choques y la madrugada del 8 de julio una manifestación de trabajadoras y trabajadores, pero integrada en su gran mayoría por mujeres, se concentra en las afueras del pueblo para evitar la acción de los esquiroles.
La Guardia Civil carga con extraordinaria dureza contra las mujeres y, al ver el maltrato que éstas recibían por las fuerzas represivas de la II República, el pueblo todo, hirviente de legítimo furor y heroísmo, se alza en revolución, se arma, expulsa a tiros a la Guardia Civil, levanta los raíles del ferrocarril y cava zanjas en las carreteras para evitar la llegada de refuerzos, corta la línea telefónica y telegráfica, pasando además a la ofensiva, lo que ocasiona al menos un muerto (a menudo el aparato represivo oculta sus bajas, para dar impresión de invulnerabilidad, como señala algún estudioso de hechos de esta naturaleza) y numerosos heridos a las Guardia Civil. Ésta, como era de esperar, se rehace, recibe refuerzos, tomando al asalto Villa de Don Fadrique. El resultado oficial es cuatro vecinas y vecinos asesinados, muchos más heridos y muchísimos más detenidos. Mateos ofrece el número de víctimas, “setenta, entre muertos y heridos”, una carnicería.
Puntualiza el periodista que la chispa que desencadenó la batalla fue “el ataque a las mujeres (que) llenó de indignación a muchos, que quisieron abalanzarse, en actitud suicida, contra los que disparaban (la Guardia Civil y los ricos del pueblo)”. Uno de los guardias cuenta a Mateos que los vecinos “a pesar de estar desarmados, querían acercarse a nosotros para luchar cuerpo a cuerpo, con una valentía suicida”. Por el contrario, la Guardia Civil en el asalto, se valió de escudos humanos, obligando a avanzar delante de ellos a mujeres y hombres de la población, para no ser tiroteada, acción sobremanera cobarde y vil.
La represión posterior fue tremenda. Mateos habla del edificio del Ayuntamiento convertido en prisión, donde “iban llegando los detenidos, hombres jóvenes y mujeres jóvenes... las mujeres en el piso alto y los hombres en el patio”. Y da nombres de alguna de las féminas baleadas, Felipa Manzanedo. La enloquecida búsqueda por el pueblo de víctimas a las que torturar y matar una vez tomado al asalto llevó a la Guardia Civil a disparar contra Josefa Marín, que se había escondido, a la que atravesó los dos pechos de un disparo, en lo que probablemente fue un acto sádico y machista de denigración hacia las mujeres en respuesta a su coraje y combatividad, atacándolas en sus atributos externos más visibles.
Reflexionemos sobre los hechos. Prácticamente la totalidad de los manuales feministas dicen que la II República fue un momento de excepcional mejora de la condición femenina, se habla incluso de auténtica emancipación, pero lo cierto es que dictó leyes expulsándolas del trabajo productivo en masa en la siega, la labor campesina más importante, junto con la labranza, realizada desde tiempos inmemoriales por las mujeres en compañía de los varones. Eso con el agravante añadido de que aquéllas son equiparadas a los menores de edad en el texto legal prohibitivo: imposible encontrar una exposición de patriarcalismo más perfecta. Eso lo hizo no el clero ni la derecha sino el gobierno de Madrid, en 1932, formado por una coalición de partidos republicanos y el PSOE.
Fueron la izquierda y los republicanos, progresistas, modernos y anticlericales, los que se propusieron confinar a las féminas en el hogar y quienes, cuando éstas se manifestaron, dieron órdenes a la Guardia Civil de tirotearlas. Eso por un lado. Por otro sabemos que los varones del pueblo no se opusieron a que las mujeres trabajasen, sino todo lo contrario; Mateos indica que exigían un salario igual para unas y otros en la siega. Ni los hombres ni las mujeres consideraban el trabajo a salario como emancipatorio, sino como una necesidad que compartían, tal y como compartían todas las cosas de la vida. Es esa asociación vital y afectiva la que produce que los varones cuando conocen la agresión, enloquezcan y literalmente se lancen contra los fusiles de la Guardia Civil a pecho descubierto, sublime expresión del amor que tenían hacia las féminas, que era tan inmenso, intenso y sincero que no podían soportar verlas maltratadas. Ello es la manifestación material de la concepción propia de Occidente sobre la relación entre mujeres y hombres, ahora en fase de liquidación por la ultra-modernidad multicultural en curso, una vía más hacia un neo-machismo de proporciones pavorosas.
Dos reproches de gran calibre. ¿Qué decir de la Guardia Civil, capaz de disparar contra mujeres desarmadas, usar rehenes para resguardarse tras ellos al realizar el asalto y atravesar los pechos de un tiro a una muchacha que se estaba entregando como detenida? Una vez que las clases altas y sus sayones han abandonado lo más valioso e innovador de la cultura occidental, corresponde al pueblo revivirla y practicarla. Y ¿qué decir de libros como el más adelante analizado, de Mercedes Gómez Blesa, “Modernas y vanguardistas: Mujer y democracia en la II República”? Con su muy vistosa y sofisticada damisela burguesa en la portada, su defensa sobreexcitada de la II República, su completo olvido de las mujeres de las clases populares, es decir, de la mayoría de las mujeres, y su ciega pasión por las señoras y señoritas más adineradas, ese libro es una muestra, particularmente desvergonzada e incluso obscena, de lo que es y representa el feminismo, la apoteosis triunfal de la minoría de mujeres ricas y poderosas que tienen al Estado y al capital como cosa propia y al resto de las mujeres como neo-siervas.
Finalmente: fue el Estado, no los varones, quien dictó las leyes de exclusión de la mujer del trabajo productivo y, por tanto, de recogimiento forzado en el hogar, y fueron los varones, no el Estado, quienes se opusieron a ello con la máxima energía, además de las mujeres, claro está.
El feminismo, al estudiar la II República, pone en primer plano a un grupo, siempre el mismo, de mujeres muy importantes y cargadas de poder, señoras de la burguesía, intelectuales con muchísima influencia, altas funcionarias del Estado, aristócratas metidas a redentoras de la plebe, políticas profesionales, intelectuales y similares, nunca a las féminas modestas y anónimas de las clases trabajadoras. Cita obsesivamente a María de Maeztu, María Teresa León, Elena Fortún, María Lejarreta, Constancia de la Mora, Victoria Kent, Maruja Mallo, Zenobia Camprubí, Margarita Nelken y a unas pocas más, y las presenta como modelos a seguir.
Para el feminismo las mujeres del pueblo no existen, salvo como masa anónima y gris a la que hay que manejar con una mezcla de represión policial y demagogia feminista. Para esas señoras mega-poderosas de la II República todo fueron premios y beneficios, para las anónimas mujeres de Arnedo, de Villa de Don Fradique, de Casas Viejas y tantas y tantas poblaciones quedaban las balas de la Guardia Civil, las torturas en los cuartelillos, las cárceles. Se observa el extraordinario clasismo del feminismo, su mundo es el de las mujeres acaudaladas y poderosas y en su análisis de la II República lo expone sin rubor. Aquí hemos querido citar a esas mujeres anónimas (cuando hemos podido con nombres y apellidos) que fueron las víctimas verdaderas del patriarcado, pues la patulea de señoronas susodichas eran sus usufructuarias y beneficiarias.
La norma legal citada prohibiendo a las mujeres el trabajo de la siega, que debería ser objeto de un estudio monográfico, muestra cómo el Estado hizo penetrar la misoginia en las clases populares. Es verdad que en un cierto número de poblaciones aquélla fue resistida y combatida pero no en todas, de modo que paso a paso la idea de que las mujeres están para las tareas caseras y nada más fue calando en una porción de las conciencias. Hoy, cuando aparecen, aquí y allá, expresiones de marginación de las mujeres entre las clases populares, el feminismo se precipita a atribuirlo a “la tradición” y a prescribir su remedio sempiterno, más y más Estado feminista. Pero fue el mismo Estado el que en un pasado no muy remoto hizo machista a un sector del pueblo, a las mujeres tanto como a los varones, igual que hoy le hace neo-machista, a ellas y a ellos. El Estado es la causa del mal, no la solución.
Los sucesos analizados muestran, de nuevo, que la izquierda y el progresismo no son mejores que la derecha y el clero: los dos bloques son, en esencia, la misma realidad social contra el pueblo. En el asunto de la mujer la izquierda y el republicanismo han sido peores, sin duda, desde su emergencia en la revolución francesa.
Hay que decir, acabando ya, que lejos de ser unos hechos aislados, sucesos similares a los de Villa de Don Fadrique se dieron en esos años (los del gobierno republicano-socialista y la bandera tricolor al viento) en otras poblaciones toledanas, Corral de Almaguer, San Pablo de los Montes, Fuensalida, Villaseca de la Sagra y Santa Olalla, entre otras, aunque de ellos no poseemos un testimonio tan completo como sobre Villa, porque no acudió ningún audaz periodista como Francisco Mateos. Se ha de añadir que la despiadada represión la dirigió el gobernador civil republicano de Toledo, al que obedeció puntualmente la Guardia Civil, autoridad que estaba en contacto con el gobierno republicano-socialista de Madrid. En todos y cada uno de esos pueblos corrió la sangre de sus vecinas y vecinos. Esto da la razón a “CNT”, cuando en su edición de 4-7-1933 hace el siguiente balance de la II República, “trescientos muertos. Infinidad de penas de muerte. Más de cien mil obreros encarcelados desde el 14 de abril. Deportaciones. Apaleamientos y torturas”. Exacto. Esa fue la modernidad tricolor en acción, un remedo ensangrentado de la revolución francesa, en la misoginia, en el furor represivo y, cómo no, en la demagogia.
Tras traer a estas páginas tantos casos particulares, podemos preguntarnos finalmente, ¿dejarán alguna vez las y los agentes de la modernidad estatal y capitalista de mentir sobre el mundo rural popular, en particular sobre la situación de sus mujeres? Se nos presenta aquél agobiado por las enfermedades y devastado por la miseria, pero ya vemos que es una falsedad. Se nos dice que era rotundamente masculino, con la mujer confinada en el hogar, ahora hemos visto que eso es otro de los muchos embustes de la modernidad estatal-capitalista. Se habla de una enorme mortalidad de las mujeres en los partos y eso es muy pero muy inexacto, por decir lo menos. Se arguye que las mujeres y los varones llevaban vidas separadas, siempre enfrentados entre sí, y hemos logrado averiguar que tales asertos son paparruchas. Se pretende que las mujeres no hacían actividades productivas fuera del hogar, cuando lo cierto es que se ocupaban de docenas y docenas de ellas. Se vocifera que las gentes, en particular el elemento femenino, eran marionetas manejadas por la Iglesia, aunque la realidad era muy diferente y mucho más compleja. La mentira es hoy el fundamento del sistema de poder imperante, como instrumento para la destrucción de la vida social y del propio sujeto.” (“Feminicidio o auto-construcción de la mujer. Vol I. Recuperando la historia”)

Ésta fue únicamente una de los cientos de enfrentamientos que el pueblo tuvo con el régimen liberticida de la II República, en todos ellos las mujeres, nuestras ancestras, estuvieron las primeras. Quienes quieren hacernos escupir sobre su memoria tachándolas de bobas y sumisas son los nuevos defensores del capitalismo y el Estado los mismos que nos invitan a ser mansas en la empresa, con los superiores, y fieras en el hogar, con los pares.

sábado, 12 de abril de 2014

La esclavitud infantil en el siglo XIX

Nunca se escribirá bastante sobre los males de la esclavitud de los niños. Nunca se escribirá bastante sobre los males físicos, psíquicos, intelectuales y morales parecidos por los niños condenados al trabajo.

Hoy, al igual que en el siglo pasado, 400 millones de niños esclavos nos claman JUSTICIA. Esto es un CRIMEN VERGONZOSO, un verdadero crimen político y sindical que debe abolirse YA.
«En el Staffordshiere descienden a los pozos a la edad de nueve años, muchas veces incluso a los siete u ocho. (…) Los subterráneos son muy estrechos, el aire está enrarecido, la humedad es extrema, los niños son obligados a trabajar allí normalmente con los pies en el agua»
Informe de Lord Ashley al Parlamento británico, julio de 1842
«Desnuda hasta la cintura, una muchacha inglesa, durante doce y a veces dieciséis horas diarias, tira ayudándose de manos y pies de una cadena de hierro que, sujeta a un cinturón de cuero, se arrastra entre sus piernas enfundadas en pantalones de lona, para transportar cubetas de carbón»
Disraelí: Sybil, or the Two Nations. 1845.
«Trabajo en el pozo de Gawber. No es muy cansado, pero trabajo sin luz y paso miedo. Voy a las cuatro y a veces a las tres y media de la mañana, y salgo a las cinco y media de la tarde. No me duermo nunca. A veces, canto cuando hay luz, pero no en la oscuridad, entonces no me atrevo a cantar. No me gusta estar en el pozo. Estoy medio dormida a veces cuando voy por la mañana. Voy a escuela los domingos y aprendo a leer. (...) Me enseñan a rezar (...) He oído hablar de Jesucristo muchas veces. No sé por qué vino a la tierra y no sé por qué murió, pero sé que descansaba su cabeza sobre piedras. Prefiero, de lejos, ir a la escuela que estar en la mina
Declaraciones de la niña Sarah Gooder, de ocho años de edad. Testimonio recogido por la Comisión Ashley para el estudio de la situación en las minas, 1842
«Tenía yo 7 años cuando empecé a hilar lana en una fábrica. La jornada de trabajo duraba desde las cinco de la mañana hasta las ocho de la noche, con un único descanso de treinta minutos a mediodía para comer.
Teníamos que tomar la comida como pudiéramos, de pie o apoyados de cualquier manera. Así pues, a los siete años yo realizaba catorce horas y media de trabajo efectivo.
En aquella fábrica había alrededor de cincuenta niños, más o menos de mi edad que, con mucha frecuencia, caían enfermos. Cada día había al menos media docena de ellos que estaban indispuestos por culpa del excesivo trabajo»
Fragmento del relato de un obrero hecho ante una comisión de trabajo en las industrias, que se realizó en Inglaterra en el año 1832
En 1832, Elizabeth Bentley, que por entonces tenía 23 años, testificó ante un comité parlamentario inglés sobre su niñez en una fábrica de lino. Había comenzado a la edad de 6 años, trabajando desde las seis de la mañana hasta las siete de la tarde en temporada baja y de cinco de la mañana a nueve de la noche durante los seis meses de mayor actividad en la fábrica. Tenía un descanso de 40 minutos a mediodía, y ese era el único de la jornada. Trabajaba retirando de la máquina las bobinas llenas y reemplazándolas por otras vacías. Si se quedaba atrás, "era golpeada con una correa" y aseguró que siempre le pegaban a la que terminaba en último lugar. A los diez años la trasladaron al taller de cardado, donde el encargado usaba correas y cadenas para pegar a las niñas con el fin de que estuvieran atentas a su trabajo. Le preguntaron ¿se llegaba a pegar a las niñas tanto para dejarles marcas en la piel?, Y ella contestó «Sí, muchas veces se les hacían marcas negras, pero sus padres no se atrevían a ir al encargado, por miedo a perder su trabajo». El trabajo en el taller de cardado le descoyuntó los huesos de los brazos.
Bonnni Anderson. Historia de las mujeres: una historia propia, 1991
«Los niños entran a las cinco o seis de la mañana y no salen hasta las siete u ocho de la tarde, pasan catorce horas encerrados en talleres insalubres en medio de una atmósfera sofocante, apenas tienen reposo y a veces mientras trabajan deben comer un bocadillo en medio del polvo. Los deshechos se infiltran en sus pulmones y pierden el apetito.
No hay asientos, sentarse es contrario al reglamento (…) No se logra de los niños un esfuerzo tan prolongado más que por el terror, los niños deben llegar por la mañana a la hora precisa o de lo contrario son cruelmente castigados, se les golpea con una pesada barra de hierro (el billy-roller), a veces son los propios padres quienes pegan a sus hijos para evitarles castigos más brutales (….).Con el corazón oprimido los padres tienen que llevar a sus hijos a la fábrica; pero no pueden hacer otra cosa porque saben que, si no hacen trabajar a sus hijos la parroquia les dejará morir de hambre: solo tienen derecho al socorro si sus hijos trabajan».
El trabajo de los niños en las fábricas inglesas de hilados de algodón, según el relato de Dolléans.
«No tengo más ropa que la de mi trabajo: algunos pantalones y una chaqueta rota...Arrastro las vagonetas bajo tierra a lo largo de media legua, ida y vuelta. Las arrastro durante once horas diarias con la ayuda de la una cadena atada a mi cintura. Las heridas que tengo en la cabeza me las he hecho descargando vagonetas. Los hombres del equipo al que estoy atado trabajan desnudos, salvo el casco en la cabeza. Algunas veces cuando no soy rápido, me golpean
Manifestaciones de un niño trabajador de doce años

jueves, 10 de abril de 2014

ACTOS EN ESPAÑA EN CONMEMORACIÓN DEL 16 DE ABRIL, DIA MUNDIAL CONTRA LA ESCLAVITUD INFANTIL



Zaragoza
 
Jueves, 10 de Abril, a las 17:30 h
HOMENAJE A IQBAL MASIH
Centro Cívico "Teodoro Sánchez Punter". 
Plaza Mayor, s/n (San José).
Actuaciones musicales, danza,
audiovisuales y entrega de premios
Entrega de premios I Certamen de Relato Corto "Iqbal Masih".
 
Del 7 al 11 de Abril de 2014
EXPOSICIÓN CONTRA LA ESCLAVITUD INFANTIL
Centro Cívico "Teodoro Sánchez Punter". 
Plaza Mayor, s/n(San José). 
Sábado 12 de Abril de 2014
Jornada de difusión de materiales solidarios contra la esclavitud infantil 
Plaza de España. A partir de las 11:00 h.


  • 4 de abril:
    Santa Lucía – Vecindario: 17h-19h. Talleres de poesía, pintura, teatro, cuenta-cuentos, juegos solidarios. 19h.: Eucaristía contra la esclavitud infantil.
    Úbeda: C/ Obispo Cobos: 17h-20.30h.: Difusión de cultura solidaria.
  • 5 de abril:
    Valladolid: 11h-20h: Calles céntricas de la ciudad. Flashmobs y mini-mítines con difusión de materiales solidarios.

    Córdoba: Bulevar junto parroquia San Nicolás, de 11 a 20h.: Acto público con difusión y representaciones contra la esclavitud infantil
  • 7 de abril:
    Málaga:
    Pl. Félix Sáenz. 18.30-20.30h: Difusión de libros y revistas en solidaridad con los niños esclavos.
  • 9 de abril:
    Telde - Parque de San Juan: 17h-19h.: Talleres: pinturas de cara, canciones, poesías, cuentacuentos, pancarta protesta. 19H: Homenaje en el monumento a Iqbal Masih Parque de San Juan - Telde
  • 10 de Abril:
    Zaragoza: Centro Cívico "Teodoro Sánchez Punter". 17.30h.: Homenaje a Iqbal Masih. Actuaciones musicales, danza y bailes de Ecuador, entrega de premios I certamen de relato corto "Iqbal Masih".
    Santiago: Praza Iqbal Masih, rúa Home Santo. 11h. Acto Homenaje a Iqbal Masih: presentaciones artísticas entorno a la figura de Iqbal y contra la Esclavitud Infantil por alumnos de centros escolares.
  • 11 de Abril:
    Sevilla: Plaza Nueva. 20.00h.: Vía Crucis
  • 12 de abril:
    Zaragoza: Plaza España. 11h.: Jornada de difusión de materiales sobre esclavitud infantil
    Madrid: Puerta del Sol. 11-20h.: Difusión de cultura solidaria. Escenificaciones, canciones y lectura del comunicado cada hora y media.
    Las Palmas: 10h-11.45h – Talleres de poesía, pinturas de cara, cuenta-cuentos, juegos solidarios, ...programa de Radio. 12h.: Marcha solidaria por toda la calle de Triana. 12.45 Oración Ecuménica en la Parroquia de San Nicolás.
    Pamplona: C/ Carlos II, 11-14 h. - talleres para niños y jóvenes (kamishibai, pancartas, firmas,...)
    Villafranca de los Barros: Plaza España. 18 h.  Vía Crucis
    Barcelona: Plaza de Sarrià (enlace con C. Major de Sarrià). Durante todo el día. Jornada de difusión de cultura solidaria.
    Santiago de Compostela: 11-14h. Difusión de publicaciones y exposiciones sobre la Esclavitud Infantil.
    Santander: Plaza del Ayuntamiento. Difusión de cultura solidaria todo el día y concentración silenciosa a las 20h.

    Granada: Fuente de las Batallas, desde las 11h a las 19.30h: Difusión de cultura solidaria durante todo el día con performances sobre la esclavitud infantil terminando por la tarde con recitales y actuaciones y lectura de un manifiesto.
  • 16 de abril:
    Madrid: Puerta del Sol. 19,30h.: Concentración en solidaridad con los niños esclavos.
    Burgos: Eucaristía y posterior concentración en Zara
    Barcelona: Pl. Sant Jaume.: 19h: Concentración contra la Esclavitud Infantil. A las 21h: Casa Orlandai, C/ Jaume Piquet, 23: Concierto de piano a cuatro manos en solidaridad con los niños esclavos.
    Murcia: Plaza de Santo Domingo, 20 h. Acto de homenaje a Iqbal Masih.

    Pamplona: actos de concienciación en el Colegio Santo Tomás (Dominicas), con niños de 1º y 2º de la ESO, con la colaboración de Camino Juvenil Solidario.
    Santiago de Compostela: Praza Iqbal Masih, rúa do Home Santo. 19.30h. Ofrenda Floral
    Santander: en la Casa de Cultura y Solidaridad. 20h.: Video-tertulia.
    Jaén: Plaza Constitución. 12h.: Difusión de cultura solidaria.
  • 26 de abril:
    Burgos: 11h a 14.30h: Calles céntricas de la ciudad. Flashmobs y mini-mítines con difusión de materiales solidarios.
 
 


¡INFÓRMATE!: ccys-aragon@solidaridad.net

miércoles, 9 de abril de 2014

Lo llaman “trabajo infantil” pero es esclavitud infantil

 


Todo niño condenado a formar parte de un trabajo del que depende poder satisfacer sus necesidades más básicas y las de su familia, está condenado a trabajos forzados. Y eso está aún más claro si sus padres carecen de un empleo, o el que tienen no les proporciona un salario digno para sacar adelante a su familia.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, supuesto adalid del “socialismo del siglo XXI”, ha pasado a la actualidad informativa por declararse parcialmente partidario del “trabajo infantil”. El debate, que no es nuevo, está servido: asociaciones de “niños trabajadores” le reclaman unas “justas” condiciones para un trabajo que “siempre ha existido” y que consideran necesario para colaborar a acabar con la miseria en la que viven sus familias. Además, añade el presidente, el trabajo contribuye a formar su “conciencia social”. Siempre ha existido una corriente que frente al “abolicionismo” y la erradicación total de la explotación infantil ha propugnado la “regulación”.
La confusión nace desde el mismo momento en que hemos aceptado hablar de “trabajo infantil” en lugar de hablar de lo que realmente es: explotación y esclavitud infantil. En Bolivia lo que en realidad hay son más de 850.000 niños entre 5 y 14 años que están explotados. La confusión la han introducido los propios organismos internacionales, con la OIT al frente de ellos, que no para de hablar de “trabajo infantil” y de “las peores formas de trabajo infantil”. La confusión tiene que ver con esa visión burocrática y materialista que rezuma todo el discurso de unos organismos que siempre han servido para lavar la cara del criminal y despiadado imperialismo del Capital que está en el trasfondo de sus decisiones. Evo Morales no ha hecho sino poner de manifiesto esta contradicción. Y es que el “trabajo” en sí mismo no es reprobable. Siempre hemos defendido que los niños “trabajen” en lo que tienen que trabajar: jugando y formándose.
Pero todo niño condenado a formar parte de un trabajo del que depende poder satisfacer sus necesidades más básicas y las de su familia, está condenado a trabajos forzados. Y eso está aún más claro si sus padres carecen de un empleo, o el que tienen no les proporciona un salario digno para sacar adelante a su familia. Este viene a ser el caso de más del 60% de los trabajadores adultos en el mundo. Y el del 70% de los empleos adultos en Bolivia. Y mientras se produzca esta situación, la existencia de los niños en el mundo laboral será una canallada y un crimen inmoral que no hace sino perpetuar un sistema económico canalla y criminal.
 
editorial de la revista Autogestión

sábado, 22 de marzo de 2014

Guillermo Rovirosa: capitalismo y riqueza

"El día que se lo propongan, los capitalistas invadirán todo el planeta de coches, televisiones y artefactos inútiles de toda clase, como las mejores armas para destruir el mundo obrero".

"Es negativo todo mito (Estado, raza, prestigio nacional, partido, clan, riqueza, casta, imperio) que para sostenerse necesita víctimas humanas, sacrificándoles a veces la vida física, o su dignidad, o su libertad, o sus posibilidades de perfeccionarse".

"Ni el sistema capitalista de vivir en alquiler, ni el comunismo de vivir en un cuartel tan grande como el país, son compatibles con la posibilidad de que las familias puedan formar comunidades humanas". 

 "Todos sabemos que en los últimos cuarenta años los países llamados civilizados se han esforzado por establecer leyes ("letra") que moderen aspectos de injusticia, y hay que reconocer que se ha logrado bastante. Pero el sistema sigue siendo el mismo… No se trata por consiguiente de corregir lo existente, dejando intacta su raíz, sino de cambiar el sistema". 

 "La banca, esa diosa prepotente cuyos templos magníficos y esplendentes ocupan los lugares de honor en nuestras ciudades, asienta todo su poder en el arrendamiento del dinero pagando un canon mezquino a los que depositan en ella sus fondos, que se utilizan en operaciones de la máxima rentabilidad. Unos pocos lucrándose con el dinero de unos muchos". 

 "En el mundo, más que un global reparto de la riqueza, lo que conviene es un equitativo reparto de austeridad". 

 "Ni fronteras ni banderas"

miércoles, 19 de marzo de 2014

EL FIN DEL TRABAJO: Jeremy Rifkin


CRISTIAN CAMPOS

EL TRABAJO HA MUERTO

El fin del trabajo de Jeremy Rifkin se editó por primera vez en 1995 pero su vigencia a marzo de 2014 es total y absoluta.

La tesis del libro de Rifkin es que el trabajo tal y como lo conocían las generaciones precedentes ha muerto.

Rifkin cree que el mundo se dividirá en dos grupos sociales muy diferenciados: las elites tecnológicas y una inmensa masa de parados.



Portada de 'El fin del trabajo', de Jeremy Rifkin. / CÍRCULO DE LECTORES
Ando leyendo, con los años justos de retraso, El fin del trabajo deJeremy Rifkin. El título y su subtítulo original (El declive de la fuerza de trabajo global y el amanecer de la era posmercado) son 100% descriptivos y no encierran ninguna metáfora, así que me voy a ahorrar la sinopsis. Sí explicaré que el libro fue editado por primera vez en 1995 y que su vigencia a marzo de 2014 es total y absoluta. Y eso que en la década de los noventa el entusiasmo frente a las nuevas tecnologías era ya un dogma de fe del que muy pocos abjuraban. Y eso que por aquel entonces nada hacía presagiar la crisis financiera que apenas una docena de años más tarde iba a exterminar la clase media. Y eso que durante aquellos años la gente aún redactaba ¡e incluso diseñaba! su currículo con la esperanza de que sirviera para algo más que alimentar el fragor de las trituradoras de papel.
La tesis del libro de Rifkin es sencilla: el trabajo tal y como lo conocían las generaciones precedentes ha muerto. Para no resucitar, por supuesto. Milagros a Roma. Y lo que es aún peor: sin que haya aparecido ninguna alternativa válida en el horizonte. Incluso el pronóstico más aventurado de Rifkin en El fin del trabajo se ha cumplido a rajatabla. La de que el mundo se dividirá en unos pocos años en dos grupos sociales muy diferenciados. Por un lado, una elite escasa que controlará la economía global de la alta tecnología. Línea y seguimos para bingo. Por el otro, una inmensa masa de trabajadores, muchos de ellos educados a conciencia en universidades de prestigio para formar parte de una clase dominante que solo conocerán por TV, condenados al paro y a la economía de subsistencia durante toda su vida. Bingo.

Al menos en países como Portugal o Grecia saben cómo vivir la pobreza con dignidad porque lo han hecho toda su vida. Hay pobres en Viana do Castelo y Folegandros con los jardines de sus casas más pulcros y mejor cultivados que cualquier parque público de cualquier barrio bien de cualquier ciudad española. En España las nuevas generaciones ni siquiera han tenido esa suerte, la de haber vivido la pobreza, y de ahí esa sensación colectiva de derrota con la que se vive la crisis. Le acabaremos encontrando el qué a la decadencia. ¡Si al menos fuera una decadencia lánguida y trágicamente bella, como la de la aristocracia! Pero no: es abrupta, fiera y deforme como una gráfica financiera.
Les recomiendo un paseo por cualquier espacio de coworking de las ciudades de Barcelona y Madrid. De esos repletos hasta las trancas de hijos de la vieja clase media. Ociosos a la fuerza. Antiguos trabajadores de la antigua economía reconvertidos en freelance, es decir en parados con título a los que el Gobierno entretiene con la banalidad de turno (¡la recuperación!) y que fingen trabajar a cambio de una pequeña parte de las migajas que caen de las fauces de la economía financiera global. Y ahí entenderán de qué está hablando Rifkin. La tarta ha encogido y la cola de los que esperan para recibir su porción da ya la vuelta a la manzana.
Rifkin recomienda el reparto del trabajo, la disminución de la jornada de trabajo y las semanas laborales de tres o cuatro días. Ahí no andó muy fino el hombre: estamos en ese punto en el que ni trabajar 40 o 50 horas a la semana te garantiza un sueldo que te permita salir de la pobreza. Imaginen lo que ocurriría si reducimos la jornada a 20 o 30 horas. Tiene gracia este nuevo fenómeno, del que ya habrán leído por ahí: el de los pobres con trabajo y contrato indefinido. Qué raro que ningún coolhunter lo viera venir hace años.
Tres ejemplos estúpidos (aunque no tanto como el del coolhunting, el paradigma de trabajo inútil-exiguo-cortoplacista-y-esperpéntico propio de los nuevos tiempos).  
El primero: cuelguen, entre un millón de aplicaciones más, una APP de diseño propio en la APP Store de Apple. Sabrán entonces cómo se siente una sardina flotando en medio del océano Pacífico mientras intenta llamar la atención de un satélite de la NASA.
El segundo: cuelguen su piso en una página web de alquileres turísticos. Sentirán envidia de la sardina.
El tercero: cuelguen su currículum en una bolsa de trabajo digital cualquiera. La sardina se convertirá en Dios Padre Nuestro Señor.
Observen que en los tres ejemplos mencionados el éxito de su empresa depende de Internet. No de la calidad del servicio o del producto sino de la habilidad del postulante a la hora de posicionarse de acuerdo a unas reglas digitales incompatibles y contradictorias con respecto a las del mundo real y que conducen de forma natural a la formación fulgurante de monopolios.
Se lo pongo en plata: no hay un solo billete de veinte euros navegando al pairo en el océano de la economía global que no ande rodeado de miles de personas atizándose hostias como panes con el objetivo de hacerse con él. No es competencia, no es competitividad, no es adaptación, no es agilidad, no es precio, no es pereza, no es falta de iniciativa, no es el signo de los tiempos, no es una nueva economía. Es un cambio de paradigma. Hemos pasado de un mundo productivo a un mundo financiero. Es decir de un mundo en el que se pagaba a cambio del ejercicio de habilidades concretas a un mundo en el que esas habilidades son secundarias cuando no directamente intrascendentes y en el que solo importa la habilidad para mover dinero del punto A al punto B a cambio de una comisión por el viaje. Estamos enseñando a los adolescentes a ganar dinero como si todavía fuera 1973 cuando deberíamos enseñarles a buscarlo. El dinero ya no se gana: se captura.
Dice Rifkin: “El valor de mercado de la mano de obra disminuye y seguirá haciéndolo. Después de siglos de definir el valor del ser humano en términos estrictamente productivos, la completa sustitución del trabajo humano por máquinas deja a los trabajadores sin autodefinición válida o función social”.
“Sin función social”. Piensen dos segundos en la frase y átense los machos porque se avecinan curvas

http://www.zoomnews.es/221059/zoom-plus/caosfera/trabajo-ha-muertoEl trabajo ha muerto


jueves, 13 de marzo de 2014

ORÍGENES DEL MOVIMIENTO OBRERO EN INGLATERRA

Puede decirse que las ideas socialistas en Inglaterra han tenido una larga y magnífica historia. Muchos pensadores y revolucionarios, desde John Ball, el cura rebelde que inspiró la gran insurrección de 1831, y el filósofo humanista sir Tomas Moro, hasta el digger (pequeño grupo de partidarios de la comunidad de las tierras aparecido en 1649) Winstanley y el leveler Walwyn, habían soñado y hablado de un república justa done el dinero no lo sería todo y en la que todas las cosas serían de propiedad común, y donde las comunidades libres poseerían la tierra y la trabajarían en asociación. A través del siglo XVIII el fermento de los movimientos existió siempre debajo de la superficie, expresándose a menudo en tumultos o incendios, o en los fervores del metodismo (rama cristiana). El extraordianrio éxito del metodismo en la segunda mitad del siglo es una indicación del profundo descontento popular.
 
G.Tate, A,L Morton. Historia del Movimiento obrero ingles.Fundamentos. madrid. 1971.P 75

miércoles, 26 de febrero de 2014

EL TRABAJO EN EL ARTE: "Los cepilladores del parquet " Gustave Caillebotte, 1875

 


Este cuadro es una de las primeras representaciones del proletariado urbano. Con frecuencia se han mostrado a los campesinos (Las espigadoras de Millet) o a los obreros del campo (Picapedreros de Courbet), en cambio, los obreros de la ciudad rara vez han sido objeto de cuadros. Al contrario de Courbet o Millet, Caillebotte, burgués acomodado, no introduce ningún discurso social, moralizador o político en su obra. El estudio documental (gestos, herramientas, accesorios) lo coloca entre los pintores realistas más experimentados.
El tema principal de la pintura era el trabajo de tres obreros que están cepillando enérgicamente el suelo de un apartamento burgués. Caillebotte muestra a tres operarios arrodillados, con el torso desnudo sobre el parqué de una habitación vacía;  el torso desnudo de los cepilladores es el de los héroes antiguos.
La composición de la escena es muy fotográfiaca; se produce una deformación del espacio, el parquet aparece inclinado.
En la pintura predominan los tonos beige-marrones-negros. La luz que entra por la puerta del balcón del fondo produce un grandioso efecto de contraluz: mientras que las franjas claras de madera ya acuchilladas hacen aparecer la luz de la puerta y la sombra de los trabajadores más obtusa.
Pero el realismo con el que se expone la escena no está reñido con una recreación compositiva de inigualable poesía donde se nos acerca al olor de la madera o a la percepción del perfecto acabado del trabajo bien hecho con una sensación de tiempo suspendido, detenido sutil y quien sabe si indefinidamente.

lunes, 24 de febrero de 2014

Zaragoza: Homenaje a Guillermo Rovirosa

Zaragoza: Homenaje a Guillermo Rovirosa Dentro de los actos en el 50 aniversario de la muerte de Guillermo Rovirosa (1897-1964), apóstol del mundo obrero y promotor de militantes cristianos, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Zaragoza organiza una serie de actos de homenaje. El primero será el miércoles 26 de febrero a las 19:30 horas: “La aportación de Guillermo Rovirosa a la formación y compromiso de militantes cristianos laicos”. Intervendrán: Elías Yanes, arzobispo emérito de Zaragoza, Antonio Sofín, antiguo militante de la HOAC de Zaragoza, y Gregorio Forniés, sacerdote diocesano, ex- consiliario de la HOAC de Zaragoza. El martes 4 de marzo, también a las 19:30 horas, se presentarán dos temas: “Obra y pensamiento de Guillermo Rovirosa”, a cargo de Eugenio Rodríguez, sacerdote diocesano y militante del Movimiento Cultural Cristiano, y autor de la tesis doctoral sobre Guillermo Rovirosa. El siguiente tema será “Guillermo Rovirosa hoy: ¡ahora más que nunca!”, por Maite Valdivieso, militante de la HOAC y responsable diocesana de Pastoral Obrera de Bilbao. Estas actividades tendrán lugar en el salón de actos del edificio de la Casa de la Iglesia, plaza de la Seo 6, Zaragoza.

miércoles, 19 de febrero de 2014

El Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam


Recientemente, por temas de trabajo tuve la oportuidad de visitar la capital de los Países Bajos. En está magnífica ciudad, con contrastes muy sugerentes, se ecuentera el Instituto Internacional de Historia Social (IISG) de Ámsterdam. Se trataprobabmente uno de los mayores archivos sobre la historia de lo movimientos sociales y específicametne del movimiento obrero. Fue fundado en 1935 y hoy en día forma parte de la Real Academia Holandesa de Artes y Ciencias. Tras la subida al poder de los nazis en Alemania, el archivo cobró importantes dimensiones, al refugiarse en él buena parte de los archivo del que hasta el momento era el movimiento obrero más importnate de Europa, el  aleman. Por otra parte Moscú no fue considerada una alternativa segura. Algo pareceido sudeció con los fondos provinientes de la que fue la mayor organización obrera de largo en España, la CNT, que depositó en esta biblioteca gran parte de sus archivos, así como una ingente cantidad de documentos personasles de buena parte de su militancia más destacada.
Esto, junto con la llegada de otros muchos fondos a lo largo de todo el mundo ha hecho del instituto uno de los mayores centros para documentación e investigación sobre historia social. Entre los objetos en su custodia se incluyen los relativos a Karl Kautsky Friedrich Adler, Max Nettlau, Alexander Berkman, Emma Goldman, León Trotsky, Rosa Luxemburgo. Los objetos relativos a los militantes  anarquistas y trotskistas en la Guerra Civil española son también numerosos. Además cuenta con el archivos de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres. Entre los papeles de la militancia anarcosindicalsita español, descata el "Diario de Campaña" de Cipriano Mera.
Manuscrito original realiado pro este obrero, que llego a dirigir un cuerpo entero del ejercito republicano, y en el exilio en Parí,s volvió a coger la paleta retomando su viejo oficio de albañil. Documento imprescindible para comprender una parte de la Guerra Civil española.
Buscando entre aquellos viejos papeles documentación referedida a Julián Gómez del Castillo, Diego Abad de Santillán, José Peirats... pasé dos mañanas inolvidables. Como inolvidable ha sido el recuerdo del servicio que me prestaron. Tuve acceso a toda la documentación que solicité, sin restricción ninguna, acceso a los aparatos de microfilmado, acceso a los escáneres ultrarápidos.. y todo ello gratuito y sin tener que presentar ni el DNI. Parecido a mucho archivos españoles, en los que, tasas aparte, tienes que poseer el carné de investigador e ir avalado por la fimram de no se cuantos catedráticos.
Ni que decir tiene la sensación que produce, para un amante de la historia del movimiento obrero, el tener en tus manos legajos de historia en forma de manuscitos firmados por gente como Enma Goldman, Rudol Rocker o Cipriano Mera. La información que obtuve, valiosísma, con la certeza de que me faltó mucho tiempo. Eespero volver pronto

domingo, 9 de febrero de 2014

APOSTOL DE LA CLASE OBRERA: 50 aniversario de la muerte de GUILLERMO ROVIROSA


Guillermo Rovirosa,  fundador de la Hermandad Obrera de Accion Católica (HOAC) y apostol de la clase obrera

Coincidiendo con la conmemoración del 50 aniversario de la partida al Padre de Guillermo Rovirosa. se celebra en la Casa Emaús en Torremocha del Jarama-Madrid, este curso-homenaje a Guillermo Rovirosa y Julián Gómez del Castillo, promotores de militantes cristianos pobres.

Más información sobre Guillermo Rovirosa en: www.guillermorovirosa.com.

miércoles, 29 de enero de 2014

Trovador de trabajadores e inmigrantes, Pete Seeger, fallece en NY

BY POR MICHAEL HILL

Pete Seeger, el trovador que se hizo famoso con su banjo y le cantó a trabajadores, inmigrantes, estudiantes universitarios y presidentes en una carrera que presentó la música folclórica norteamericana a generaciones de personas, falleció a los 94 años.


Kitama Cahill-Jackson, nieto del cantante, dijo que su abuelo falleció acompañado de su familia mientras dormía, cerca de las 9:30 p.m. del lunes en el Hospital Presbiteriano de Nueva York, donde estuvo ingresado seis días.
"Apenas hace 10 días estaba cortando madera con un hacha", dijo Cahill-Jackson.
En 2011 siendo ya un nonagenario, Seeger, impulsado por su característico espíritu de lucha, caminó ayudado por sus bastones junto a una multitud por las calles de Manhattan para encabezar la protesta de Occupy Wall Street.
Aunque después reconoció que toda esa atención lo avergonzó, el momento le hizo recordar muchas cosas y le enseñó a otra generación de jóvenes cómo lograr cambios a través de la música y la determinación; como lo había hecho Seeger en las últimas siete décadas de su vida como un cantante que marcaba cambios de la historia y avivaba los ánimos de la gente.
"Tengan cuidado de los grandes líderes", dijo a The Associated Press dos días después de la marcha. "Espero que haya muchos, muchos líderes pequeños".
Con su figura delgada, un banjo desgastado por el uso y su barba canosa, Seeger era un ícono del folk que sobrevivió a sus compañeros. Se presentó con el gran intérprete folk Woody Guthrie cuando era joven y escribió o coescribió "If I Had a Hammer", "Turn, Turn, Turn", "Where Have All the Flowers Gone" y "Kisses Sweeter Than Wine". Prestó su voz para protestar contra Hitler y las armas nucleares. Era un guerrero alegre y solía decir sus mensajes de protesta con un aire afable y los dedos sobre las cuerdas de su banjo.
En 2011, sus bastones le impidieron llevar su amado instrumento mientras caminó cerca de 3 kilómetros (2 millas) con cientos de manifestantes con pancartas y guitarras. Con el simple gesto de expresar su amistad Seeger le dio a los manifestantes e incluso a sus oponentes un momento de hermandad en el movimiento Occupy que pronto se desvanecería.
Cuando un policía se acercó Tao Rodríguez-Seeger temió por su abuelo.
"Se acercó, me dio la mano y dijo 'gracias, gracias, esto es hermoso"', dijo Rodríguez-Seeger. "Eso me hizo feliz, los policías reconocieron lo que estábamos haciendo. Querían ayudar nuestra marcha y querían proteger nuestra marcha porque vieron que era algo hermoso, es muy difícil estar en contra de algo hermoso".
Con The Weavers, un cuarteto creado en 1948, Seeger ayudó a sentar las condiciones para el renacimiento de la música folclórica norteamericana. El grupo —formado por Seeger, Lee Hays, Ronnie Gilbert y Fred Hellerman— grabó éxitos como "Goodnight Irene", "Tzena, Tzena" y "On Top of Old Smokey".
También se la acredita haber popularizado la canción "We Shall Overcome", que incluyó en su publicación "People's Song" en 1948. Más tarde dijo que su única contribución a esa pieza, lema del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, fue menor.
"Todos los niños que alguna vez se reunieron a cantar alrededor de una fogata tienen una deuda con Pete Seeger", dijo Arlo Guthrie.
Su carrera musical siempre estuvo íntimamente ligada a su activismo político, en el que defendió causas que iban desde los derechos civiles hasta la limpieza de su querido río Hudson. Seeger dijo que abandonó el Partido Comunista en los años 1950 y que más tarde renunció a él. Pero la asociación con el movimiento lo persiguió durante años.
Durante más de una década lo mantuvieron alejado de la televisión comercial tras su enfrentamiento en 1955 con el Comité de Actividades Antinorteamericanas. Cuando miembros del comité le pidieron repetidas veces que revelara si había cantado para los comunistas, Seeger respondió: "Adoro mi país y me molesta extraordinariamente esta implicación de que algunos de los lugares donde he cantado, algunas de las personas que conozco y algunas de mis opiniones, sean religiosas o filosóficas, o que yo sea vegetariano, me haga menos estadounidense".
Fue acusado de desacato al Congreso pero la condena fue desestimada en una apelación.
Seeger decía que la década de 1950, los años en los que estuvo vetado en los medios, como el punto más alto de su carrera. Iba de gira por universidades difundiendo la música que él Guthrie, el legendario intérprete de blues Huddie "Lead Belly" Ledbetter y otras personas habían creado o preservado.
"El trabajo más importante que hice fue ir de una universidad a otra, generalmente las más pequeñas", dijo a The Associated Press en 2006. " ... Y me mostraba a los chicos que hay mucha gran música en este país que nunca pasan en la radio".
Su producción incluyó decenas de álbumes y sencillos para adultos y también para niños.
Años después fue adoptado por la cultura oficial. Se presentó en el Kennedy Center en 1994 y su única regla para el concierto fue que el público debía cantar con él. El presidente Bill Clinton lo elogió como "un artista inconveniente que se atrevió a cantar las cosas como las veía".
Seeger fue incorporado al saló de la fama del Rock and Roll en 1996 as como una influencia temprana del género. Diez años después Bruce Springsteen lo reconoció con "We Shall Overcome: The Seeger Sessions", un disco con versiones alegres de las canciones interpretadas por Seeger. Aunque estuvo complacido, Seeger dijo que le hubiera gustado que fuera "más serio". En 2009 un concierto en el Madison Square Garden para celebrar el cumpleaños 90 de Seeger incluyó a Springsteen, Dave Matthews, Eddie Vedder y Emmylou Harris entre otros artistas.
Nació el 3 de mayo de 1919 en una familia de artistas. Se casó con Toshi Seeger el 20 de julio de 1943. La pareja construyó su cabaña en Beacon a la orilla del Río Hudson tras la Segunda Guerra Mundial y vivieron ahí el resto de su vida. La pareja tuvo tres hijos. Toshi Seeger murió en julio a los 91 años.
"No puedo demostrar nada pero me considero un abuelo", dijo Seeger a AP en 2008 cuando le pidieron reflexionar sobre su legado. "No hay decenas de personas tratando de hacer lo que hago, ni cientos, sino que son literalmente miles. ... La idea de usar la música para tratar de unir el mundo está por todas partes".



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lunes, 27 de enero de 2014

La memoria del trabajo

Lewis Hine tenía el raro talento de advertir la dignidad, y retratarla y honrarla. Captaba las miradas temerosas y atónitas, las caras muy morenas de campesinos alucinados todavía por el viaje a través del océano

'Midnight at the Brooklyn Bridge' (1906) / Lewis Hine






















Vuelvo a Nueva York  con el tiempo justo para ver en el International Center of Photography una exposición de Lewis Hine. No es tan completa como la que le dedicó hace unos años la Fundación Mapfre en Madrid, pero quizás las fotos cobran una mayor vehemencia cuando se ven en la misma ciudad en la que muchas de ellas fueron tomadas, en unos días de invierno en los que uno se vuelve más consciente de la dureza que tiene el trabajo manual en un clima casi siempre difícil y muchas veces invivible, con sus nevadas y sus vientos árticos, sus tormentas de una furia monzónica, sus extremos de frío y de calor. En un clima así trabajadores intrépidos escalaban los andamios del Empire State Building en 1930, soldaban vigas de hierro suspendidos a cien metros sobre el suelo, vencían el vértigo colgándose de los ganchos de grúas, viendo perderse a lo lejos la proliferación lineal de la ciudad y la anchura de sus dos ríos, el horizonte continental de los bosques. En el frío de eneros iguales a este, hace un siglo, los niños repartidores de periódicos, a los que apodaban newsies,salían a la calle abrigados apenas con chaquetas viejas, con botas heredadas de adultos o con los pies sucios y descalzos, y como tenían que madrugar tanto para recoger su mercancía a veces se quedaban dormidos en una escalera o un zaguán, el haz de periódicos como una almohada con olor a tinta. Muchos de esos niños habían llegado muy poco antes a la ciudad en las bodegas de tercera clase de los buques en los que viajaban los emigrantes. Otros habían nacido en Nueva York, en los vecindarios obreros del Lower East Side, en los que la densidad de la población y la miseria podían ser peores que en un barrio de chabolas de ahora mismo en India, hijos de padres fugitivos del hambre campesina de Europa, del terror a los pogromos que asolaban con metódica regularidad las aldeas judías de Rusia.
Lewis Hine iba con su cámara por la ciudad documentándolo todo. El primer impulso de una gran obra de arte no tiene por qué ser estético. Lewis Hine aprendió a manejar la cámara fotográfica por el mismo motivo que lo llevaba a dar clases de Ciencias Naturales en una escuela progresista de Nueva York, la Ethical Culture Society. El conocimiento y la educación eran herramientas para mejorar el mundo, para remediar algunas de las injusticias y de los crueles abusos que afligían a los pobres. Antes que nada hacía falta observar, comprender, difundir. Las aulas se quedaban pequeñas para esta clase de activismo. Los estudiantes y los profesores tenían que salir a la calle a ver cómo era de verdad la vida, igual que tenían que ver con sus propios ojos los experimentos en el laboratorio y que cruzar a Central Park para estudiar de cerca la explosión de las plantas y de los insectos al principio de la primavera, la textura geológica de las rocas de esquisto, las madrigueras de los roedores, el vuelo vigilante de los halcones sobre las copas de los árboles y las cornisas de los edificios.
Lewis Hine tomaba el ferri para Ellis Island y les hacía fotos a los emigrantes recién llegados. Tenía el raro talento de advertir la dignidad, y retratarla y honrarla con un disparo de la cámara. Captaba las miradas temerosas y atónitas, las caras muy morenas de campesinos alucinados todavía por el viaje a través del océano. Eran caras de gente menos ilusionada que perdida, abrumada por la escala del nuevo mundo, aturdida por los gritos de los oficiales de inmigración, asustada por sus uniformes, por los ecos de multitudes bajo las bóvedas de hierro. Lewis Hine retrata a una joven emigrante judía con una chaqueta pobre y un pañuelo a la cabeza y le da una serenidad de estatua clásica o de madona italiana. De Ellis Island viaja al Lower East Side, y ese trayecto en el espacio confluye con un gran salto en el tiempo, porque ahora quiere seguir a lo largo de los años las vidas de los que llegaron: el trabajo agotador y mal pagado, las viviendas oscuras, llenas de niños, de abuelos, de baúles, de camas de hierro, el pulular de la gente en la calle. La mirada de Lewis Hine sobre los niños callejeros de Nueva York anticipa en treinta años la de Helen Leavitt, y aunque es igual de poética en su percepción de los rituales misteriosos y las alegrías, inmunes a la pobreza, de las vidas infantiles, tiene un propósito de denuncia más claro y mucho más organizado. En Nueva York, en Chicago, en Pittsburgh, en el sur, Lewis Hine sigue el rastro de la explotación del trabajo infantil, en una época en la que aún faltaba mucho para que fuera abolido. Su retrato del niño serio y digno al que una máquina le ha arrancado un brazo en la fábrica de cajas de cartón en la que trabajaba es un testimonio inapelable contra la injusticia y una obra maestra de la fotografía, del mismo modo en que El niño yuntero de Miguel Hernández es un gran poema y un panfleto.
Un artista está formándose toda la vida. En los años treinta, Lewis Hine, que había nacido en 1874, encuentra la madurez de su estilo al mismo tiempo que el tema definitivo de su arte: la celebración del trabajo bien hecho, el de los obreros cualificados, los que manejan máquinas difíciles o herramientas de precisión, con ese grado de concentración que es al mismo tiempo intelectual y manual, que requiere fuerza física, pero sobre todo destreza. Exaltando el trabajo moderno Hine utiliza modelos y resonancias visuales del clasicismo europeo, no por afición al pastiche sino por un proceso natural de depuración de las formas. Un viejo impresor inclinado sobre una linotipia es un patriarca de Rembrandt o san Jerónimo en su estudio, la cara enjuta y severa, el pelo blanco brillando en el claroscuro. Un mecánico ajusta una tuerca en una bomba de vapor y tiene el perfil de un guerrero griego en un bajorrelieve, y el contorno de la bomba con sus tuercas repartidas a distancias iguales actúa como una orla de fondo y sugiere un escudo. Una muchacha confitera, con cofia y mandil blanco, muestra una bandeja de bombones, mirando con una belleza seria de santa de Zurbarán. Un trabajador en una fábrica de sombreros posa con las dos manos abiertas, en el interior de guantes rudos y enormes. Es grande, atezado, barbudo, con cara de bebedor, con aspecto de vida dura e intemperie. En cuanto lo veo me acuerdo de aquellos mendigos viejos de Madrid a los que Velázquez les hacía que posaran como filósofos griegos. En un primer plano unas manos suspendidas y abiertas como un par de pájaros parece que pulsan las cuerdas de un arpa. Pero son las manos de una obrera en un hilador de seda.
Lewis Hine murió pobre y casi desconocido. Berenice Abbott le organizó una exposición poco antes de su muerte. Nos enseñó que el afán de la belleza y el de la justicia pueden ser idénticos, y el arte una forma severa de conocimiento.

Antonio Muños Molina. www.elpais.es