lunes, 6 de noviembre de 2017

100 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN RUSA: 7 noviembre 1917-2017



por Rodrigo Lastra.

ver también:  la revolución rusa en "menudas historias de gente menuda"


En septiembre de 1864 se produjo un hecho histórico. Mientras toda Europa vivía la época dorada del nacionalismo, los obreros europeos van a crear en Londres la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), La Primera Internacional. Van a poner los problemas sociales y de clase por encima de los problemas de nación. Mientras la burguesía abrazaba con entusiasmo los nacionalismos, los pobres de Europa abrazaron el internacionalismo. Este hecho tuvo inmensas consecuencias en todo el movimiento obrero mundial y va a proporcionar al proletariado internacional inmensas posibilidades solidarias.

Carlos Marx
Unos años antes de la creación de la I Internacional se había publicado "El manifiesto comunista". Un joven pensador, ajeno a la clase obrera, va a irrumpir en la historia y va a postular en dicho manifiesto que LA LUCHA DE CLASES ES EL MOTOR DE LA HISTORIA. El mal está en las estructuras, y la bondad o maldad viene prácticamente determinada por la clase social a la que pertenezcas. Y va a postular la toma del poder político por la clase oprimida, pues el día que los consiga será el paraíso en la TierraLa posición de Carlos Marx en la I Internacional  (AIT) fue determinante. Supuso además el comienzo de uno de los grandes males del movimiento obrero que le llevará a la división primero y la traición después: la ideologización. 

Las primeras divisiones importantes en el movimiento obrero serán ideológicas, y se introdujeron desde fuera de la clase obrera, como quedó manifestado en las posiciones irreconciliables, de dos personas de procedencia burguesa e intelectual: Marx y Bakunin. La corriente antiautoriatria, mutualista (todavía no se denominaban anarquistas) a pesar de ser mayoritaria, va a ser expulsada de la AIT debido a las conspiraciones de Marx y Engels. Pocos años vivió la AIT Cuando la ideología está por encima del ser persona, cuando lo ideológico condiciona hasta las relaciones personales, surge el sectarismo, un gran mal que padeció el movimiento obrero. En España Triunfó la adhesión a las tesis antiautoriatarias, y por tanto contrarias a Marx. Esto hizo que visitara España el yerno de Marx, Paul Lafargue, para intentar atraer a las tesis autoritarias a la Región Española. Pero sólo consiguió la adhesión de un pequeño grupo de madrileños, posteriormente expulsados de la federación madrileña de la AIT. Entre ellos estaba Pablo Iglesias (que fundaría años más tarde en Madrid, en 1879, el Partido Socialista Obrero Español). 

Lenin y Trosky, Mitin. 1917
Fruto directo de la I Internacional, fue la Comuna de París de 1871. Supuso el primer gran intento de revolución de los pobres. Durante dos meses , todo París y buena parte de Francia fue gobernada y gestionada por los consejos obreros. La comuna estuvo muy influenciada por el mutualismo, de influencia proudhoniana. Cuando las fuerzas del orden, replegadas en Versalles volvió a coger las riendas, la represión fue brutal.

Tras estas divisiones, la I internacional quedó herida de muerte, y unos años más tarde (1889) se fundará (esta vez en París) La Segunda Internacional. Va a ser la Internacional que aliente y consolide los partidos de corte obrero, pero que ya no van a ser asociaciones genuinamente proletarias. Aquí ya no va a estar representada toda la corriente libertaria, que seguirán reivindicándose como herederos de la primigenea AIT. La II Interancional es el origen de la  socialdemocracia. Esta internacional servirá para coordinar las acciones de los partidos laboristas y socialistas de toda Europa. La Internacional  declarará el 1 de mayo de 1889  como día internacional del trabajo. Se abre una vía de lucha nueva, la vía parlamentaria y se aceptan las reglas de juego de las democracias formales. Los partidos socialistas ya son instituciones interclasistas en las van a ir introduciéndose que de manera creciente elementos ajenos a la clase obrera, como el republicanismo liberales, burguesía intelectual incluso algún aristócrata. El movimiento obrero alemán, que iba con retraso, va a entrar con fuerza en esta nueva estrategia, que va a cuadrar mejor con la mentalidad del obrero germano, y así el SPD va ser el partido socialista más fuerte y mejor organizado de toda Europa y motor de la socialdemocracia prácticamente hasta la actualidad. El PSOE se había fundado en 1879 y se adhiere a la II Internacional, pero no será hasta 30 años más tarde, cuando logre su primer diputado (1910). 
Lenin

La experiencia de los partidos obreros, de la concertación y el reformismo emanado de la II Internacional mostró muy pronto sus limitaciones históricas. Sobre todo a causa de las divergencias entre las posiciones de los movimientos socialistas de los distintos países, que con frecuencia se alinearon con los intereses del estado-nación frente al internacionalismo obrero. El culmen del desencuentro llegó con la I Guerra Mundial marcó en la historia del movimiento obrero un punto de inflexión. En esta guerra, eminentemente imperialista, los intereses de la patria primaron sobre los intereses de la clase. Los trabajadores franceses, ingleses, belgas lucharon a muerte contra los trabajadores alemanes, austriaco. Las honrosas excepciones como el socialista francés Jaures, y la socialista polaco-alemana, Rosa Luxemburgo, fueron callados mediante el asesinato. Buena parte de aquellos dirigentes socialistas y sindicalistas de la II Internacional se integraron en 1914 en los gobiernos de guerra de sus respectivos países y votaron los créditos de guerra en los parlamentos a que pertenecían.

Esa estrategia interclasista hizo que con el tiempo los propios obreros perdieran el liderazgo de sus organizaciones, que acabaron en mano de intelectuales, que aunque suponiéndoles la mejor de las voluntades, no sufrían en carne propia el escarnio del trabajo forzado. Por esta vía también se van a introducir muchos elementos que habían sido ajenos a los trabajadores hasta el momento. 

Asalto al Palacio de Invierno.
7 noviembre de 1917
En 1917, antes de acabar la Gran Guerra, y en gran medida a consecuencia de ella, otro hecho histórico, de consecuencias imprevisibles va a remover los cimientos de Europa. Por primera vez en la historia un país entero, del tamaño y la magnitud de Rusia va estar en manos de los consejos obrero, o soviets como allí se denominaban. En Rusia, los bolcheviques, rama escindida del partido socialdemócrata ruso (mencheviques) toman el poder político y militar. A pesar de la fraseología anarquizante, como aquella famosa de ¡todo el poder para los soviets! , muy pronto se destruirán, y se comenzará con el aniquilameinto de los enemigos políticos, no sólo de la aristocracia y burguesía sino de los propios pobres que diferían de su concepción revolucionaria. Y así fueron aniquilados los anarquistas ucranianos capitaneados por Makhno, o los obreros descontentos de Cronstadt.

Para distinguirse de la II internacional y sus medios electorales en 1919, Rusia crea la Tercera Internacionalque adoptó el nombre de Internacional Comunista o Komintern). El internacionalismo comunista no fue más que una sombra macabra del internacionalismo obrero. Con la consigna de revolución en un solo país, todo el comunismo internacional serviría la los intereses de Moscú y se extenderán los partidos comunistas por todo el mundo, creciendo y engordando gracias a parasitar al resto de organizaciones obreras, especialmente socialistas. 

Los años posteriores demostrarían la brutalidad que escondían las buenas palabras que defendían.  Estos sistemas  llegaron a tener medio mundo sometido (y  hoy también perduran) en nombre de la revolución del proletariado. Estos golpes, la traición socialdemócrata a los trabajadores y la revolución impuesta por el terror, firmaron la sentencia de muerte del internacionalismo solidario tal y como se concibió. 

Pero no hay que olvidar que el hecho histórico de la revolución rusa fue de la máxima importancia y ha contribuido a hacer avanzar al historia. En honor a la verdad hemos de decir que la revolución de 1917 aportó la historia una colaboración a extender en la humanidad la conciencia de la dimensión social del hombre. A demostrar que que hasta los régimenes mas déspotas se pueden cambiar, y a demostrar, que los que durante milenios han estado abajo... se pueden poner arriba. Las clases dirigentes y patronales del resto de países de Europa, quedaron tan conmocionadas, tan asustadas por lo que sucedía en Rusia, que aunque sólo fuera por miedo tuvieron que dulcificar y abrir la mano en las condiciones laborales para que el bolchevismo no prendiera en sus países. Y aunque por miedo y a la fuerza la conciencia social también se metió en el capitalismo... y avanzó esa conciencia de lo social en toda la humanidad.

Muchas veces la historia avanza " a pesar de".  Pero avanza.



lunes, 9 de octubre de 2017

SOLIDARIDAD OBRERA Y SOLIDARIDAD CATALANA

Aquellos que hemos amado el Movimiento Obrero hemos visto estos días cosas que nunca imaginábamos íbamos a contemplar: anarcosindicalistas ondeando esteladas,  marxistas de la mano de la más rancia burguesía, libertarios apoyando la creación de estados y fronteras. Huelgas organizadas por la patronal, financiadas por un gobierno y secundadas por sindicatos de "clase". Políticos que llevan 30 años viajando en audi a4 a cuenta del estado sentirse oprimidos...

No censuro que lo hagan. Sólo censuro que lo hagan en nombre de toda aquella militancia que entregó todo, hasta su vida, por la liberación de los oprimidos en Cataluña, en España, en Iberia, y en el mundo entero. ¿Qué pensarían Joan Peiró, Federica Montseny, Josep Negre, Salvador Seguí, Amparo Poch, Andreu Nin, Josep Peirats...? Salid a la calle, ondead banderas, blandid privilegios, defended nuevas fronteras... pero no lo hagáis en nombre de los oprimidos, no lo hagáis en nombre de lo libertario, no lo hagáis  siquiera en nombre de la izquierda.

Resultado de imagen de SOLIDARIDAD OBRERAHace ahora 110 años, el 3 de agosto de 1907, se crea en Barcelona Solidaridad Obrera, asociación que agrupaba a 59 socie­dades de oficio. El nombre elegido fue una clara respuesta de clase a la recientemente creada Solidaritat Catalana, que aunaba a las fuerzas de la burguesía. SOLIDARIDAD OBRERA frente a solidaridad catalana. José Negre, uno de los fundadores, amigo de Salvador Seguí y posteriormente primer secretario general de la CNT dijo al respecto: El movimiento solidario entre las fuerzas político-burguesas catalanas sugirió a algunos elementos obreros la idea de originar otro movimiento solidario entre los trabajadores constituyendo la Federación Local Solidaridad Obrera.

En Solidaridad Obrera confluyeron socialistas, anar­quistas y sindicalistas.  También en 1907 apareció el primer número del semanario Solidaridad Obrera, órgano de la organización del mismo nombre y que se convertiría en una de las cabeceras más emblemáticas de la prensa obrera. En el año 2007 celebró su centenario el que fue principal órgano de expresión de la CNT y en el que también se expresó Salvador Seguí. Hoy sigue siendo el periódico de la Confederación Regional de Trabajo de Cataluña.

Para Solidaridad Obrera la soberanía nacional, o la independencia, no eran su problema, ni tampoco el del sindicalismo. El nacionalismo había surgido en la España del seno de la burguesía industrial y financiera, la única clase que podía engendrarlos. La Solidaridad obrera, constituía el objetivo, y su asiento regional lo adjetivo. La causa que defendía el sindicalismo no era sólo patrimonio de las zonas industriales, sino también del medio rural, de los campos ignorados.

Durante estas décadas, el movimiento autonomista catalán quedaría rele­gado a un segundo plano, desbordado por el movimiento obrero. El problema nacionalista era eclipsado por el problema social. Con gran amargura dijo Josep Pla: La campaña de autonomía había podido resistir la ofensiva española: había podido re­sistir la ofensiva de la izquierda que saboteó la comisión extraparlamentaria; lo que no pudo resistir fue la enorme conmoción sindicalista.

Sí que hubo intentos de infiltrar el nacionalismo en el movimiento obrero, pero como la propia burguesía reconoce, resultaban absurdos. En palabras de un militante cenetista de la época: para los obreros los catalanistas eran unos burgueses carcundas. Es decir se le unía a la condición de burgués, el ser un retrógrado y un reaccionario; ése es el significado de la palabra carcunda. En un libro de los años treinta, publicado por la Liga Catalana (la burguesía catalanista), sobre la situación social y política de Cataluña, podemos leer lo siguiente. No podemos omitir la mención en Cataluña de la “Unión Socialista de Cataluña”, que intentó el absurdo de crear un socialismo catalanista. La USC defendía un nacionalismo de tonos muy radicales y era al mismo tiempo, un partido socialista. Ha sido una agrupación que no ha podido recoger en lo más mínimo a la masa obrera. El intentó absurdo ha fracasado completamente.
           
Indudablemente los libertarios abogaban por la descentralización como un avance en el camino de la libertad del hombre tan querida para ellos. El anarcosindicalismo reclamaba los municipios libres, y la libre asociación entre ellos. Bebían de las raíces autogestionarias que durante siglos cultivó el pueblo español y desarrolló bajo la forma política del Concejo, una de las grandes realizaciones mundiales de autogestión política.

Para los libertarios la descentralización no significaba una cuestión geográfica, ni cultural, ni racial, como lo era para el nacionalismo. De nada le servía una descentralización que quitara la capital en Madrid y la pusiera en Barcelona si la pirámide social iba a seguir sin tocarse. La descentralización para los libertarios consistía en sustraer el poder de los núcleos que siempre lo habían detentado y transferirlo a la sociedad. Al pueblo, a los más débiles. La descentralización no consistía en la independencia territorial, sino en descentralizar el poder del estado y del mercado a la sociedad. Construir más sociedad, para que haya menos Estado. Y ahí es donde se insertaban las familias, los sindicatos, los municipios y de ahí en adelante libres uniones. Los congresos anarcosindicalistas de la época hablaban de Iberia (federaciones ibéricas), y antes bien de plantear nuevas fronteras, abogaban por destruir las cercanas que tenían, en concreto con Portugal. Las organizaciones lusas estaban siempre invitadas a los congresos de los españoles 

Para los anarquista, decían pomposamente, nuestra patria es el mundo y nues­tra familia la humanidad. Otro militante expresaría el internacionalismo proletario con las siguientes palabras: La nación no significa nada para nosotros. El hombre lo es todo. A nuestros ojos los pueblos oprimidos le la tierra no forman más que un solo pueblo. El pueblo de los pobres. Su combate es la lucha del pueblo contra los poderosos, lucha gigantesca de los trabajadores por su derecho a salud, al trabajo, a la vida.


Por eso duele ver hoy a aquellos que se dicen herederos de las siglas de aquel movimiento obrero hacer el juego al más rancio e insolidario nacionalismo. No manchéis la memoria de un pueblo, y de unas organizaciones que en otro momento de la historia SÍ fueron solidarios.

miércoles, 4 de octubre de 2017

El nacionalismo en palabras de un obrero y Conseller de Economía de la Generalitat


Testimonio para tiempos convulsos:

Abad de Santillan, Consejero de Economía, junto a
Lluis Companys, presidente de la Generalitat catalana
Habla un obrero,  Diego Abad de Santillán, militante obrero anarcosindicalista, Conseller de Economía de la Generalitat (1936-1937), miembro del gobierno catalán republicano. Organizador del  Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña .Tras la guerra civil se exilio en Argentina, donde continuo su militancia obrera. A su regreso a España, en 1977, una vez muerto Franco,  renunció a la paga de jubilación como exconsejero de economía de la Generalidad de Cataluña en el periodo de la Guerra Civil que le ofreció el president Tarradellas. "No querría gravar al pueblo español con semejante carga" le escribió. Falleció pobre en 1983 en una residencia de ancianos:




"Entre las reliquias con las que se pretende detener la marcha de la humanidad hacia la universalización de la cultura, de la vida de relación, del derecho, de la moral, de la economía, está la soberanía nacional, está la concepción mítica de un Estado clavado ahí como la espada de los vándalos para que nos arrodillemos reverentes ante él y paguemos sin protesta los impuestos y los tributos, todas las contribuciones para la burocracia cada día más frondosa.

En los días que vivimos, y en los tiempos de fiebre científica y tecnológica de que somos testigos, el dogma de la soberanía nacional, el mito nacionalista, no habrían de tener más valor que cualquier pieza arqueológica o paleontológica de un pasado más o menos remoto, de gran utilidad en los museos para los estudiosos, pero no para renovar un mundo de dinosaurios e iguanodontes


El Estado nacional, aunque pese aplastadoramente todavía, es creación superada: la independencia y la soberanía nacionales son reliquias de algo que tuvo su razón de ser y su justificación, como lo tuvo la magia, el chamanismo, la brujería. Y para aligerar su persistencia se confunde arteramente el patriotismo con la religión del  nacionalismo. El patriotismo es un sentimiento natural de apego a un ambiente, a una comunidad, a una modalidad de vida, a una cultura en cuyo seno se ha nacido o se ha vivido, y que responden más íntimamente al gusto, a la inclinación, a la manera de ser propios. Pero mi patriotismo no es enemigo del patriotismo del vecino, no es algo que ponga trabas a ninguna universalización, no niega la interdependencia mundial, la fraternidad y el buen acuerdo de todas las razas, de todos los hombres, los que practican la ceremonia del té, o los que gustan del espectáculo taurino, o del carnavalito del noroeste argentino"







Abad de Santillan, D. La mitología del nacionalismo. Un mundo o ninguno. Reconstruir 39. Buenos Aires, nov-dic 1965. p 5.

viernes, 30 de junio de 2017

100 años de la huelga UGT-CNT: 1917-2017

Se cumplen 100 años de una de las huelgas más importantes del Movimiento Obrero

Rodrigo Lastra


libro publicado por ZYX en 1966
Aquella generación militante de principios del siglo XX, tenía como arma de lucha la huelga. Huelga para reivindicar mejoras laborales, pero también huelgas de solidaridad. Huelgas que se producían ante el atropello en los derechos laborales de obreros de otras fábricas o cuando tos trabajadores se negaban a hacer productos que consideraban nocivos, adulterados o requerían trabajos inhumanos o degradantes. El derecho a la huelga que conquistaron estos hombres era el método pacífico de hacer ver a la burguesía y a los gobernantes que sin el concurso del trabajo aportado por el proletariado es imposible la subsistencia. Era la manera práctica de hacer evidente que sólo el trabajo genera riqueza.
El 20 de noviembre de 1916 fue un día muy importante en la historia del movimiento obrero español, ya que se estableció un acuerdo entre la CNT y la UGT para fusionar sus fuerzas e ir a la huelga. Se acordó realizar una serie de grandes mítines en las principales capitales el primer domingo de diciembre con oradores de la UGT y de CNT conjuntamente. El 18 de diciembre tuvo lugar la huelga general en señal de protesta por el encarecimiento de los artículos de subsistencia, que con la excusa de la guerra habían subido mucho suponiendo miseria para los de abajo y colosales beneficios para los industriales que proveían a los países en contienda. La huelga sólo duró 24 horas pero su importancia radica en que por primera vez actuaron conjuntamente los dos principales sindicatos españoles en uno de los movimientos huelguísticos más unánimes que han tenido lugar en España. Fue además el inicio de un período de grandes huelgas, como la del verano de 1917 y la de La Canadiense a comienzos de 1919.

En 1917, las luchas sociales van a coincidir en el tiempo con otros dos desafíos que, militares descontentos por una parte (Juntas de Defensa), y problemas regionalistas por otro (Asamblea de parlamentarios) van a plantear al Gobierno y la monarquía. Todo ello en un año, 1917, donde comenzó a planear por toda Europa la sombra de la Revolución Rusa.
Libro publicado por voz de los sin voz en 2008
 Tras la huelga de 1916 la clase obrera intensificó su acercamiento. En marzo de 1917 Seguí se reunió nuevamente en la casa del pueblo de Madrid con Largo Caballero y Besteiro, firmando en nombre de la CNT, junto con Pestaña, el manifiesto publicado por las dos grandes centrales sindicales con idea de organizar una huelga general revolucionaria indefinida. Besteiro no quería comenzar la huelga sin antes contar con el Ejército para que éste no fuera contra los trabajadores (más tarde se confirmarían sus temores). El propio Besteiro redactó el manifiesto en que cristalizaron los acuerdos y que se aprobó por unanimidad. El manifiesto contenía reivindicaciones no sólo laborales sino otras marcadamente políticas con intención de hacer caer el régimen de la restauración:…Con el fin de obligar a las clases dominantes a aquellos cambios fundamentales del sistema que garanticen al pueblo el mínimo de condiciones decorosas de vida y de desarrollo de sus actividades emancipadoras, se impone que el proletariado español emplee la huelga general, sin plazo definido de terminación, como el arma más poderosa que posee para reivindicar sus derechos… Ciudadanos: No somos instrumento de desorden, como en su impudicia nos llaman con frecuencia los gobernantes que padecemos. Aceptamos una misión de sacrificio por el bien de todos, por la salvación del pueblo español…[i]



lunes, 1 de mayo de 2017

EL CUARTO ESTADO

A continuación os presentamos el post que hemos hecho en el blog menudashistoriasdegentemenuda.blogspot.com: 
 Uno de los cuadros que tenemos en casa, presidiendo el salón, es este: EL CUARTO ESTADO, pintado en 1901 por el artista italiano Giuseppe Pelliza da Volpedo. El cuarto estado hace referencia a los trabajadores, a los obreros, al proletariado... a los que nunca han tenido ni poder, ni dinero. a los que nunca han mandado. En contraposición a los otros tres estados (monarquía, nobleza y burguesía), que eran los que tenían el poder político y el económico.
 Y por eso se convirtió en un cuadro muy representativo del MOVIMIENTO OBRERO. el cuadro representa a un grupo de trabajadores, que caminan juntos y con paso firme a un futuro mejor. En un juego de luces, caminan de la oscuridad hacia la luz, como se puede observar en la sombra de los personajes. Tienen el sol de frente. El sol de un mañana más humano, el sol de un mañana sin explotación, el sol de un mañana más fraterno.


Hombres, mujeres, niños, familias...sin más poder que su trabajo.  un cuadro con mucha fuerza y que por eso tenemos en nuestra casa. Para que mirando a los que lucharon ayer, veamos también a los que luchas y trabajan hoy
 Así, que aprovechando la visita de nuestros compadres y ahijados, y aprovechando que celebramos la fiesta del 1º de Mayo (día de los trabajadores) hemos querido hacer este pequeño homenaje con nuestros juguetes favoritos y con un poco de imaginación
 Esperemos que os guste !!!

domingo, 16 de abril de 2017

La familia obrera en los primeros socialistas

José Mesa, uno de los primeros internacionalistas
españoles e impulsor del Partido Socialista Obrero
Español
José Mesa Leompart, fue un obrero tipógrafo y periodista, que vivió entre 1831 y 1934. Pionero en introducir las nuevas ideas socialistas de Carlos Marx en España, fue miembro de la primara agrupación socialista de Madrid, de la que nacería el Partido Socialista obrero Español (PSOE).

Fue el que tradujo a la lengua castellana el manifiesto comunista de Carlos Marx en 1872 y mantuvo una estrecha amistad con Pablo Iglesias, Francisco Mora. Él fue el interlocutor del PSOE ante el socialismo internacional. asistiendo a varios de sus reuniones, como en 1889, donde asistió junto a Pablo Iglesias al Congreso Internacional Socialista celebrado en París, Allí se  constituyó la Internacional Socialista (II Internacional) y se estableció la celebración del primero de mayo como fiesta internacional de los trabajadores.  

En 1871, en un mitin celebrado en el teatro Rossini de Madrid, José Mesa tuvo una decidida intervención en defensa del ideal socialista de familia:

"Nosotros queremos que la familia tenga por base el amor y que en ella, como en todas partes, exista la libertad y la igualdad. En la sociedad presente la única familia honrada es la del pobre, a no ser cuando viene el rico y la prostituye..."

José Mesa. Hechos y documentos del anarco-sindicalismo español. Juan Maestre Alfonso

martes, 7 de marzo de 2017

8 de MARZO

Una buena amiga realiza esta escultura por las calles de Madrid. Buen homenaje a esas mujeres silenciosas, silenciadas, columna vertebral de la historia de los débiles, de la  Historia.


viernes, 20 de enero de 2017

De los gremios de la Edad Media a las Trade Union

 Un gremio era, aproximadamente, una «Trade Union», en que cada uno era su propio amo. Es decir, que nadie podía trabajar para ningún mercado si no se afiliaba en la Liga y aceptaba las leyes de aquel mercado; pero, en cambio, trabajaba en su propia tienda, con sus instrumentos, y ganaba todo el provecho para sí. Pero la palabra inglesa correspondiente a amo, «Employer», el que emplea, significa una deficiencia moderna, que hace del todo inexacta la aplicación de la palabra «Master». El «Master» es más que un simple «patrón». Es el maestro de la obra, mientras que hoy sólo significaría el jefe de los obreros. Es carácter fundamental del capitalismo moderno el que el dueño de un barco no sepa ni para qué sirve un barco; que el terrateniente no conozca ni el contorno de sus tierras ; que al propietario de una mina de oro sólo le interese la porcelana antigua, o que el propietario de un ferrocarril viaje exclusivamente en globo.
Claro es que podrá tener más éxito si siente alguna predilección por sus propios negocios; pero, desde el punto de vista económico, puede gobernar el negocio por el simple hecho de ser capitalista, no porque tenga la menor afición o el menor conocimiento de la industria que posee. En el sistema de gremios, el grado superior era el «Master», el maestro, lo cual supone una verdadera maestría en el oficio. Y, para decirlo con los términos que inventaron en aquella época los colegios, todo patrón de obreros era un maestro de Artes, «Master of Arts».
Los otros grados sucesivos eran: oficial y aprendiz. Pero éstos, como los grados universitarios correspondientes, eran grados por los cuales cualquiera podía pasar; no eran clases sociales. Eran grados, no castas. Y ésta es la explicación de ese tema novelesco tan frecuente del aprendiz que se casa con la hija del maestro. Cosa que al maestro no le causaba sorpresa alguna, así como tampoco podría justificar la indignación aristocrática de ningún M. A. («Maestro en Artes») el que su hija se casara con algún B.A. («Bachiller en Artes»).
Si de las jerarquías estrictamente académicas pasamos al ideal estrictamente igualitario, nos encontramos de nuevo con que quedan ahora unos despojos del antiguo sistema, tan averiados e inconexos, que producen un efecto cómico. Nuestras actuales compañías han heredado la cota de mallas y la riqueza relativamente grande de los antiguos gremios; pero nada más.
Lo que a aquéllas conviene no hubiera convenido a estos. Y no es difícil encontrarse con alguna venerable compañía de construcciones, en la cual inútil es decir que no hay un solo albañil, ni quien haya conocido a uno personalmente, pero cuyos principales accionistas en dos o tres negocios gordos, y unos cuantos militares enmuellecidos y amigos de la buena cocina, repiten, en sus brindis y charlas de sobremesa, que la mayor gloria de su vida consiste en habérsela pasado fabricando ladrillos alegóricos. También pudiéramos encontrar por ahí cierta venerable compañía de enjalbegadores, verdaderamente dignos de tal nombre, por cuanto necesitan valerse de otros para toda obra de encaladura. Estas compañías realizan, sin duda, actos de caridad, a veces muy meritorios; pero sus fines distan mucho de los fines de los antiguos gremios.
Porque éstos buscaban con la caridad un fin semejante al que, en su línea, cumplía la propiedad de las tierras comunales, que era resistir los males de la desigualdad, o como hubieran dicho los honrados señores de la generación pasada resistir a la revolución. El antiguo gremio no sólo procuraba el mantenimiento y el éxito del arte de la albañilería, sino de todos y cada uno de los albañiles; trataba así de reconstruir las ruinas de cada albañil particular, y de proporcionar una blusa blanca a todo blanqueador algo deteriorado. Todo el anhelo de los gremios era el remendar a sus zapateros remendones como remendaban éstos los zapatos; el zurcir a sus roperos y vestirlos con sus retales; el reforzar los eslabones más débiles de la cadena ; el seguirle la pista a la última oveja. En suma, el mantener inquebrantable el frente de los pequeños talleres como una línea de combate.
Para el gremio, presenciar el desarrollo de un gran taller era como presenciar el crecimiento de un dragón. Mientras que, ahora, ni los legítimos enjalbegadores que haya en la compañía de marras podrían pretender que el objeto de dicha compañía sea impedir que el taller grande se coma a los talleres pequeños, ni la tal compañía pretenderá haber desplegado el menor esfuerzo en tal sentido. A lo sumo, la mayor generosidad de estas compañías para con un enjalbegador que se declare en quiebra, no pasará de ser una especie de compensación; nunca será una reinstalación: nunca se restaurará al quebrado dentro del sistema industrial. La compañía es tan cuidadosa del tipo como ‘descuidada para con el individuo particular, por lo cual, según las modernas filosofías evolucionistas, el tipo mismo se va destruyendo.
Los antiguos gremios, con el mismo objeto igualitario, exigían de modo perentorio el mismo sistema de nivelación de pagos y salarios que es hoy un argumento de protesta contra las «Trade Unions». Pero también exigían, y esto no pueden hacerlo las «Trade Unions», un tipo elevado de capacidad artística, que asombra todavía al mundo al revelársenos en los rincones de las antiguas, fábricas ruinosas o en los colores de las vidrieras estrelladas.
No hay artista, no hay crítico, que se niegue a admitir, por muy alejado que este de la escuela gótica, que había en aquel tiempo una pericia artística anónima, pero universal, para moldear todos los útiles de la vida. La casualidad ha hecho llegar hasta nosotros multitud de objetos groseros, bastones, banquillos, marmitas, cazuelas, todo hecho según las formas más expresivas, y como si estuviera poseído, no de diablos, pero sí de duendes. Porque, en verdad, todos aquellos objetos y, sobre todo, si comparamos el antiguo sistema con otros ulteriores eran producto de una tierra maravillosa y de un país libre.
Del libro Pequeña Historia de Inglaterra de G. K. Chesterton (1874-1936)
Publicado en: http://solidaridad.net/de-los-gremios-de-la-edad-media-a-las-trade-union/

jueves, 22 de diciembre de 2016

1916-2016. IRLANDA: Nación y Movimiento obrero


Paseando en familia por las calles de Dublin
Recientemente hemos hecho un viaje familiar a Irlanda. Justo este año, 2016 todo el país conmemoraba los 100 años de la proclamación de la REPÚBLICA DE IRLANDA. El lunes de Pascua de abril de 1916, el Ejército Ciudadano Irlandés y los Voluntarios Irlandeses se levantaron en armas contra el Imperio británico con el objetivo de fundar una república irlandesa. Durante casi una semana, entre el 24 y el 30 de abril, los revolucionarios tomaron posiciones clave en Dublín y resistieron la contraofensiva del ejército británico. Finalmente el levantantamiento acabó en desastre y la plena independencia de la República de Irlanda de Reino Unido no se produciría hasta 1949. Pero 1916, y la revolución de Pascua son celebradas como el origen de dicho logro.

En dicha independencia se mezclan, no sin importantes logros ni múltiples incoherencias, reivindicaciones nacionales, religiosas y del movimiento obrero. A continuación presentamos una semblanza de uno de los personajes claves del MOVIMIENTO OBRERO IRLANDÉS y del alzamiento de 1916
james connolly
James Connolly
James Connolly (Edimburgo, 1868- Dublín, 1916) fue un líder obrero irlandés y socialista. Nació en Edimburgo, hijo de padres emigrantes irlandeses.

Sin duda una figura de relevancia en el republicanismo irlandés,y por extensión una figura de importancia para el pensamiento socialista europeo.Dejó la escuela para trabajar a los once años, y posteriormente se convirtió en uno de los líderes políticos de la izquierda de su momento.
Es posible que entrara en el Ejército británico a los catorce años, siendo destinado a Dublín, donde supuestamente conoció a la que sería su esposa.
En 1892 era una figura importante de la Federación Socialista Escocesa, convirtiéndose en secretario general de la misma tres años más tarde. En 1896 dejó el Ejército y formó el Partido Republicano Socialista Irlandés. Mientras se encontraba en suelo británico, fue uno de los fundadores del Partido Laborista Socialista, que se separó de la Federación Socialdemócrata en 1903. Era la mano derecha de James Larkin en el Sindicato de Trabajadores Transportistas. En 1913 en respuesta al lockout de ese año, formó el Ejército Ciudadano Irlandés, un grupo de trabajadores entrenados y armados que luchaban por defender a los trabajadores y organizaban huelgas. Tan sólo estuvo formado por unas 250 personas. Su objetivo último era el establecimiento de una nación irlandesa socialista e independiente, libre de la ocupación británica. Connolly consideraba a la organización de Voluntarios Irlandeses demasiado burguesa, y poco preocupados por la independencia económica de Irlanda. En 1915, buscando adoptar una acción decisiva contra las fuerzas británicas, estaba dispuesto a adoptar acciones inmediatas. Tal acción alarmó a los miembros de la Hermandad Republicana Irlandesa, que había realizado una labor de infiltración dentro de los Voluntarios, y planeaba una insurrección en varios años. Los líderes de la Hermandad, incluyendo a Tom Clarke y Patrick Pearse, se reunieron con Connolly con vistas a alcanzar un acuerdo. Aunque se ha afirmado que fue secuestrado por ello, dicha idea ha sido rechazada con posterioridad. En cualquier caso, desapareció durante tres días sin explicación alguna.


En 1916 Connolly ya era comandante de la Brigada de Dublín, y participó en el Alzamiento de Pascua contra las fuerzas británicas, donde se proclamó la República de Irlanda. Malherido en los enfrentamientos, fue hecho prisionero por las tropas británicas Y juzgado sumariamente. El 12 de mayo de 1916 se confesó a un monje capuchino, que le administró la extrema unción, tomó su última comida y fue trasladado en ambulancia, donde se le administró una fuerte dosis de morfina, a la prisión de Kilmainham Gaol, donde los días anteriores fueron ejecutados el resto de líderes del Alzamiento. Incapaz de sostenerse en pie, Connolly, con una venda en torno a los ojos, fue arrastrado hasta una silla, atado y fusilado. Tenía  47 años.


Su legado en Irlanda es de gran relevancia por su contribución a la causa nacionalista. Asimismo, su marxismo ha sido analizado y reivindicado por distintos pensadores y organizaciones políticas, tanto dentro como fuera de Irlanda. Su obra escrita está fundamentalmente basada en artículos, y muestra un pensamiento en el que se pretende unir el nacionalismo irlandés, el marxismo y el catolicismo.


Connolly fue uno de los pocos izquierdistas que se opusieron a la Primera Guerra Mundial, lo cual provocó el odio de varios líderes socialistas de Europa.
Al parecer Lenin fue un gran admirador de Connolly, aunque nunca se conocieron en persona. Lenin se enfrentó en alguna de sus obras a los que consideraban a la rebelión en Irlanda burguesa, señalando que no existía una revolución pura, y los comunistas debían buscar la unidad con otras fuerzas sociales.En Escocia, su pensamiento ha influido a socialistas como John Maclean, también interesado en combinar ideas nacionalistas y marxistas, para lo cual creó el Partido Republicano Obrero Escocés.



jueves, 15 de diciembre de 2016

CUENTOS DE NAVIDAD

Con la cercanía de Navidad no podía resistirme a recomendar estas lecturas, que no por conocidas, siguen resultando emocionantes. Y más si se trata de leer los escritos originales y no una de las múltiples versiones que de ellos se han hecho, las más de las veces descafeinadas. En esta edición de Voz de los sin voz, se recopilan los originales de cuentos conocidos: "Canción de Navidad" de Charles Dickens, el "Príncipe Feliz", "el Gigante Egoísta" y "el Joven Rey" de Oscar Wilde. El escritor ingles y el irlandés, así como los realistas rusos previos al bolchevismo, y los escritores sociales franceses y centroeuropeos, fueron muy leídos y ampliamente difundidos por el movimiento obrero. Representantes todos ellos de una literatura que combinaba magistralmente lo excelso de lo literario con el apego a la realidad del momento.

Recomendada lectura para esta fechas, os dejamos la introducción que a las mismas hizo Julián Gómez del Castillo.

" La narrativa es herencia de todos los pueblos, a través de ella los hombres se han transmitido las experiencias esenciales de generación en generación.

Recopilamos aquí obras de Charles Dickens y Oscar Wilde, autores del siglo XIX que nos reflejan en sus cuentos la realidad de la Inglaterra decimonónica, que como hoy con el abismo Norte-Sur, asienta su bienestar sobre la sangre del pobre.

Hoy la televisión absorbe 4 horas diarias de la vida de nuestros niños y jóvenes, queremos poner a su alcance los personajes de estos cuentos que son modelos de generosidad, sacrificio, preocupación por lo otros...

De la formación que seamos capaces de trasmitir a las futuras generaciones pende nuestra esperanza"

Julián Gómez del Castillo.



sábado, 5 de noviembre de 2016

El legado del anarquismo

Reproducimos un interesante artículo publicado el 1 de Noviembre en el diario el País por Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/10/31/actualidad/1477917274_521217.html

El 4 de noviembre de 1936, hace ahora 80 años, sucedió un hecho trascendental e irrepetible: anarquistas entraron en el Gobierno de una nación


La CNT en el Gobierno de la República. De izquierda a derecha, los ministros Bernardo Giner de los Ríos del partido Unión Republicana y Federica Montseny y Juan García Oliver de la FAI.
a CNT en el Gobierno de la República. De izquierda a derecha, los ministros Bernardo Giner de los Ríos del partido Unión Republicana y Federica Montseny y Juan García Oliver de la FAI.
El 4 de noviembre de 1936, hace ahora 80 años, cuatro dirigentes de la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) y de la FAI (Federación Anarquista Ibérica) —Federica Montseny, Juan García Oliver, Joan Peiró y Juan López— entraron en el nuevo Gobierno de la República en guerra presidido por el socialista Francisco Largo Caballero. Era un "hecho trascendental", como afirmaba ese mismo día Solidaridad Obrera, el principal órgano de expresión libertario, porque los anarquistas nunca habían confiado en los poderes de la acción gubernamental, su objetivo siempre había sido abolir el Estado, con su prédica del antipoliticismo y de la acción directa, y porque era la primera vez que eso ocurría en la historia mundial. Anarquistas en el Gobierno de una nación: un hecho trascendental e irrepetible.

Desde que Giuseppe Fanelli llegó a España en noviembre de 1868 hasta el exilio de miles de militantes en los primeros meses de 1939, el movimiento anarquistaprotagonizó una frenética actividad propagandística, cultural y educativa; de huelgas e insurrecciones; de terrorismo y de violencia; de revoluciones abortadas y sueños igualitarios.
El anarquismo arrastró tras su bandera roja y negra a sectores populares diversos y muy amplios. Arraigó con fuerza en sitios tan dispares como la Cataluña industrial, en donde además, hasta la Guerra Civil, nunca había podido abrirse paso el socialismo organizado, y la Andalucía campesina. Si se convirtió tras la Primera Guerra Mundial, de forma extraordinaria, en un movimiento de masas —el único país de Europa en que eso sucedió— fue porque supo construir toda un red cultural alternativa, proletaria y campesina, de “base colectiva”. Pero como en ese recorrido le acompañó a menudo la violencia, su leyenda de honradez, sacrificio y combate, cultivada durante décadas por sus seguidores, fue siempre cuestionada por sus enemigos, a derecha e izquierda, que resaltaron la afición de los anarquistas a arrojar la bomba y empuñar el revolver.
Acabada la guerra, las cárceles, las ejecuciones y el exilio metieron al anarquismo en un túnel del que no volvería a salir. Mas no fueron solo la larga dictadura y la represión las que se lo tragaron y le impidieron volver, renacer tras la muerte de Franco, para convertirse ya un movimiento residual durante la consolidación de la democracia. España experimentó desde la década de los sesenta cambios económicos importantes, con un notable impacto en la sociedad. La distancia existente entre 1939 y los primeros años de la transición parecía insalvable.
Había emergido una nueva cultura política y sindical. Se había impuesto la negociación como forma de institucionalizar los conflictos. Nuevos movimientos sociales y nuevos protagonistas habían sustituido a los de clase, a los de esa clase obrera a la que se le asignaba la misión histórica de transformar la sociedad. El proletariado rural había descendido considerablemente y ya no protagonizaba huelgas. El analfabetismo se había reducido de forma drástica y ya no era, como se declaraba en el Congreso de la CNT de 1931, esa "lacra (...) que tiene hundido al pueblo en la mayor de las infamias".
Los factores ambientales y culturales que habían permitido en épocas anteriores la apelación a mitos ancestrales y mesiánicos, eso que Gerald Brenan llamaba la "religiosidad al revés", fáciles de reconocer en el anarquismo pero también en otros movimientos obreros de tipo marxista, eran ya historia. Aquel Estado débil, que había posibilitado la ilusión y el sueño de que las revoluciones dependían solo de las intenciones revolucionarias de obreros y campesinos, se había mudado en uno más fuerte, eficaz e intervencionista. El consumo hacía milagros: permitía al capital extenderse y a los obreros mejorar su nivel de vida. Sin el antipoliticismo, y con obreros que abandonaban el radicalismo ante la perspectiva de mejoras tangibles e inmediatas, que preferían el coche y la nevera al altruismo y al sacrificio por la causa, el anarquismo flaqueaba, dejaba de existir.
Pero, pese a que hoy el anarquismo sea solo historia, muy denigrada por otras ideologías y partidos parlamentarios, no hay ninguna duda de la validez y actualidad de algunos de sus planteamientos, como su crítica al Estado, al poder político y a las imágenes distorsionadas que siempre se transmiten desde arriba sobre el desorden y el espontaneísmo. Los anarquistas siempre pensaron que el Estado no podía hacer iguales a las personas y no parece que estuvieran muy equivocados, si vemos los resultados del comunismo en la Unión Soviética y en otros países. Nunca intentaron poner en marcha vastos proyectos de ingeniería social, como hicieron el comunismo y el fascismo, con las consecuencias que también conocemos. No fue la historia del anarquismo un lecho de rosas, pero hubo en ella algo más que bombas y pistolas.
Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza y Visiting Professor de la Central European University de Budapest.