domingo, 19 de octubre de 2014

Vicente Cutanda: realismo obrero




Uno de los pintores más característicos del realismo español de la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX fue Vicente Cutanda.
Nacido en Madrid en el seno de una familia intelectualmente destacada, pues su padre fue el creador de la cátedra de Organografía y Fisiología de Madrid y Académico, tuvo una infancia difícil, ya que padeció una enfermedad nerviosa, con consecuencias sobre la vista. Desde muy joven se inclinó por los estudios de matemáticas y por la pintura. Pero su salud delicada no le permitió seguir los estudios regulares que abandonó para dedicarse por su propia cuenta a pintar y a crearse su propio estilo.
Recuerdos del país del hierro
En esta etapa madrileña estuvo influido por los pintores Fortuny, Sorolla y sobre todo por Eduardo Rosales (1836-1875) por su dinamismo y su búsqueda de nuevos temas.
Autorretrato
En Toledo fue amigo de muchos de los pintores que se afincaron en esa ciudad atraídos por la belleza de sus calles y por el misterio de sus rincones. Sus mejores amigos fueron el pintor Arredondo y Casimiro Sainz.


Cutanda siempre fue un pintor de escenas, gran conocedor de las posturas del cuerpo humano con una técnica de pincelada larga e improvisada, un pintor que quería plasmar lo que estaba viendo y sintiendo en el momento preciso en que pintaba.
En su primera etapa toledana, tuvo varios encargos de carácter religioso, como los dos santos (San Jacobo y San Ildefonso) que figuran en la sacristía de la catedral de Toledo; La decoración de la ermita de la Virgen del Valle de Toledo y un Retablo de la Crucifixión en el Convento de San Antonio de las religiosas carmelitas. Todas estas pinturas están llenas de sentido religioso profundo.


En 1880, el pintor Arredondo ayudó a Cutanda durante una enfermedad que le alejó de la pintura durante varios meses.
En 1881 volvió a pintar, esta vez escenas en rincones de Toledo y populares. Hay que recordar personajes típicos del país como la “Lagarterana” o el “Toledano” la más famosa de sus “plumillas” es la de la “Torre del Reloj” (1880).
En 1884 le fue encargado un conjunto de 34 tablas para una carroza neogótica destinada a la custodia de Santo Tomé de Toledo.
Ese mismo año fue nombrado profesor de dibujo, por concurso, de la Sociedad Cooperativa de Obreros de Toledo.



En 1887 gana la tercera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes por su cuadro “A los pies del salvador”.El mismo año pinta una figura de “Santa Teresa de éxtasis” de estilo realista exagerado, que raya en la caricatura.
Epílogo
Cuando percibe la necesidad de salir del ambiente de Toledo y se presenta al concurso para obtener una beca de estudios en el Regio Instituto delle Belle Arte de Roma, oposición que gana con el número uno. Se instala en esa ciudad, en la Via Margutta en pleno barrio de artistas, donde pinta “La muerte de Sertorio”. En este cuadro aparece ya su inquietud por temas sociales, pues se trataba del asesinato del general romano Sertorio que capitaneó en España las huestes del bando plebeyo sublevadas contra la dictadura de Sila. Cutanda prefiere dejar el cuadro en estado de boceto, quizá para no quitar fuerza al tema. El cuadro mide 3m. de alto por 5,85m. de ancho.
Preparativos del Primero de Mayo

La promulgación de la Encíclica del Papa León XIII “Rerum novarum” (1891) relativa a la condición de los obreros, provoca en Cutanda una gran impresión. Por ella el pintor justifica su tendencia obrerista, avalada por la actitud de la Iglesia ante el problema social, pues, como toda la pintura de Cutanda tiene un fondo religioso, puede ya, sin escrúpulos, consagrase de lleno a pintar temas sociales.
Hasta el año 1900 en el que es nombrado profesor numerario de dibujo en el Instituto General y Técnico de Segovia, recibe varios premios: primer premio en el certamen artístico organizado por la “Revista moderna” de Madrid; Diploma de cooperación de la Diputación de Madrid etc.
Desde 1903 a 1904 es director de la Escuela de Artes y Oficios de Logroño.
Vuelve a Toledo donde se instala como profesor de “Estudios especiales de dibujo y composición decorativa” en la Escuela Superior de Artes Industriales, siendo elegido director de la misma.

No está muy clara la fecha de su estancia en el País Vasco, aunque se sabe que le frecuentó repetidas veces y que en él encontró su auténtica vía artística, es decir: pintar a los obreros, especialmente a los metalúrgicos, en su realidad cotidiana y familiar, sin ninguna sublimación, pintar sus ocios, su trabajo, sus peligros y su vida dura y sin horizontes en una época incierta de comienzos de una industrialización ante la cual se encontraban desamparados.
Epilogo
Ilustra en revistas como “La Ilustración Artística”, “Blanco y Negro” y otras, la situación de los obreros, concretamente de los “Altos Hornos” de Baracaldo, como el “Despido del trabajo” (1986), “Durante el descanso” (1897), “Recuerdos del país del hierro” (1893), “Contraste” (1904), “Fuera de combate” (1896), Preliminares del 1 de Mayo (1894) y el cuadro “El pulso de los ferrones” (1921), recientemente adquirido por el Museo de Bellas Artes de Vitoria.

La piedra

Por otra parte, también fija en sus lienzos la lucha por la vida de esos obreros por medio de sus organizaciones y de sus huelgas. Es especialmente interesante el cuadro “Preparativos para la huelga”, “Epílogo” y sobre todo “La huelga de obreros en Vizcaya” con el que obtuvo la medalla de primera clase en la Exposición Internacional de Madrid de 1892. Este último cuadro, perdido durante decenios, fue encontrado, casi milagrosamente por el Subdirector de Conservación del Museo del Prado de Madrid, Don José Luis Diez y será colgado, a pesar de sus grandes dimensiones, en las futuras salas dedicadas a la pintura del siglo XIX de dicho Museo.
Cutanda fue un hombre fiel a sus ideas, a su sentido familiar y a sus convicciones religiosas. Aunque nunca intervino en política, rompió una lanza a favor del obrero, del más débil y del mas rechazado por la sociedad.

LA VIRGEN OBRERA, de Vicente Cutanda

miércoles, 8 de octubre de 2014

¿Fue Camus anarquista?


  • Fotografía: HENRI CARTIER-BRESON
    Los 'Escritos 

  • Libertarios' de 
  • Albert Camus se 
  • publica ahora en 
  • España. Una 
  • recopilación ensayos 
  • que lo emparentan 
  • con el pensamiento 
  • anarquista y un 
  • espíritu quijotesco 
  • de corte utópico 

  • y romántico.



¿Pero qué significa de verdad preferir a la madre? A partir de esa frase, Camus ha sido un referente político para aquellos que, desde entonces, no han estado en ningún sitio, han relativizado los grandes credos y han preferido ir por libre. Los que no han sido comunistas, ni nacionalistas, ni conservadores, ni cristianos, sin que eso significase que el mundo les daba igual. ¿El tipo de gente que ha votado durante décadas a partidos socialdemócratas en Francia, en España, en Alemania, en el Reino Unido...? Tendemos a pensar que Camus hubiese apoyado a Mitterrand contra Giscard, igual que su admirador Jorge Semprún llegó a ser ministro de Cultura en el Gobierno de Felipe González. "¿San Camus, San Exupéry? ¿Acaso nuestra juventud no tiene otros santos que estos pensadores de verdad un poco blanda?", escribía un detractor de Camus, el comunista duro Jean Paul Sartre, en ese mismo 1962, en las páginas de 'L'Express'.
O quizá fue todo un malentendido. 'Écrits libertaires' fue el nombre de un libro que apareció en Francia en 2008, en una editorial casi clandestina de Marsella (Egrégores). Después tuvo una segunda vida en el casa Indigène Éditions (la editorial que lanzó 'Indignaos' de Stéphane Hessel), y ahora aparece en España con el sello de Tusquets y el título de 'Escritos libertarios'.
La tesis del libro no es del todo insólita porque la biografía de Camus de Olivier Todd ya lo presentaba como a un libertario en 1997, pero sigue siendo muy atípica: es imposible entender a Albert Camus si no es en diálogo con la tradición libertaria. Aunque fuera un diálogo lleno de sinsabores. Para ello, reúne artículos y cartas de Camus dirigidas a los medios anarquistas y, a su lado, los textos con los que los anarquistas, casi insignificantes en Francia, intentaron asimilar la cercanía del escritor más admirado en el vecino país.
"El gran malentendido popular sobre Albert Camus ha sido considerarlo un escritor de consenso, amable, blando... Ni marxista ni capitalista. Imagínese, en los años 50, en Francia: un intelectual no podía estar fuera de ese dilema, no podía no ser ni una cosa ni la otra. Fue lo que Jean-Paul Sartre le reprochó. En realidad, y parece que aún nadie quiere reconocerlo, Camus dio cuerpo a una alternativa, una tercera vía, que era a la vez anticomunista y anticapitalista, y que es a lo que él solía referirse como le 'génie libertaire', el genio libertario. Pero no se equivoquen. Camus no estaba por el nihilismo; estaba más allá. Camus estaba por ideas como renacimiento o reconstrucción. Predicaba la vía de la no violencia y admiraba a Gandhi. Creía que Gandhi era el hombre más importante de su tiempo. Escribió "La no-violencia requiere una grandeza y una altura de la que carezco".
Eso lo afirma Jean-Pierre Barou, editor de Indigène Éditions. Sus Escritos libertarios ofrecen, entre otras cosas, un relato cronológico de la vida política de Camus. En 1935, con 22 años, el escritor se afilió en Argelia al Partido Comunista Francés, porque ésa era la opción natural de los chicos antifascistas y críticos con el orden establecido. El PCF, en esos momentos, se deslizaba hacia el Frente Popular y hacia el entendimiento con el Partido Radical, una especie de partido de izquierdas no marxistas con una política nacionalista francesa hacia el exterior. No era una asociación que gustara a Camus.
Su primer combustible ideológico se lo había dado su tío Gustave Acault (el cuñado de su madre, el sustituto de su padre) y, a la vez, lo había recibido de España. Muchos emigrantes levantinos (su madre era una de ellos) se habían establecido en Orán y dieron a Camus noticia de la tradición libertaria en la península. Por eso, el golpe de Estado del general Franco en verano de 1936 fue un trauma para él. La respuesta del Frente Popular Francés (que rehusó intervenir en defensa de la República Española) y el conflicto del Partido Comunista de España con el Partido Obrero Unificado Marxista (el POUM de Nin) provocaron la furia de Camus, que en 1937 abandonó la disciplina del PCF. Al año siguiente, Camus dejó África, se estableció en la metrópoli y empezó a trabajar como periodista en medios como 'Paris-Soir', además de seguir colaborando con el argelino 'Le Soir Républicain'.

Una amiga en el taller

Llegó la Guerra Mundial, la ocupación, Pétain, la Resistencia... Pero antes, Camus encontró en la redacción de 'Paris-Soir' un nuevo aliento para su carrera: el contacto con los trabajadores de las artes gráficas del diario. En Francia, igual que en España, su gremio llevaba la tradición libertaria desde el siglo anterior. Un nombre destaca especialmente en este trasiego: el de Rirette Maîtrejean.
"Rirette Maîtrejean", explica Jean-Pierre Barou, "fue la mujer que introdujo por primera vez a Camus en el pensamiento libertario. Camus conoció a Rirette cuando empezó a trabajar en el periódico Paris-Soir en 1940, cuando el periódico dejó París por la ocupación y estableció su redacción entre Clermont-Ferrand y Lyon. Ella era una correctora de textos en el periódico y, fuera, en la calle, una amiga íntima de Victor Serge, un famoso anarquista belga. Después, al cabo de unos años, Rirette y Camus volvieron a encontrarse en París, en el entorno de una revista libertaria llamada 'Témoins' que tenía su redacción en Suiza y que era la favorita de Camus".
Antes, en 1943, el escritor (que antes de la Guerra hablaba del Gandhi que había defendido el pacifismo, la resistencia pasiva y la reconciliación con los alemanes) entró en la Resistencia. Y en 1944, cuando los nazis fueron expulsados de Francia, Camus creyó que llegaba un mundo nuevo.
No ocurrió así, entre otras cosas porque el Partido Comunista aceptó la IV República y el orden gaullista y respaldó los esfuerzos del Gobierno por mantener sus colonias, aunque eso la llevara a la guerra en Indochina y Argelia. Camus sintió, desde ese momento, que el Partido Comunista Francés nunca más estaría de su lado.
"Siempre me ha costado hablar de la Resistencia", escribía Camus en Témoins, en la primavera de 1955, "rara vez he sentido placer al leer o escuchar lo que se decía de ella. El culto al pasado supone una vocación que no tengo y el tiempo destinado a él me parece perdido. [...] Estoy lejos de lo que se ha hecho de la Resistencia, de aquello en lo que se ha convertido. [...] Hoy creo que nada de esto ha ocurrido. Confesaré mi decepción de ver que esta experiencia de un gran deseo de paz traicionado, y obligado a una guerra insoportable, no sirvió más o menos de nada".
Apareció entonces La peste, en 1947; aparecieron el doctor Rieux y el gandhiano Tarrou, el hombre que contaba los muertos en Orán: sus protagonistas, el molde de todos los héroes de Camus. Solitarios, burgueses, abrumados pero empeñados en actuar con honestidad, en cada paso. "Si tuviera que elegir un libro que lo explicara políticamente pensaría en 'El hombre rebelde'. Pero si excluyéramos los ensayos, la elección sería 'La peste', con la idea del santo laico", explica Barou.

Ser libertario en Francia

Pero ¿es suficiente haber inventado a Rieux, tener algún amigo del POUM y admirar a Gandhi para ser un libertario? Depende de lo que entendamos por libertario.
"Tenga en cuenta que en Francia la tradición libertaria ha sido siempre débil, más débil que en España o en Italia, porque la izquierda oficial la ha combatido con mucha energía", dice Jean-Pierre Barou. "Mucha mas energía de la que emplearon contra los trotskistas. Piense, por ejemplo, en que André Breton fue a ver a Trotsky a México en 1938, porque Trotsky seguía representando la pureza del marxismo".
De modo que los anarquistas franceses eran, a esas alturas, pocos y estaban aislados, tendían al anarcosindicalismo y no tenían demasiadas ganas de escuchar a Camus hablando de Proudhon, Thoreau y del individualismo.
Camus escribía en sus revistas, hablaba en sus mesas redondas, testificaba a su favor en sus juicios y se peleaba con sus enemigos, pero eso no significaba que fuera uno de los suyos.Era demasiado libertario hasta para los anarquistas de los años 40 y 50.
En estos 'Escritos libertarios', por ejemplo, se puede leer un ensayo llamado Bakunin y 'El hombre rebelde', firmado por Gaston Leval y publicado por Le Libertaire. Leval, un veterano del anarcosindicalismo formado en la CNT española, dedicaba un largo texto a reñir a Camus por haber desdeñado a Bakunin en su ensayo 'El hombre rebelde'. Entre otras cosas, 'Leval reprochaba muy seriamente a Camus haberse apoyado sólo en 'El catecismo revolucionario, el texto fundacional de toda la violencia que a lo largo de la historia se ha vinculado al anarquismo. "Comete usted también una falta imperdonable para un hombre de su talla que se presenta como censor moral de todo y de todos. A sabiendas o no, confunde al Bakunin de 26 años con el Bakunin de 55 años".
A casi todos nos queda ya un poco lejos el debate sobre Bakunin. Más interesante es recordar que el artículo de 'Le Libertaire' se publicó el 28 de marzo de 1952: el mismo año en el que Sartre publicó una crítica desganada sobre 'El hombre rebelde' en 'Temps Modernes' y Camus montó en cólera contra su antiguo amigo. Las vísperas, además, de la insurrección árabe en Argelia.
Argelia es uno de los nombres que faltan para contar esta historia. El otro es España.
'Crónicas argelinas' (1939-1958) es el nombre de un libro (la versión española la editó Alianza Editorial en 2006) que recoge los textos que Camus dedicó a su tierra en los periódicos de París, Argel y Orán. Por ahí aparece su famoso viaje a la Cabilia, donde retrata la pobreza de los habitantes de las montañas, su propuesta de crear un Estado federal asociado a la Francia metropolitana y la necesidad de crear un partido transversal que peleara tanto contra el Movimiento de Liberación Nacional como contra los ultras de la OAS. "Sigo creyendo, a propósito de Argelia, que semejantes extravíos no definen más que el extravío de nuestra época", escribió en esas páginas Camus. "Las simplificaciones del odio y de las tomas de posición, que pudren y relanzan sin cesar el conflicto argelino, habría que revisarlos todos los días, y no basta un solo hombre".
¿Y España? "Acuérdese que a Camus, en 1952, le preguntaron qué debía a España y contestó: 'Casi todo'", recuerda Jean-Pierre Barou.
En 'Escritos libertarios', España aparece en cada esquina, empezando por el nombre de Freddy Gómez, el hombre que guardó muchos de los artículos del libro. Una portada de la revista Solidaridad Obrera, editada por el exilio mexicano, muestra a Camus con su aire de Bogart bajo una leyenda que dice "¡España libre!". Y la España franquista, un régimen que casi todo el mundo estaba dispuesto a tolerar en Europa en los años 50, incluido, por ejemplo,André Malraux, sigue siendo uno de los temas más habituales entre los Escritos libertarios de Albert Camus.
"Si la Europa del mañana no puede prescindir de España, tampoco puede, por las mismas razones, construirse con la España de Franco", escribió Camus en 1951. "Artículos franquistas recientes han pretendido que la censura se había suavizado. Después de examinar los textos, podemos estar tranquilos. La suavidad se reduce a afirmar que todo está permitido excepto lo que está prohibido".
Un año después, cuando la España franquista estaba en trance de rehabilitación entre las democracias liberales, Camus volvió al tema y envió una carta a la Unesco por admitir la colaboración con Madrid. "Reto a sus servicios a que organicen en Madrid la exposición de los Derechos Humanos que han presentado en muchos países".
Un poco más allá, Camus habla sobre Unamuno (le divertía aquello de "Que inventen ellos"), sobre 'Don Quijote' y sobre Alfonso V de Castilla, el rey que tomó Toledo y la devolvió a los musulmanes cuando supo que una traición había sido la clave de su éxito. A todos nos suena ese retrato idealizado y un poco naíf de España, el país de los locos románticos. Un poco como la imagen quijotesca de la tradición libertaria que ha llegado hasta nuestro tiempo.

martes, 30 de septiembre de 2014

SALVADOR SEGUÍ Y LA INDEPENDENCIA DE CATALUNYA


DISCURSO DE SALVADOR SEGUI “El noi del sucre”, en Madrid el 4 de Octubre de 1919, extraído lel libro de Antonio Elorza, artículos madrileños de Salvador Seguí


“Se habla con demasiada frecuencia por cierto, de los problemas de Catalunya. ¿Qué problemas de Catalunya? En Catalunya no hay ningún problema, el único problema que se pudiera haber planteado en Catalunya está planteado por nosotros, pero el problema que está planteado por nosotros no es un problema de Catalunya, es un problema universal. Cuando han venido aquí las representaciones organizadas por la burguesía catalana a hablar de problema de Catalunya, no han hecho más que desviar la opinión y decir cosas que no se ajustaban a la realidad de los hechos.
En Catalunya -hay necesidad de decirlo así- existe otro problema que el nuestro, y éste he dicho ya anteriormente, que no es un problema de Catalunya que es de España y es universal. En Catalunya no hay problema catalán, porque allí solamente siente ese problema la burguesía organizada, que está bajo los auspicios de la Liga regionalista.
Allí no hay problema catalán, porque de haberlo, a estas horas Cambó no hubiera sido ministro ni sería tampoco ministrable.
En Catalunya no hay otro problema palpitante que un problema perfectamente humano, el cual personificamos nosotros, nosotros somos el portaestandarte de esta expresión humana, de este problema humano.
La Liga regionalista ha pretendido, y en parte ha logrado, dar a entender a toda España que en Catalunya no había otro problema que el suyo, el regionalista. Esta es una falsedad, en Catalunya no existe otro problema que el que existe en todos los pueblos libres del mundo, en toda Europa, un problema de descentralización administrativa que todos los hombres liberales del mundo aceptamos, pero un problema de independencia nacional, un problema de autonomía que esté lindante con la independencia, ese no existe en Catalunya, porque los trabajadores de allí no queremos, no sentimos ese problema, no solucionamos ese problema bajo esas condiciones.
Que se dé, no ya la autonomía, que ésta después de todo es aceptable, que se dé incluso la independencia a Catalunya, y ¿sabéis quienes serían los primeros en no aceptar la independencia en Catalunya? Nosotros, no, de ninguna manera, nosotros nos entenderíamos muy bien y pronto con la burguesía catalana. ¿Sabéis repito, quiénes serían los primeros en no aceptar la independencia de Catalunya? Los mercaderes de la Liga regionalista, la misma burguesía catalana, que está dentro de la Liga regionalista sería la que no aceptaría de ninguna manera la independencia de Catalunya.
No existe el problema de Catalunya, volvemos a insistir sobre ello y no será la última vez que lo hagamos, no existe ese problema, porque la gran masa del proletariado de Catalunya, porque incluso la clase media de Catalunya, incluso las clases directoras, las altas clases sociales de Catalunya no sienten ese problema, no quieren la resolución de ese problema……..”

jueves, 18 de septiembre de 2014

Heroes of Labour . Exposición en Getxo (Bilbao)sept 2014

© Gleb Kosorukov


Los mineros, quizás más que el resto de trabajadores, forman parte de la historia y de la mitología de las luchas revolucionarias y sociales. 

 Duros en el trabajo y en la batalla, encarnan el coraje y la valentía. Fotografiándolos sistemáticamente a la salida de los pozos, cuando vuelven a la luz, cubiertos de carbón, marcados por el esfuerzo, posando con valentía, el fotógrafo Gleb Kosorukov construye, en cien imágenes, un retrato heroico. Especialmente cuando se trata de trabajadores de la mina Stakhanov –nombre del minero que extrajo 102 toneladas de carbón en 5 horas y 32 minutos, y que dio lugar al movimiento "estajanovista"–, la más grande de Europa, cerca de Donetsk en el este de Ucrania. Cien rostros fuertes, caretos que miran fijamente el objetivo para inmortalizar un oficio a punto de desaparecer en todo el mundo y que está dejando por todas partes, al mismo tiempo, la desolación social y sobrecogedoras zonas industriales baldías. La mina Stakhanov ha perdido 100.000 trabajadores en cinco años. Este álbum único se convierte en un homenaje a los Héroes del Trabajo, conservando el vocabulario de una época pasada poblada de nostalgia. 
 
Ukrainian miners: Ukrainian minersEsta exposición se ha mostrado en 2010 en San Petersburgo, en Ekaterimburgo, en Kiev, …, en 2013 en Genk, Bélgica, y hasta finales de septiembre se puede visitar en nuestro pías en Getxophoto (Bilbao)
 
http://www.getxophoto.com/autores/gleb-kosorukov/

Gleb Kosorukov nació en una ciudad cerrada, un centro científico secreto dedicado a la investigación nuclear estratégica en los Urales, Rusia. Tras terminar Física Nuclear en la Universidad de Moscú, trabajó como reportero para The New York Times y The Guardian cubriendo el período de transición en Rusia. En 2000 se trasladó a París donde realizó editoriales de moda para revistas como ID Magazine y Vogue de Rusia, entre otras. Desde 2011 se dedica por completo a proyectos de arte multimedia y documental.


Kosorukov_14_01Kosorukov_14_02
 
Kosorukov_14_04
Ukrainian miners: Ukrainian miners
Kosorukov_14_03

Ukrainian miners: Ukrainian miners

sábado, 13 de septiembre de 2014

El factor determinante del trabajo es la COOPERACIÓN

La historia de la humanidad, y por tanto del trabajo comenzó hace unos 150.000 años. Es decir, el hombre y la mujer hace 200, 150.000 mil años, el ser humano ya era exactaente igual a nosotros. Compartimos ya exactamente el mismo ADN. No era más tonto, ni más fuerte, ni más débil que nosotros. Simplemente, nosotros contamos con la ventaja, fruto de esa solidaridad patrimonial de continuar construyendo nuestro desarrollo sobre el conocimiento acumulado y trasmitido solidariamente durante todos esos miles de años: 

Ya desde entonces el factor determinante del trabajo, basado en la subsistencia mediante la caza, la recolección y el nomadismo, fue la COLABORACIÓN. El éxito, de una especia mucho más débil que las que le rodeaba se baso en la cooperación con los demás, en en la competición entre ellos. Quienes no fueron capaces de aprender tales formas de trabajo cooperativo y los nuevos patrones de conducta mental que las acompañaban se extinguieron. Quienes lo fueron sobrevivieron y se reprodujeron. Carecían de los rasgos físicos altamente especializados que permiten a otros mamíferos defenderse (grandes dientes o garras), mantenerse calientes (pieles gruesas) o huir (largas y rápidas piernas). En lugar de eso los humanos destacaban por la flexibilidad extrema en respuesta al mundo circundante: sabían usar las manos para sostener y dar forma a los objetos, usar sus voces para comunicarse con los demás, investigar, estudiar y generalizar sobre el mundo circundante, y tras largos años de educación durante una infancia muy a al intemperie, trasmitir sus destrezas y lo que habían aprendido. La necesidad les hizo colaboraivos. El trabajo de la caza y recolección les hacía a unos muy dependientes de otros. El preiso dependía de la cooperación y de valores colectivos. Sin ellos, ninguna comunidad de forrajeros habría podido sobrevivir durante más de unos cuantos días.

Chris Harman . Historia mundial del Pueblo

viernes, 22 de agosto de 2014

La Autogestión de lo cotidiano

Por Rodrigo Lastra

A pesar de la avalancha de informaciones catastróficas diarias, las relaciones humanas y la sociedad, sigue funcionando mayoritariamente con elementos autogestionarios, en donde las personas, gracias al común acuerdo libre, gestionan la inmensidad de los asuntos cotidianos. La Autogestión pisa tierra todos los días, a cada momento.  Las relaciones humanas, la sociedad, sigue funcionando mayoritariamente con elementos de autogesión, sin que medien otras instancias superiores,  en donde el elemento central de la relaciones es la confianza, es decir el protagonismo de la persona, y donde no interviene la burocracia, ni el Estado, ni el papeleo.

Las miles de formas en que las madres y padres se organizan cotidianamente con otras madres y padres para llevar, coger, traer... ayudarse unos a otros en la faenas de la educación. Trabajadores que se organizan para ir juntos al trabajo bajo el más simple y eficaz de los principios, llamado buena voluntad. Los miles de gestos de buena voluntad entre trabajadores, vecinos y conciudadanos. El llamado “love money”, por los anglosajones, y que hace referencia ni más ni menos que a las millones de transacciones económicas entre amigos y familiares sin que medie una firma, ni un recibí. Ese dinero que prestamos o nos presta un hermano, la tía sin hijos… a interés cero y plano no-fijo, llamado dinero del amorm ya hay páises como Francia que ha propuesto que también pueda desgravar.

Los gestos de confianza en las pequeñas transacciones de las compras de un barrio, basadas en la confianza mutua... Diariamente se hacen millones de tratos sin que intervengan más que el comprador y el vendedor, o el cliente o usuario y el trabajador. Hablad con un hombre que conozca el comercio, y os dirá que los cambios operados todos los días en los mercados serían de absoluta imposibilidad si no tuvieran por base la con­fianza mutua. La costumbre de cumplir su palabra, el deseo de no perder el crédito, bastan ampliamente para sostener esos negocios. El creciente e imparable ascenso de la economía colaborativa (usuarios que se ponen en común para compartir cosas, simplemente para que salga más barato)…Si esto pasa cuando el enriquecimiento es el principal objetivo, ¿podemos dudar de la fuerza que esto tiene cuando el móvil es la gratuidad?

Podemos mirarlo al revés. Todos sabemos cómo las relaciones humanas se vuelven insufribles cuando la confianza se rompe. La burocracia es el reino de la desconfianza. La autogestión, el protagonismo personal y colectivo (irreconciliable con la burocracia) es el reino de la confianza. Pensemosa cada uno en nuestro trabajo, en nuestro día a día. Yo, como médico, os imaginasi que cada paciente que vea, le tuviera que demostrar mis conocimientos en la materia, enseñarle mis títulos, que les verificará….? ¿Os imaginasi si en cada coche que os montais, tuvierais que verificar si el condutor tiene carnet, si lo tiene en regla y tuvierasi que firmar un dociemtno por si acaso os pasara algo…? La convivencia sería insufrible. El sol sale cada mañan (metafóricamente hablando) porque a pesar de todo la los gestos de confianza, colaboración…. Autogestión son mucho más abundantes

En un libro muy querido por la militancia obrera (la conquista del pan de Kropotkin), el autor afirmaba: La sociedad está llena de instituciones fundadas en el principio de “Tomad lo que necesitéis”. Los museos, las bibliotecas libres, las escuelas gratuitas, las comidas comunes para los niños, los parques y los jardines abiertos para todos, las calles empedradas y alumbradas, libres para todo el mundo; el agua enviada a domicilio y con tendencia general a no tener en cuenta la cantidad consumida. Esas son necesidades personales, y no hay razón alguna para hacer pagar a uno doble que a otro sólo porque sea dos veces más intensa su necesidad.

Cuando acudís a una biblioteca pública -por ejemplo, las de Londres o Berlin-, el bibliotecario no os pregunta qué servicio habéis dado a la sociedad para daros el libro o los cien libros que le pidáis, y si es necesario, os ayuda a buscarlos en el catálogo. Mediante un derecho de entrada único, la sociedad científica abre sus museos, jardines, bibliotecas, laboratorios, a cada uno de sus miembros, ya sea un Darwin o un simple aficionado.

Los marinos de un barco de salvamento no preguntan sus títulos a los marineros de un buque náufrago; lanzan su embarcación, arriesgan su vida entre las olas furibundas, y algunas veces mueren por salvar a unos hombres a quienes no conocen siquiera. ¿Y para qué necesitan conocerlos? “Les hacen falta nuestros servicios, son seres humanos: eso basta, su derecho queda asentado. ¡Salvémoslos!” Que mañana una de nuestras grandes ciudades, tan egoístas en tiempos corrientes, sea visitada por una calamidad cualquiera - por ejemplo, un sitio- y esa misma ciudad decidirá que las primeras necesidades que se han de satisfacer son las de los niños y los viejos, sin informarse de los servicios que hayan prestado o presten a la sociedad;

Es absurdo nombrar algunos hombres y decirles: “Hacednos leyes acerca de todas las manifestaciones de nuestra vida, aunque cada uno de vosotros las ignore” . Cuando grupos diseminados por el mundo quieren llegar hoy a organizarse para un fin cualquiera, no nombran un parlamento internacional de diputados para todo y a quienes se les diga: “Votadnos leyes; las obedeceremos”. Cuando no se pueden entender directamente o por correo, establecen convenciones, congresos, reuniones, envían delegados que conozcan la cuestión especial que va a tratarse, y les dicen: “Procurad poneros de acuerdo acerca de tal asunto, y volved luego no con una ley en el bolsillo, sino con una proposición de acuerdo,”. Las sociedades científicas, dan el ejemplo de soluciones halladas por el libre acuerdo, en vez de por la ley"

A pesar del individualismo que en ocasiones parece asfixiarnos, hay siempre en el conjunto de nuestra vida una parte muy vasta donde no se obra más que por libre acuerdo común, y que es mucho más fácil de lo que se cree. La Solidaridad, que ha movido y mueve la historia, es la historia de millones, de miles de millones de gestos solidarios cotidianos, la historia de la vida entregada en la familia, en el trabajo, en la amistad, de multitud innumerable de gente sencilla. Millones de mujeres y hombres pobres que con su sacrificio permanente a fondo perdido, su trabajo silencioso, su anonimato, han sido el eje vertebrador de nuestra sociedad. 

Es sencillo, y poniendo un ejemplo facilón: Noticia es que una madre abandone a su hijo recién nacido en un contenedor y nos llevarnos las manos a la cabeza y poco menos que renegamos de nuestra especie. Pero noticia no es que ese mismo día cualquiera, millones de madres han despertado a sus hijos, les han dado el mejor desayuno que tengan, les han vestido y amorosamente les han acompañado al colegio

Recordando las palabras e un gran militante:
"Ante la mirada iluminada por la fe se descubre un grandioso panorama: el de tantos y tantos fieles laicos —a menudo inadvertidos o incluso incomprendidos; desconocidos por los grandes de la tierra, pero mirados con amor por el Padre—, hombres y mujeres que, precisamente en la vida y actividades de cada jornada, son los obreros incansables que trabajan en la viña del Señor; son los humildes y grandes artífices —por la potencia de la gracia de Dios, ciertamente— del crecimiento del Reino de Dios en la historia."  Juna Pablo II. Christi Fideles Laici

miércoles, 13 de agosto de 2014

MUNDO NUEVO

"Los niños son el mundo nuevo. Todos los soñadores son niños. Lo son aquellos a quienes mueve la delicadeza y la bondad; aquellos en cuyo pecho palpita el amor por la libertad y la cultura; los que gozan con la felicidad del prójimo; los que sienten latir sus corazones; quienes se sienten capaces para mitigar el sufrimiento; los que asisten a los desvalidos. Esos son también niños. No lo son quienes han perdido la fe en la bondad del hombre y no ven en cada criatura un hermano, aquellos quienes aqueja la suficiencia y la arrogancia. Si la ingratitud forma parte de tu corazón, no entres. No eres niño"


Cartel que presidía la casa-escuela en la que se refugiaban de la guerra un puñado de niños, en el Pirineo en 1939. La profesora, La maestra Roca, había convertido una casa campesina heredada de sus padres  en un santuario de la infancia. Era maestra y madre para 30 niños que se cobijaban bajo sus alas como polluelos. La ayudaba su hijo Floreal de 12 años. Un campesino y su burro acarreaban los abastecimientos desde el fondo del valle. Las necesidades estaban lejos de ser cubiertas, especialmente en calorías y ropa de invierno, pero el olvido de los bombardeos y la guerra del mundo viejo había recuperado pronto a aquellos niños, que efectivamente estaban saboreando un mundo nuevo. 

Esto fue contado por Emma Goldman, que en sus visitas a España, pudo dar fe de estas experiencias. Citado en Emma Goldman, anarquista de ambos mundos. La linterna sorda. Madrid. 2011

martes, 12 de agosto de 2014

Ética de la solidaridad, Jòsef Tíschner

Joser Tisher fue uno de los más importantes 
impulsores del sindicato obrero Solidaridad en Polonia. A continuación exponemos algunas reflexiones sobre el trabajo y la solidaridad de su libro "Ética de la Solidaridad", gracias a la aportación de una amiga cuyo blog , que recomendamos es 

http://convistasalhorizonte.blogspot.com.es/

La solidaridad de las conciencias.
"¿Qué significa ser solidarios? Significa compartir la carga de los demás. Ningún hombre es una isla. Estamos unidos, incluso cuando no somos conscientes de esta unidad. Cuando nace la solidaridad se despierta la conciencia, y aparecen entonces el lenguaje y la palabra (...) La solidaridad habla, llama, grita, afronta el sacrificio. Entonces la carga del prójimo se hace a menudo más grande que la nuestra."

Comunidad.
"El fundamento de la solidaridad es la conciencia, y lo que estimula su nacimiento es el grito del hombre maltratado por otro hombre. La solidaridad establece vínculos singulares entre los hombres: el hombre se une a otro hombre para auxiliar a quien necesita ayuda. Yo estoy contigo, tu estás conmigo, estamos juntos por él. ¿Que está antes? ¿El nosotros o el por él? Una comunidad de solidaridad se diferencia de las otras por el hecho de que en ella está antes el por él y después el nosotros. Ante todo está el herido y su grito. Después se atiende a la conciencia que es capaz de escuchar y entender ese grito. Sólo en este momento nace la comunidad."

Diálogo.
"El diálogo auténtico provoca una verdadera revolución en la vida de los hombres y de las sociedades. El diálogo descubre la verdad. Restituye a las cosas y a los problemas su verdadero aspecto. 
La primera condición del diálogo es la capacidad «identificarse» con el punto de vista del otro."

"Pasar por el mundo de sufrimientos del trabajador y dar testimonios; esto es lo que es la solidaridad de las conciencias. Dar testimonio significa ante todo llamar a las cosas por su nombre, emplear un lenguaje coherente con las cosas. Dar testimonio significa también suscitar la censura de la gente ante el dolor innecesario del trabajador (...) Surge la esperanza de que las cosas se puedan cambiar. Los hombres del diálogo de la solidaridad deben cuidar esta esperanza como se cuida a los ojos de la cara."

 Trabajo.
"La medida del trabajo es la vida humana a cuyo servicio está. El trabajo que no es portador de vida sino de destrucción, de enfermedad y de muerte, es un trabajo dañino, o mejor, ni siquiera es un trabajo.(...) El trabajo explotado en vez de crear divide y, dividiendo, se convierte en amenaza de muerte. La mentira del trabajo es la explotación."

Sufrimiento.
"El dolor del explotado es sobre todo un sufrimiento moral. La explotación hace daño como lo hace la mentira o la traición.
Un hombre explotado se siente traicionado. (...) Lo peor no es el hambre, ni la fatiga, ni el agotamiento físico. Lo peor es esa oleada de perversa traición que irrumpe en cada jornada laboral, en cada hora de trabajo.
La rebelión contra la explotación es un deber fundamental de la conciencia."

Arte.
"El arte descubre el sentido más profundo de la existencia y confiere un nuevo valor a la vida. La poesía es ese arte que «convierte en ángeles a los comedores de pan»."
"La obra de arte no nos permite olvidar. El monumento hace duraderos aquel acontecimiento, lo garantiza contra el olvido y contra la labor destructora del tiempo.
La obra de arte nos coge de la mano y nos conduce hacia aquello que está en la raíz, hacia la verdad esencial.
El monumento relata la tragedia pasada para que esta tragedia no se repita nunca más."